Sobre la conjuntivitis viral (ojo rojo)

Descripción general

La conjuntivitis viral, también llamada ojo rojo, es una infección del ojo que inflama la conjuntiva. La conjuntiva es una membrana delgada que recubre la parte interna de los párpados y cubre la parte blanca del ojo. Ayuda a mantener el ojo húmedo y actúa como barrera contra infecciones.

Cuando un virus infecta la conjuntiva, puede causar:

  • Enrojecimiento del ojo o de los párpados
  • Picazón y ardor
  • Lagrimeo o salida de líquido claro
  • Sensación de tener algo en el ojo
  • Sensibilidad a la luz

La causa más común es el adenovirus, que también puede causar infecciones respiratorias. Otros virus que pueden causar conjuntivitis viral incluyen:

  • Virus del herpes simple (VHS)
  • Virus varicela zóster (que causa la varicela)
  • Virus del sarampión
  • Picornavirus

La conjuntivitis viral es muy contagiosa y se puede transmitir por contacto directo con personas infectadas o con objetos contaminados. Por lo general, se resuelve sola en 10 a 14 días sin tratamiento.

Causas y factores de riesgo

Estas son las causas de la conjuntivitis viral:

  • Adenovirus: La causa más común de conjuntivitis viral es el adenovirus. Este virus causa hasta 9 de cada 10 casos de conjuntivitis viral en todo el mundo. Los adenovirus tienen varias especies; la especie HAdV-D es la que más se asocia con la conjuntivitis viral.
  • Virus del herpes simple (VHS): El VHS también puede causar conjuntivitis viral. Es conocido por causar herpes labial o herpes genital, pero también puede infectar la conjuntiva (la capa delgada que cubre el blanco del ojo y el interior del párpado) y provocar enrojecimiento, picazón, ardor, lagrimeo y sensibilidad a la luz.
  • Virus varicela-zóster (VVZ): El VVZ, el virus que causa la varicela, también puede causar conjuntivitis viral.
  • Enterovirus: El enterovirus es otro virus que puede causar conjuntivitis viral, aunque es menos común.
  • Otros virus: Con menos frecuencia, virus como el virus del sarampión y los picornavirus (una familia de virus) también pueden causar conjuntivitis viral.

Ahora hablemos de los factores de riesgo asociados con la conjuntivitis viral.

Los factores de riesgo no modificables son los que usted no puede cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Edad: La conjuntivitis viral puede afectar a personas de todas las edades, pero es más común en niños.
  • Estación del año: Suele ser más frecuente en primavera y verano.

Los factores de riesgo modificables son los que usted puede controlar o cambiar. Incluyen:

  • Higiene personal: No lavarse bien las manos y tocarse los ojos sin lavárselas aumenta el riesgo de conjuntivitis viral.
  • Uso de lentes de contacto: Usar lentes de contacto, sobre todo si no se limpian y desinfectan bien, aumenta el riesgo de tener conjuntivitis viral.
  • Compartir objetos personales: Compartir toallas, maquillaje de ojos u otros objetos personales con alguien que tiene conjuntivitis viral puede transmitir el virus.
  • Exposición: El contacto cercano con alguien que tiene conjuntivitis viral aumenta el riesgo de infección.

Es importante saber que, aunque estos factores pueden aumentar su riesgo de tener conjuntivitis viral, cualquier persona puede contagiarse, aun sin estos factores. Tomar medidas preventivas, como mantener buena higiene y evitar el contacto cercano con personas infectadas, puede ayudar a reducir el riesgo de contagio.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la conjuntivitis viral (inflamación de la conjuntiva, la capa transparente que cubre el ojo y la parte interna de los párpados) incluyen: enrojecimiento del ojo o de los párpados, picazón y ardor, lagrimeo o secreción acuosa, sensación de tener algo en el ojo y sensibilidad a la luz. Estos síntomas son parecidos a los de la conjuntivitis bacteriana y la conjuntivitis alérgica.

