Tratamientos en casa para la conjuntivitis bacteriana (ojo rojo)

Descripción general

La conjuntivitis bacteriana, también llamada “ojo rojo”, es un problema del ojo causado por una infección de bacterias. Se presenta con enrojecimiento, comezón, hinchazón y secreción en los ojos. Se puede contagiar con facilidad de persona a persona por contacto con manos u objetos contaminados.

Aunque muchos casos mejoran por sí solos, hay cuidados en casa que pueden aliviar los síntomas:

  • Lágrimas artificiales de venta sin receta: ayudan a lubricar los ojos y a reducir la resequedad y la irritación.
  • Compresa tibia: coloque un paño limpio, tibio y húmedo sobre los ojos cerrados por unos minutos. Esto alivia las molestias y baja la hinchazón.
  • Calmante del dolor de venta sin receta: tomar un analgésico como ibuprofeno (Advil) puede ayudar a aliviar el dolor y la inflamación asociados con la conjuntivitis bacteriana.

Es importante saber que estos cuidados solo dan alivio temporal y no reemplazan la atención médica. Siempre se recomienda consultar con un médico antes de probar remedios caseros.

Además de los cuidados en casa, siga estas medidas para evitar el contagio de la conjuntivitis bacteriana:

  • Tenga buena higiene de manos: lávese las manos con frecuencia con agua y jabón, sobre todo antes de tocarse los ojos o de aplicarse cualquier gota o pomada para los ojos.
  • Evite tocarse los ojos: no se los frote ni los toque, porque puede irritarlos más y contagiar a otras personas.
  • No comparta objetos personales: no comparta almohadas, toallas ni maquillaje para los ojos, porque esto aumenta el riesgo de propagar la infección.

Si los síntomas no mejoran por sí solos o si empeoran, busque atención médica. Un médico puede recomendar gotas o pomada con antibiótico para ayudar a eliminar la infección de forma más rápida y eficaz.

La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.