Acerca de la degeneración macular húmeda
La degeneración macular húmeda, también llamada degeneración macular asociada a la edad húmeda (DMAE húmeda), es una enfermedad del ojo que daña la mácula. La mácula es una parte pequeña en la parte de atrás del ojo. Le permite ver detalles finos justo al frente, como al leer o reconocer rostros. La degeneración macular húmeda ocurre cuando crecen vasos sanguíneos anormales detrás del ojo y se filtra sangre o líquido que daña la mácula. Esto puede causar visión borrosa y pérdida de la visión central.
La DMAE húmeda es un tipo más grave de degeneración macular y puede avanzar rápido. Puede causar pérdida de visión severa. Sin embargo, rara vez afecta la visión lateral (periférica). Hay varios tratamientos disponibles para la DMAE húmeda, como inyecciones en el ojo, terapia con láser y terapias génicas (tratamientos que usan genes). La investigación en curso y los estudios de investigación en personas (ensayos clínicos) buscan mejorar las opciones de tratamiento y reducir la frecuencia de tratamientos que se necesitan para esta afección.
La causa exacta de la degeneración macular húmeda (problema en la mácula, la parte central del ojo que permite ver detalles) aún no se conoce. Sin embargo, hay varios factores de riesgo asociados con la degeneración macular húmeda:
Factores de riesgo que no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Edad: la degeneración macular húmeda es más común en personas mayores de 50 años.
- Antecedentes familiares: tener familiares con degeneración macular aumenta el riesgo de presentar la afección.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar. Incluyen:
- Dieta: consumir una dieta alta en grasas saturadas puede aumentar el riesgo de degeneración macular húmeda.
- Peso: el exceso de peso o la obesidad se han relacionado con un mayor riesgo de presentar la afección.
- Tabaquismo: fumar cigarrillos es un factor de riesgo modificable importante para la degeneración macular húmeda.
- Presión arterial alta: tener la presión arterial alta también puede aumentar el riesgo de presentar degeneración macular húmeda.
Aunque estos factores pueden aumentar la probabilidad de degeneración macular húmeda, no la garantizan. La afección también puede presentarse sin factores de riesgo conocidos. Si le preocupa su salud ocular o tiene síntomas de degeneración macular húmeda, lo mejor es consultar a un médico para una evaluación y orientación adecuadas.
En las etapas iniciales de la degeneración macular húmeda (daño en la zona central de la retina), los síntomas más comunes incluyen:
- Visión borrosa en el centro
- Dificultad para ver detalles finos y contrastes de color
- Aparición de puntos ciegos (áreas sin visión)
- Distorsión de las líneas; las líneas rectas pueden verse onduladas
A medida que la degeneración macular húmeda avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Huecos y manchas oscuras en la visión central
- Dificultad para ver detalles finos o los colores de los objetos
- Sensibilidad a la luz
- Dificultad para leer
- Líneas rectas que se ven onduladas
Importante: si tiene cambios repentinos o sin explicación en su visión, comuníquese con un médico. La aparición rápida de síntomas como manchas oscuras, dificultad para ver colores o detalles finos, y líneas rectas que se ven onduladas en su visión central puede indicar degeneración macular húmeda. Si estos síntomas aparecen de forma gradual o son más leves, podrían ser señales de degeneración macular seca. Un diagnóstico y tratamiento tempranos son muy importantes para evitar daño permanente y una pérdida grave de la visión central.
Para diagnosticar la degeneración macular húmeda, los médicos pueden hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Antecedentes médicos y examen físico: El médico revisará sus antecedentes, como visión borrosa o dificultad para ver detalles finos, y factores de riesgo como antecedentes familiares, fumar o la dieta. En el examen físico, revisará los ojos para ver si hay daño en la mácula (la parte central de la retina), como hinchazón, vasos sanguíneos anormales o fuga de líquido. También buscará descartar otras posibles causas de pérdida de visión.
- Gotas para dilatar la pupila: Se pueden usar gotas para hacer que las pupilas se hagan más grandes (dilatarlas). Esto permite ver mejor la parte de atrás del ojo.
- Tomografía de coherencia óptica (OCT): Esta prueba no invasiva (no requiere cirugía) usa ondas de luz para crear imágenes detalladas de las capas de la retina. Ayuda a detectar acumulación de líquido, un signo de degeneración macular húmeda.
- Angiografía con fluoresceína (AF): En esta prueba se inyecta un tinte en una vena del brazo para ver mejor los vasos sanguíneos de la retina. El especialista toma fotos mientras el tinte pasa por los vasos para evaluar el flujo de sangre e identificar problemas, como fuga o crecimiento anormal.
Además de estas pruebas de diagnóstico, hay otros exámenes que ayudan a determinar la gravedad de la degeneración macular húmeda:
- Rejilla de Amsler: Durante un examen de la vista, el médico puede pedirle que mire una rejilla con un punto en el centro y líneas rectas. Si nota líneas onduladas, borrosas o que faltan, puede ser señal de daño en la mácula causado por degeneración macular húmeda.