Sin embargo, en etapas más avanzadas, si progresa o es más fuerte, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:

  • Ganglios linfáticos inflamados (bolitas sensibles en el cuello o detrás de las orejas)
  • Secreción espesa blanca o amarilla
  • Costras o que los ojos se peguen, sobre todo al despertar
  • Párpados hinchados
  • Picazón intensa

Es importante saber que la conjuntivitis viral puede ser muy contagiosa. Algunas personas la presentan cuando tienen un resfriado común, ya que la causa más frecuente es el adenovirus (un virus común del resfriado). Los síntomas por lo general se resuelven solos sin tratamiento, y la conjuntivitis viral puede tardar de 14 a 30 días en desaparecer.

La conjuntivitis viral o bacteriana suele empezar en un ojo y puede pasar al otro en pocos días. La conjuntivitis alérgica por lo general afecta a ambos ojos desde el inicio. Si sospecha que tiene conjuntivitis viral o cualquier tipo de conjuntivitis, es importante consultar con un oftalmólogo (especialista de los ojos) para un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar la conjuntivitis viral, los médicos suelen basarse en el examen clínico, no en estudios de rutina. Pero en algunos casos se hacen pruebas para confirmar el diagnóstico o descartar otras causas. Estas son las pruebas y procedimientos más usados:

  • Historia clínica: El médico le preguntará sobre sus síntomas y diagnósticos previos.
  • Examen clínico: A menudo se puede diagnosticar al observar los síntomas. Se buscan signos como enrojecimiento, secreción acuosa y folículos conjuntivales (pequeños bultos en la cara interna de los párpados).
  • Prueba con hisopo: En algunos casos, el médico toma una muestra del ojo con un hisopo y la envía al laboratorio. Esta prueba puede ayudar a identificar el virus específico, como adenovirus o el virus del herpes simple.
  • Reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real (RT-PCR): Es una prueba de laboratorio que detecta e identifica material genético del virus (ADN o ARN) en una muestra. Es la prueba preferida para diagnosticar la conjuntivitis viral por su rapidez y su alta sensibilidad y especificidad.
  • Prueba rápida de antígeno: Es una prueba que se realiza en el consultorio. Es algo costosa, pero puede ser útil en atención primaria. Detecta antígenos virales (proteínas del virus) en el ojo y tiene una sensibilidad (qué tanto detecta casos reales) de 89% y una especificidad (qué tanto descarta a quienes no la tienen) de 94%.
  • Cultivo viral: En algunos casos, se hace un cultivo al tomar una muestra del ojo y hacerla crecer en el laboratorio. Esta prueba ayuda a identificar el virus específico y puede ser útil para investigación.
  • Serología: Mide anticuerpos específicos contra virus en la sangre para saber si hubo respuesta del sistema de defensa a una infección viral. Puede ayudar a confirmar una infección reciente o pasada, pero se usa menos para diagnosticar la conjuntivitis viral.

Es importante saber que estas pruebas adicionales no siempre son necesarias, porque el examen clínico suele ser suficiente. La elección de las pruebas depende de la intensidad de los síntomas, el juicio clínico y los recursos disponibles.

Para determinar la gravedad de la conjuntivitis viral, no suele haber exámenes o pruebas adicionales específicos. La gravedad se valora en el examen clínico, revisando factores como enrojecimiento, secreción, hinchazón y disminución de la visión.

En resumen, aunque el examen clínico suele bastar para diagnosticar la conjuntivitis viral, en algunos casos se usan pruebas como la toma de muestra con hisopo, la RT-PCR, la prueba rápida de antígeno, el cultivo viral y la serología para confirmar el diagnóstico o identificar el virus específico.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la conjuntivitis viral son aliviar los síntomas y favorecer la curación. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograrlo:

