Acerca de la brucelosis
La brucelosis es una enfermedad que se transmite de los animales a las personas (zoonosis) y es causada por bacterias llamadas Brucella. Es una infección frecuente que puede afectar a personas, ganado y fauna silvestre en muchas partes del mundo.
La enfermedad es común en ovejas, vacas y cabras, pero también puede pasar a las personas por varias vías. Usted puede contraerla al consumir productos lácteos sin pasteurizar, al tener contacto con animales infectados o con sus líquidos corporales, o a través de cortaduras, rasguños o las mucosas (ojos, nariz o boca).
Los síntomas incluyen dolor de cabeza, debilidad, fiebre, sudoración, escalofríos y dolores en el cuerpo. La brucelosis es importante para la salud pública y la economía porque afecta tanto a los animales como a las personas.
La brucelosis es causada por la bacteria Brucella. Puede infectar a las personas de varias formas, incluso al consumir productos animales contaminados o al tener contacto directo con animales infectados.
Cómo ocurre la brucelosis:
- Ingesta o inhalación de Brucella: Las bacterias pueden entrar al cuerpo por el sistema digestivo al consumir lácteos contaminados, como leche cruda o queso, o por inhalación de bacterias que están en el aire en entornos de laboratorio o agrícolas.
- Invasión y multiplicación: Una vez dentro del cuerpo, las bacterias invaden y se multiplican dentro de células del sistema de defensas, en especial los macrófagos (un tipo de célula que normalmente ayuda a combatir infecciones). Esto les permite pasar a la sangre y llegar a distintas partes del cuerpo.
- Respuesta del sistema inmunitario: El sistema de defensas reconoce a Brucella y activa una respuesta, lo que causa inflamación y activa más células de defensa. Sin embargo, Brucella tiene formas de esconderse de estas defensas y sobrevivir dentro de las células del cuerpo.
Factores de riesgo de brucelosis:
- Ocupación: Ciertas ocupaciones, como veterinarios, agricultores, carniceros, cazadores y trabajadores de laboratorio, tienen mayor riesgo por el contacto frecuente con animales o sus productos.
- Ubicación geográfica: La brucelosis es más común en regiones donde la enfermedad es frecuente, como algunas zonas de África, Asia y América del Sur.
- Consumo de lácteos no pasteurizados: Consumir leche cruda o queso hecho con leche no pasteurizada (sin tratamiento para eliminar microbios) aumenta el riesgo de infección por Brucella.
- Contacto directo con animales infectados: El contacto estrecho con animales infectados, por ejemplo, manipular tejidos de animales después de una pérdida de embarazo o ayudar en partos de animales sin protección adecuada, puede aumentar el riesgo de contagio.
Es importante saber que estos factores de riesgo pueden variar según el lugar y la situación de cada persona. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre cómo prevenir y manejar esta enfermedad.
Los síntomas tempranos más comunes de la brucelosis incluyen:
- Cansancio
- Fiebre
- Sudoración
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Ganglios linfáticos inflamados y dolorosos
A medida que la enfermedad avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes, como:
- Artritis
- Neurobrucelosis (brucelosis que afecta el sistema nervioso)
- Hepatoesplenomegalia (agrandamiento del hígado y el bazo)
Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra, y no todas las personas tendrán todos. Si sospecha que tiene brucelosis o presenta síntomas que le preocupan, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la brucelosis, a menudo se hacen estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historial médico y examen físico: El profesional de salud le hará preguntas sobre su historia médica, viajes recientes, su trabajo y si ha tenido contacto con animales o productos de origen animal. Esto ayuda a ver su riesgo de brucelosis. También buscará síntomas como fiebre, sudoración, dolor en articulaciones o músculos, cansancio y dolor abdominal. Puede revisar si tiene ganglios inflamados.
- Análisis de sangre: Se buscan señales específicas, como bacterias o anticuerpos (defensas del cuerpo), que indiquen brucelosis.
- Dos series de cultivos de sangre (hemocultivos): Se toman antes de empezar antibióticos para identificar la cepa específica de la bacteria Brucella.
- Pruebas de laboratorio: Pueden incluir medir la proteína C reactiva (PCR), la velocidad de sedimentación globular (VSG) y los niveles de inmunoglobulinas en sangre (IgG e IgM).
Los estudios de imagen se usan para ver qué tan grave es la brucelosis y buscar complicaciones:
- Radiografías para ver daño en huesos o articulaciones
- Tomografía computarizada (TC) para buscar abscesos (bolsas de pus) en órganos o tejidos blandos
- Resonancia magnética (RM) para el cerebro, la médula espinal o inflamación grave de la columna vertebral
- Ultrasonido, incluido el ultrasonido Doppler abdominal y escrotal (muestra el flujo de sangre), para evaluar abscesos en órganos o afectación de los testículos
- Ecocardiograma para revisar el corazón y detectar complicaciones como endocarditis (infección de la capa interna del corazón)
Es importante consultar con su profesional de salud para decidir qué exámenes, pruebas y procedimientos necesita según su situación.
Las metas del tratamiento para la brucelosis son:
- Reducir o eliminar los síntomas: Se recetan antibióticos para atacar la bacteria Brucella y reducir los síntomas de la infección. Estos medicamentos impiden que la bacteria crezca y se propague en el cuerpo.
- Disminuir las complicaciones: Un tratamiento rápido y adecuado puede prevenir complicaciones de la brucelosis, como endocarditis (inflamación del revestimiento interno del corazón) o absceso epidural (acumulación de pus alrededor de la médula espinal). En casos graves, puede ser necesaria una cirugía para tratar estas complicaciones.
- Prevenir recaídas: El tratamiento busca evitar que la brucelosis vuelva, eliminando por completo la bacteria del cuerpo. Por lo general, se recomiendan antibióticos por un tiempo prolongado para lograrlo.
Tratamientos recomendados para la brucelosis:
- Antibióticos: Son el tratamiento principal. Se eligen según la gravedad de la infección y las características de cada paciente. Algunos antibióticos comunes son doxiciclina, rifampicina y estreptomicina. El esquema y la duración del tratamiento pueden variar según la respuesta del paciente y la gravedad de la enfermedad.
- Cirugía: En casos poco comunes con complicaciones como absceso epidural o problemas neurológicos (del sistema nervioso), pueden ser necesarias cirugías como desbridamiento (limpieza de tejido dañado) y descompresión (liberar presión) para aliviar síntomas y ayudar a la recuperación.
- Autocuidado y cambios en la salud: Para prevenir la brucelosis, practique buena higiene, evite consumir lácteos no pasteurizados y reduzca el contacto directo con animales infectados o sus fluidos corporales.
Es fundamental consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado para la brucelosis. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis para su caso. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.