Acerca de la queratoconjuntivitis vernal
La queratoconjuntivitis vernal es una afección del ojo. Es inflamatoria, grave y crónica. Afecta sobre todo a los niños. Se inflaman la conjuntiva (la capa delgada que cubre la parte blanca del ojo) y la córnea (la parte transparente al frente del ojo).
El diagnóstico suele hacerse al buscar ciertos signos. Estos incluyen enrojecimiento del ojo, vasos sanguíneos agrandados en la conjuntiva y bultos elevados en la parte interna de los párpados, llamados papilas. La enfermedad también puede causar engrosamiento alrededor del borde de la córnea (región limbar) y pequeños puntos blancos llamados puntos de Trantas.
A menudo la desencadena la exposición a alérgenos (sustancias que causan alergia). Suele presentarse por temporadas. Los síntomas empeoran en primavera.
Por lo general, esta afección desaparece después de la pubertad, pero algunas personas pueden seguir con ella en la edad adulta. Es importante diagnosticarla y tratarla a tiempo para evitar daño permanente en los ojos.
Las causas de la queratoconjuntivitis vernal (QCV) se dan cuando ciertas células inflamatorias entran en la conjuntiva (la capa que recubre el ojo). Estas células incluyen eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco), linfocitos CD4+ activados (células de defensa) y citocinas (proteínas que aumentan la inflamación).
Existen factores de riesgo no modificables y modificables asociados con la QCV.
Factores de riesgo no modificables para la QCV: no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Alergias previas: las personas que ya tienen alergias tienen más probabilidad de desarrollar QCV.
- Antecedentes familiares: tener familiares con rinitis alérgica, dermatitis atópica o asma aumenta el riesgo de QCV.
Factores de riesgo modificables para la QCV: sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Alérgenos del ambiente: la exposición a ciertos alérgenos puede aumentar la probabilidad de QCV. Pueden incluir pelos y caspa de mascotas, moho, polen y humo de tabaco. Es importante que las personas con QCV intenten evitarlos lo más posible.
- Frotarse los ojos: frotar o tocarse los ojos puede empeorar los síntomas y aumentar la inflamación en personas con QCV. Si tiene QCV, evite tocarse o frotarse los ojos.
- Climas calurosos: los climas secos y calurosos pueden provocar brotes de QCV. Quedarse en interiores en días de calor o usar lentes de sol para proteger los ojos puede reducir los síntomas.
Es importante que las personas con QCV conozcan estos factores de riesgo y tomen medidas para reducir la exposición a los desencadenantes. Evitar alérgenos, lavarse las manos con frecuencia y proteger los ojos del calor puede ayudar a reducir los síntomas y prevenir complicaciones.
Recuerde: si usted sospecha que tiene QCV o cualquier otro problema en los ojos, consulte siempre con un profesional de la salud de los ojos para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Los síntomas iniciales más comunes de la queratoconjuntivitis vernal (QCV) incluyen:
- Enrojecimiento: Los ojos pueden verse rojos y con venitas visibles.
- Picazón intensa: Las personas con QCV suelen sentir mucha picazón en los ojos.
- Sensación de cuerpo extraño en el ojo: Puede sentir como si tuviera algo en el ojo, como arena o una pestaña.
- Ojos llorosos: Es común el lagrimeo excesivo.
- Secreción de moco espeso, como hilos: Al despertar, puede notar una secreción espesa y fibrosa que sale de los ojos.
- Visión borrosa: En algunos casos, la QCV puede causar visión borrosa temporal.
- Sensibilidad a la luz (fotofobia): Las luces brillantes pueden resultar molestas o dolorosas para los ojos.
A medida que la QCV avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas. Estos síntomas varían según la persona y la etapa de la enfermedad. Entre los síntomas que pueden aparecer en etapas posteriores o con mayor gravedad están:
- Eccema o asma: La queratoconjuntivitis vernal suele presentarse junto con otras enfermedades alérgicas, como el eccema o el asma.
- Picazón muy intensa: La picazón en los ojos puede hacerse más fuerte a medida que avanza la QCV.
- Más moco espeso y más lagrimeo: Puede aumentar la producción de moco espeso y de lágrimas.
- Sensación de cuerpo extraño: La sensación de tener algo en el ojo puede hacerse más marcada.
- Mayor sensibilidad a la luz: La sensibilidad a la luz puede empeorar con la QCV.
- Cicatrices en la córnea: Si no se trata, la QCV puede causar cicatrices en la córnea (la capa transparente delantera del ojo), lo que puede afectar la visión.
Si usted presenta cualquiera de estos síntomas, consulte a un médico para el diagnóstico y el tratamiento. El tratamiento puede aliviar los síntomas y prevenir daño permanente en los ojos.
Para diagnosticar VKC (por sus siglas en inglés) se suelen hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Historia clínica: El médico le preguntará sobre sus síntomas y diagnósticos previos.
- Examen clínico: Un oftalmólogo especialista en córnea o un optometrista investigador con experiencia hará un examen clínico. Usará un microscopio especial llamado lámpara de hendidura para buscar señales de VKC. Buscará adelgazamiento de la capa media de la córnea, estrías de Vogt (arrugas en la córnea) o un anillo de Fleischer (un anillo de depósitos de hierro).
- Retinoscopía: Esta prueba se hace después de dilatar la pupila con gotas para revisar señales específicas de VKC con una luz. El médico buscará señales como el “signo de gota de aceite”, cuando el reflejo de la luz en el ojo se ve disparejo, y el “efecto de tijera” del reflejo rojo, cuando el reflejo rojo del ojo se ve irregular.
