Acerca de la actinomicosis
La actinomicosis es una infección bacteriana crónica. La causa es Actinomyces, un tipo de bacterias que crecen sin oxígeno (anaerobias). Al mirarlas al microscopio se clasifican como Gram positivas.
Es una enfermedad poco común. Las bacterias pueden pasar de una parte del cuerpo a otra a través de los tejidos. Esto puede causar abscesos (acumulaciones de pus) conectados entre sí, dolor, inflamación y fístulas (conductos anormales que conectan órganos o la piel).
Puede afectar la piel o zonas más profundas del cuerpo, como el abdomen, la pelvis, el pecho y hasta el cerebro. La infección avanza lentamente y puede parecerse a tumores malignos (cáncer) u otras infecciones como la tuberculosis. No es contagiosa y suele aparecer después de una lesión en los tejidos.
El diagnóstico puede ser difícil, pero se puede tratar con éxito con antibióticos durante un tiempo prolongado. Si sospecha que tiene actinomicosis o tiene dudas, es importante consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
La actinomicosis es una infección causada por bacterias llamadas Actinomyces (un tipo de bacteria).
Cómo se puede desarrollar la actinomicosis:
- Procedimientos dentales: Suele asociarse con trabajos dentales, porque la bacteria puede entrar al cuerpo por la boca y causar infección.
- Cicatrización lenta de heridas: Las personas con diabetes son más propensas a la actinomicosis por cambios en sus tejidos y porque las heridas tardan más en sanar.
- Daño local en los tejidos: Los tumores, las cirugías y la radiación pueden dañar los tejidos en una zona. Esto facilita que la bacteria Actinomyces se extienda y cause infección.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Edad: Es más común en personas de mediana edad (alrededor de 30 a 50 años).
- Sexo: Los hombres tienen más probabilidad de desarrollarla.
- Zonas rurales: Es más frecuente en áreas rurales.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Mala higiene bucal: Mantener una buena higiene bucal ayuda a prevenirla.
- Consumo excesivo de alcohol (alcoholismo): Beber en exceso puede aumentar el riesgo de actinomicosis.
- Supresión del sistema inmunitario: Enfermedades o medicamentos que debilitan las defensas del cuerpo pueden hacer que una persona sea más propensa a la actinomicosis.
Si le preocupa la actinomicosis o sus factores de riesgo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud, quien puede orientarle según su situación.
Síntomas de la actinomicosis (una infección poco común causada por bacterias) incluyen:
- Bulto en el cuello
- Dolor en la mandíbula o en la cara
- Formación de bolsas de pus (abscesos)
Pueden presentarse otros síntomas, como:
- Tos
- Dolor en el pecho o en el estómago
- Fiebre
- Pérdida de peso
Es importante saber que la actinomicosis puede afectar distintas partes del cuerpo, por lo que los síntomas cambian según el lugar de la infección. La gravedad de los síntomas también depende de dónde ocurre la infección en el cuerpo. En general, los síntomas pueden incluir hinchazón e inflamación en el lugar de la infección; daño del tejido y cicatrices; abscesos (bultos llenos de pus); y orificios o túneles pequeños en el tejido, llamados fístulas, por los que puede salir pus espesa y con grumos. Además, puede haber dolor, fiebre, dolores en el cuerpo, cansancio y malestar general. Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la actinomicosis, a menudo se realizan los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional de la salud busca señales en el cuerpo, como dolor, hinchazón o bultos.
- Análisis de laboratorio: Se pueden tomar muestras de flema (esputo), pus o tejido para buscar bacterias Actinomyces. Estas muestras se envían al laboratorio para verlas al microscopio y para cultivo (hacer crecer las bacterias).
- Estudios de imagen: Pueden recomendar radiografías, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para ver las zonas afectadas y saber qué tan extendida está la infección.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:
- Más análisis de laboratorio: Pueden pedir pruebas adicionales para evaluar marcadores o señales relacionadas con la actinomicosis.
- Consulta con especialistas: En algunos casos, puede ser necesario referirle a especialistas, como especialistas en enfermedades infecciosas o cirujanos, para una evaluación y tratamiento más completos.
Es importante hablar con su profesional de la salud sobre cuáles exámenes, pruebas y procedimientos son los más adecuados para su situación.
Los objetivos del tratamiento de la actinomicosis son controlar bien la infección y prevenir complicaciones. A continuación, se indican los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:
Medicamentos:
- Antibióticos: El tratamiento principal para la actinomicosis son los antibióticos. La penicilina se usa con frecuencia, pero otros antibióticos como doxiciclina pueden usarse si usted tiene alergia a la penicilina. Estos medicamentos actúan al matar las bacterias que causan la infección.
Procedimientos:
- Drenaje de pus: A menudo se necesita drenar el pus de acumulaciones o bolsas de pus (abscesos) para aliviar los síntomas y ayudar a la curación.
Intervenciones quirúrgicas:
- Extracciones dentales: En algunos casos con lesiones recientes (agudas), se pueden hacer extracciones dentales para quitar el origen de la infección.
- Retiro de hueso muerto (necrosis ósea): En lesiones grandes que llevan tiempo (crónicas) o de evolución intermedia (subagudas), puede ser necesaria una cirugía para retirar el hueso muerto.
Cuidados personales y cambios en la salud:
- Seguir el tratamiento con antibióticos: Es fundamental completar todo el tratamiento con antibióticos tal como se lo indica su profesional de la salud. Esto ayuda a eliminar todas las bacterias y a reducir el riesgo de que la infección regrese.
En conjunto, los antibióticos, el drenaje de pus, las cirugías y seguir el plan de tratamiento buscan eliminar la infección, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Consulte con un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.