Sobre la migraña vestibular
La causa exacta de las migrañas vestibulares aún se desconoce. Varias teorías señalan mecanismos genéticos, neuroquímicos e inflamatorios derivados de cómo actúa la migraña en el cuerpo. Algunos estudios han encontrado resultados anormales en pruebas del equilibrio en niños con migrañas vestibulares, lo que sugiere una posible disfunción vestibular periférica (problema del oído interno) como factor que contribuye. Hay factores de riesgo no modificables y modificables que pueden influir en su aparición.
Factores de riesgo no modificables (cosas que no se pueden cambiar):
- Edad: A medida que las personas envejecen, puede aumentar la probabilidad de tener migrañas vestibulares.
- Sexo asignado al nacer: Las personas asignadas de sexo femenino suelen tener mayor riesgo que las asignadas de sexo masculino.
- Factores genéticos: Tener familiares con migrañas o trastornos vestibulares puede aumentar el riesgo de desarrollar migrañas vestibulares.
- Cambios hormonales: Las variaciones hormonales, especialmente durante la menstruación o la menopausia, pueden desencadenar migrañas vestibulares.
Factores de riesgo modificables (cosas que sí se pueden cambiar):
- Estilo de vida: La falta de sueño, una alimentación poco saludable y niveles altos de estrés pueden aumentar el riesgo de migrañas vestibulares.
- Uso de medicamentos: El uso excesivo o inadecuado de ciertos medicamentos, como analgésicos o fármacos para la migraña, puede aumentar el riesgo de desarrollar migrañas vestibulares.
Es importante saber que tener uno o más factores de riesgo no significa que una persona vaya a desarrollar migrañas vestibulares. Algunas personas que las padecen no tienen factores de riesgo. Identificar estos factores puede ayudar a tomar decisiones informadas sobre el estilo de vida y a buscar atención médica adecuada si es necesario.
Las migrañas vestibulares pueden causar diversos síntomas, tanto al inicio como más tarde. Algunos síntomas frecuentes son:
- Vértigo: sensación de giro, balanceo o vaivén
- Mayor sensibilidad (por ejemplo, a la luz, el ruido u olores)
- Náuseas o vómitos
- Dificultad para mantener el equilibrio
Además de estos síntomas, pueden presentarse otros:
- Dolor de cabeza: por lo general pulsante en un lado de la cabeza
- Sensación de desorientación
- Zumbido en los oídos
- Presión en los oídos
Es importante saber que algunas personas con migraña vestibular no tienen dolor de cabeza. Pueden presentar solo síntomas vestibulares (del equilibrio), como vértigo. Busque atención médica de inmediato si tiene un dolor de cabeza nuevo con vértigo, dificultad para caminar, debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo, o dificultad para hablar.
La migraña vestibular puede seguir las fases típicas de la migraña:
- Pródromo: fase de alerta temprana, con síntomas como irritabilidad o rigidez en el cuello.
- Aura: algunas personas con migraña presentan alteraciones visuales (destellos, manchas borrosas o líneas brillantes). Sin embargo, en la migraña vestibular estas alteraciones visuales no son habituales.
- Fase de dolor de cabeza: es cuando aparece el dolor pulsátil típico de la migraña. En la migraña vestibular, el principal síntoma es el vértigo y puede no haber dolor de cabeza.
- Fase posterior (recuperación): después de que cede el dolor de cabeza, hay una etapa de recuperación en la que los síntomas mejoran poco a poco. Puede tardar unos días en desaparecer por completo.
Recuerde que el tiempo y la intensidad de los síntomas varían entre personas. Los síntomas vestibulares pueden durar de 5 minutos a 72 horas y aparecer antes, durante o después del dolor de cabeza. En algunos casos, el vértigo puede presentarse solo, sin dolor de cabeza.
Si tiene estos síntomas y cree que puede tratarse de migraña vestibular, comuníquese con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de manejo adecuado.
Para diagnosticar la migraña vestibular, los médicos pueden realizar varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Historia clínica: El médico preguntará sobre los antecedentes de salud, incluidas migrañas previas o síntomas vestibulares.
- Evaluación de síntomas: El médico reunirá información sobre qué síntomas presenta la persona y con qué frecuencia aparecen. Se valoran la intensidad y la frecuencia de síntomas vestibulares como el vértigo (sensación de que todo gira), el mareo y los problemas de equilibrio.
- Evaluación de la migraña: El médico verificará si hay migrañas actuales o pasadas. Preguntará sobre las características del dolor de cabeza: intensidad, duración y síntomas asociados como alteraciones visuales o sensibilidad a la luz y al sonido.
- Examen físico: Se realizará un examen físico completo, con énfasis en la evaluación neurológica para revisar reflejos, fuerza y coordinación.
Exámenes adicionales: En algunos casos, se hacen estudios para descartar otros trastornos vestibulares o neurológicos que puedan causar síntomas similares. Pueden incluir:
- Audiometría: Evalúa la audición.