- Evaluación del fondo de ojo con pupilas dilatadas: Se usan gotas para dilatar las pupilas. Esto permite revisar de cerca el fondo del ojo (la parte posterior del ojo), incluida la retina, para ver si hay daño o anomalías.
- Imágenes por capas de la mácula con tomografía de coherencia óptica (OCT): Esta técnica más reciente da imágenes detalladas de la mácula (la zona central de la retina). Aunque es no invasiva y útil, no siempre distingue bien entre los tipos de degeneración macular en etapas avanzadas.
- Angiografía con fluoresceína (AF) adicional: Esta prueba no solo ayuda a diagnosticar la degeneración macular húmeda, sino que también mide su gravedad al evaluar el flujo de sangre alrededor de la retina e identificar vasos anormales o fuga. Ofrece información clave para diferenciar subtipos y planear el tratamiento.
Es importante saber que los exámenes de la vista regulares son clave para detectar la enfermedad a tiempo, ya que la degeneración macular húmeda a menudo empieza sin síntomas claros. Un diagnóstico temprano puede ayudar a reducir el riesgo de que avance de forma grave. Si nota cambios en su visión o tiene dudas, informe a su médico en su examen anual de la vista o pida una cita para una evaluación más completa.
Los objetivos del tratamiento de la degeneración macular húmeda son frenar el avance de la enfermedad y evitar más pérdida de visión. Hay varios tratamientos y terapias que pueden ayudar a lograrlo:
- Medicamentos:
- Medicamentos anti–factor de crecimiento endotelial vascular (anti-VEGF): Estos medicamentos, como aflibercept y ranibizumab, se inyectan en el ojo para reducir la cantidad de vasos sanguíneos anormales en la retina. Actúan al frenar el crecimiento de vasos nuevos y al reducir la filtración, lo que puede ayudar a conservar la visión.
- Terapia fotodinámica (TFD): Este tratamiento combina una inyección y luz especial para localizar y destruir vasos sanguíneos anormales en la retina. Ayuda a evitar más filtración y daño.
- Procedimientos terapéuticos:
- Terapia con láser: Algunas personas con degeneración macular húmeda pueden necesitar láser además de medicamentos. La terapia con láser usa un rayo para sellar o reducir vasos sanguíneos anormales. Este procedimiento puede ayudar a evitar fugas de líquido y más daño a la mácula.
- Cuidados personales y cambios en la salud:
- Cambios en la alimentación: Aunque se usan sobre todo para la degeneración macular seca, algunos médicos también pueden sugerir cambios en la alimentación para quienes tienen la forma húmeda. Estos cambios pueden incluir tomar suplementos de vitaminas y minerales como vitamina C, vitamina E, luteína, zeaxantina, zinc y cobre. Estos suplementos pueden ayudar a frenar el avance de la afección y a controlar sus síntomas.
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Es importante saber que la detección y el tratamiento tempranos son claves para lograr los objetivos del tratamiento de la degeneración macular húmeda. Los exámenes de la vista regulares son esenciales para manejar la enfermedad de forma eficaz. Al seguir estos tratamientos y terapias recomendados, las personas con degeneración macular húmeda tienen más posibilidad de conservar la visión y frenar el avance de la enfermedad. Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud ocular para decidir el plan de tratamiento más adecuado para la situación específica de cada persona.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.
La degeneración macular húmeda progresa cuando crecen vasos sanguíneos anormales detrás del ojo. Estos vasos filtran sangre o líquido y dañan la mácula. La mácula es la parte de la retina que da la visión central nítida. Si no se trata, la degeneración macular húmeda puede causar complicaciones serias, como pérdida grave de la visión central. Esto puede impedir actividades diarias como leer o conducir.
Complicaciones de la degeneración macular húmeda:
- Manchas oscuras o áreas vacías en la visión central
- Dificultad para ver los detalles finos o los colores de los objetos
- Sensibilidad a la luz
- Dificultad para ver líneas rectas
- Visión distorsionada; los objetos pueden verse ondulados
El tratamiento inmediato es necesario para evitar daño permanente. Sin diagnóstico y tratamiento a tiempo, la degeneración macular húmeda puede causar pérdida grave de la visión central, aunque rara vez produce ceguera total. Por eso, es crucial buscar consejo médico si tiene síntomas de degeneración macular húmeda.
Se están realizando investigaciones y estudios clínicos para mejorar las opciones de tratamiento y reducir la frecuencia de los tratamientos regulares necesarios. La detección temprana es clave para evitar que la mácula se deteriore rápido y para conservar la visión central el mayor tiempo posible.
Como en cualquier problema de salud, es esencial consultar con su médico o con un especialista en ojos (oftalmólogo) para recibir consejos personalizados sobre cómo manejar la degeneración macular húmeda. Podrá recomendarle las opciones de tratamiento más adecuadas según sus necesidades y circunstancias.