  • Mantener el ojo limpio: Lavar el ojo afectado con agua y jabón ayuda a quitar secreciones o suciedad, reduce las molestias y evita que se propague la infección.
  • Aplicar lágrimas artificiales: Lubricar el ojo con lágrimas artificiales ayuda a aliviar la resequedad, el enrojecimiento y la irritación causadas por la conjuntivitis viral.
  • Usar compresas frías: Colocar un paño limpio, húmedo y frío sobre los ojos cerrados puede reducir la inflamación, calmar la picazón y aliviar las molestias.
  • Tratamiento antiviral (recetado por un médico): En ciertos casos, cuando una persona tiene el sistema inmunitario debilitado o la infección puede ser riesgosa, un médico puede recetar medicamentos antivirales. Estos medicamentos combaten el virus que causa la conjuntivitis, como el virus del herpes simple (VHS). Al reducir la multiplicación del virus, el tratamiento antiviral puede prevenir complicaciones graves y favorecer una curación más rápida.
  • Gotas o ungüento antibiótico para los ojos (recetados por un médico): Si se sospecha conjuntivitis bacteriana, un médico puede recetar antibióticos de uso ocular. Estos medicamentos atacan y eliminan las bacterias responsables de la infección. Al eliminar las bacterias, el tratamiento con antibióticos puede aliviar los síntomas, acelerar la curación y reducir el riesgo de contagio.
  • Completar todo el tratamiento con antibióticos: Es importante terminar todo el tratamiento recetado por el médico, aunque los síntomas mejoren antes. Esto asegura que todas las bacterias se eliminen del ojo y reduce la posibilidad de recaída o de contagiar a otras personas.

Además de estos tratamientos, hay cambios en los hábitos de salud y remedios naturales que pueden ayudar a aliviar los síntomas:

  • Lavarse las manos con agua y jabón antes de limpiar el ojo afectado o aplicar un ungüento.
  • Usar discos o gasas de algodón limpios humedecidos con agua para limpiar suavemente el ojo afectado.
  • Las lágrimas artificiales sin receta pueden usarse para aliviar los síntomas.
  • Colocar paños tibios y húmedos sobre los ojos cerrados puede brindar alivio reconfortante.
  • Tomar analgésicos sin receta, como ibuprofeno, puede ayudar a aliviar el dolor y las molestias.
  • Remedios naturales como consumir probióticos y seguir una alimentación rica en vitaminas A, K, C y del complejo B pueden, en algunos casos, mejorar la salud general de los ojos y apoyar la recuperación de la conjuntivitis viral.

Recuerde que la conjuntivitis viral es muy contagiosa. Para evitar contagiar a otras personas o al otro ojo no afectado:

  • Evite tocarse o frotarse el ojo afectado.
  • Lávese las manos con frecuencia con agua y jabón.
  • Lave todas las sábanas y toallas que hayan tenido contacto con el ojo afectado.
  • No comparta artículos personales como toallas o almohadas.
  • Mantenga una buena higiene. Cúbrase al toser o estornudar con un pañuelo desechable o con el codo.

Al seguir estas recomendaciones de tratamiento y mantener buenos hábitos de higiene, usted puede manejar los síntomas de la conjuntivitis viral, favorecer la curación y evitar el contagio a otras personas.

Es importante saber que los antibióticos no ayudan en la conjuntivitis viral porque la causa es un virus, no bacterias. Sin embargo, si una persona tiene el sistema inmunitario debilitado o si la infección puede ser riesgosa, un médico puede recetar tratamiento antiviral.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los posibles efectos secundarios.

Evolución o complicaciones

La conjuntivitis viral suele seguir su curso natural y se cura sola con el tiempo. Los síntomas pueden incluir enrojecimiento, picazón, lagrimeo y secreción en los ojos.

En casos poco frecuentes, pueden ocurrir complicaciones. Algunas investigaciones indican que las personas con conjuntivitis por virus varicela‑zóster (VZV) tienen el mayor riesgo de presentar complicaciones. Por ejemplo, alrededor de 38,2 % de quienes tienen conjuntivitis por VZV pueden presentar complicaciones en la córnea, y 19,1 % pueden presentar uveítis, que es inflamación dentro del ojo.

Complicaciones específicas que pueden presentarse con la conjuntivitis viral:

  • Queratitis punteada: inflamación de las capas superiores de la córnea.
  • Cicatrización conjuntival: ocurre cuando la membrana que cubre el ojo desarrolla cicatrices.
  • Úlcera corneal: una llaga abierta en la córnea.

Es importante saber que estas complicaciones son raras, pero pueden ocurrir.

En resumen, la conjuntivitis viral por lo general se resuelve sola con el tiempo. Las complicaciones son raras, pero pueden presentarse. El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas y prevenir más complicaciones. Siempre es importante consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y para conocer las opciones de tratamiento adecuadas para la conjuntivitis viral o cualquier otra afección de salud que usted tenga.