- Videonistagmografía (Videonystagmography, VNG): Mide los movimientos oculares para evaluar la función del oído interno.
- Prueba de sacudida de cabeza de alta frecuencia: Evalúa el reflejo vestíbulo-ocular midiendo los movimientos de los ojos cuando se mueve la cabeza.
- Prueba de impulso cefálico con video (Video Head Impulse Test, vHIT): Mide la velocidad de la cabeza y de los ojos ante pequeños movimientos en distintos planos de cada canal semicircular.
- Prueba calórica bitérmica: Evalúa la función del oído interno estimulándolo con aire o agua tibia y fría.
Para determinar el grado o la gravedad de la migraña vestibular, los médicos pueden considerar más exámenes y pruebas. Sin embargo, no existe un sistema específico de estadificación para la migraña vestibular. El objetivo principal es valorar la gravedad de los síntomas y su impacto en la vida diaria. Algunas evaluaciones útiles son:
- Escala de Evaluación de la Discapacidad por Migraña (Migraine Disability Assessment Scale, MIDAS): Valora el impacto de la migraña en la vida y el funcionamiento diario.
- Inventario de Discapacidad por Mareo (Dizziness Handicap Inventory, DHI): Mide cómo el vértigo y el mareo afectan la calidad de vida.
- Evaluación de la frecuencia de las crisis: Se pregunta con qué frecuencia se presentan las crisis de migraña vestibular en un periodo específico, por ejemplo, tres meses.
Recuerde: diagnosticar la migraña vestibular requiere una evaluación integral por un profesional de la salud y, a veces, por especialistas en migraña o en neurología. Se considerará toda la información de la historia clínica, el examen físico, la evaluación de los síntomas y las pruebas adicionales para lograr un diagnóstico preciso. Una vez confirmado, se pueden conversar las opciones de tratamiento para manejar la afección de forma efectiva.
Las opciones de tratamiento pueden variar según cada persona, por ejemplo, si la migraña vestibular viene acompañada de dolor de cabeza pulsátil. Los objetivos del tratamiento son aliviar los síntomas durante las crisis, prevenir crisis futuras y mejorar la calidad de vida. Para lograrlos, se pueden recomendar distintos medicamentos, terapias, procedimientos, cambios de hábitos de salud y otros enfoques, como los siguientes:
Medicamentos:
- Medicamentos de venta libre (sin receta): Fármacos como ibuprofeno (ibuprofen) y naproxeno (naproxen) pueden aliviar el dolor de la migraña al reducir la inflamación.
- Medicamentos para el vértigo: Incluyen antihistamínicos como meclizina (meclizine), fármacos contra las náuseas como proclorperazina (prochlorperazine) y benzodiacepinas como diazepam.
- Medicamentos de rescate (para detener la migraña): Por ejemplo, los triptanes (como sumatriptán (sumatriptan)), que actúan sobre el nervio trigémino para cambiar el flujo sanguíneo y reducir la inflamación. Los antagonistas (bloqueadores) del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP, por sus siglas en inglés) son fármacos más recientes que también pueden considerarse en personas con migraña vestibular.
- Medicamentos preventivos (para reducir la frecuencia y la intensidad): Incluyen betabloqueadores (como propranolol), antidepresivos (como amitriptilina (amitriptyline)), anticonvulsivos (como topiramato (topiramate)) y algunos antagonistas de CGRP. Actúan al cambiar los niveles de ciertas sustancias químicas en el cerebro que ayudan a prevenir migrañas. Las inyecciones de toxina botulínica pueden ser útiles si no hubo respuesta a tratamientos habituales.
Cambios de hábitos de salud:
- Conductuales: Cambiar hábitos de vida suele ser el primer paso. Incluye llevar una alimentación adecuada, mantener buenos hábitos de sueño, hacer actividad física regular y reducir el estrés.
- Identificación y evitación de desencadenantes: Llevar un diario de síntomas ayuda a reconocer con más facilidad qué los provoca para poder evitarlos. Si ciertos alimentos desencadenan los síntomas, elimínelos de la dieta. También hay que corregir factores como dormir mal.
Es importante recordar que las opciones de tratamiento varían según las necesidades y preferencias de cada persona. Lo mejor es trabajar de cerca con un profesional de la salud para definir el plan más adecuado y controlar la migraña vestibular de manera eficaz.
Las migrañas vestibulares afectan mucho la vida diaria y las actividades:
- Las personas con migrañas vestibulares pueden tener dificultades en el trabajo o la escuela debido al malestar o a las ausencias.
- Más del 70 % de las personas con migrañas vestibulares informan que sus síntomas afectan de forma moderada o grave sus actividades diarias.
Recuerde que siempre es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y orientación sobre su situación específica. Podrá brindarle recomendaciones personalizadas según sus necesidades y su historial médico.