- Evaluación con videoceratografía: Se hace con equipos especiales como Topographic Modeling System, Orbscan II, Oculus Pentacam o Keratron. Crea un mapa detallado de la forma y la curvatura de la córnea. En VKC, el mapa suele mostrar una forma de corbatín dispareja, con líneas que no coinciden arriba y abajo de la línea media del ojo. Este patrón ayuda a ver cambios específicos en la forma del ojo relacionados con VKC.
Para determinar la etapa o la gravedad de VKC, se pueden hacer más exámenes, pruebas y procedimientos:
- Clasificación: La gravedad de VKC se puede clasificar con un sistema descrito por Bonini y colaboradores. Este sistema agrupa VKC en etapas como leve intermitente, moderada intermitente, moderada persistente, grave persistente y muy grave.
- Evaluación de síntomas: Se puede usar una escala visual analógica (una línea donde usted marca cuánta molestia siente) para medir síntomas como picazón, fotofobia (sensibilidad a la luz), lagrimeo y enrojecimiento de los ojos.
- Biomicroscopía: Es un examen detallado de las estructuras del ojo con una lámpara de hendidura. Ayuda a identificar señales específicas de las distintas etapas de VKC.
- Tinción: Se pueden hacer la prueba del tiempo de ruptura de la película lagrimal con fluoresceína (BUT, por sus siglas en inglés), la tinción corneal con fluoresceína y la tinción conjuntival con verde lisamina para evaluar la salud de la superficie del ojo y detectar anomalías.
- Estesiometría corneal: Esta prueba mide la sensibilidad de la córnea para ver si hay pérdida de sensación.
- Prueba de Schirmer: Esta prueba mide la producción de lágrimas colocando pequeñas tiras de papel de filtro dentro del párpado inferior por unos minutos para ver cuántas lágrimas se producen.
- Revisión y expresión de las glándulas de Meibomio: Se examinan estas glándulas en los párpados para evaluar su función y detectar anomalías.
Con estos exámenes, pruebas y procedimientos, los profesionales de la salud pueden diagnosticar VKC con precisión y determinar su etapa o gravedad.
Los objetivos del tratamiento para la queratoconjuntivitis vernal (QCV) son aliviar la inflamación, reducir los síntomas y evitar daño permanente en los ojos. Hay varios tipos de medicamentos, terapias y procedimientos para lograr estas metas. Veamos cada uno:
- Medicamentos:
- Gotas antialérgicas: Estas gotas ayudan a reducir la inflamación y a aliviar síntomas como picazón, enrojecimiento e hinchazón. Actúan bloqueando la liberación de histamina, una sustancia química que desencadena las reacciones alérgicas.
- Gotas con esteroides: En casos más graves de QCV, se pueden recetar gotas con esteroides para reducir la inflamación. Los esteroides son medicamentos antiinflamatorios potentes que ayudan a aliviar los síntomas y a prevenir complicaciones.
- Estabilizadores de mastocitos: Estas gotas ayudan a prevenir la liberación de histamina y otras sustancias inflamatorias de los mastocitos (células del sistema inmunitario). Al estabilizar los mastocitos, ayudan a reducir la picazón y la inflamación.
- En casos graves de QCV, los medicamentos tópicos que ajustan la respuesta del sistema inmunitario (llamados inmunomoduladores), como ciclosporina y tacrolimus, han demostrado ser eficaces para aliviar los signos y los síntomas. Estos medicamentos ayudan a ajustar la respuesta inmunitaria en el ojo y a reducir la inflamación.
- Procedimientos terapéuticos:
- Inmunoterapia: En algunos casos, se puede recomendar inmunoterapia para personas con QCV grave que no responden bien a otros tratamientos. La inmunoterapia consiste en recibir inyecciones regulares con pequeñas cantidades de alérgenos para que el sistema inmunitario sea menos sensible y se reduzcan las reacciones alérgicas.
- Cuidados personales y cambios de hábitos:
- Evitar alérgenos: Identificar y evitar los alérgenos que desencadenan los síntomas de la QCV puede ayudar a prevenir brotes. Los alérgenos comunes incluyen polen, ácaros del polvo, caspa de mascotas y ciertos alimentos.
- Usar gafas de sol: Usar gafas de sol al aire libre protege contra alérgenos del ambiente y reduce la exposición a los rayos ultravioleta (UV), que pueden empeorar los síntomas de la QCV.
- Compresas frías: Aplicar compresas frías en los ojos puede ayudar a calmar la inflamación y dar alivio temporal de los síntomas.
- Higiene de los párpados: Mantener los párpados limpios ayuda a prevenir infecciones bacterianas y a reducir los síntomas. Puede hacerlo limpiando suavemente los párpados con agua tibia y un limpiador suave.
Es importante que las personas con QCV trabajen de cerca con su médico para crear un plan de tratamiento personalizado que responda a sus necesidades y metas. Un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado pueden ayudar a controlar los síntomas y a reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.
Con el tiempo, la queratoconjuntivitis vernal (QCV) suele ser crónica y recurrente. Tiene recaídas con intervalos cortos entre una y otra. La gravedad puede variar. Puede causar complicaciones que afectan las actividades diarias y la escuela. Algunas complicaciones frecuentes de la QCV incluyen:
- Problemas de visión: La inflamación por la QCV puede afectar la vista y causar disminución de la visión. Esto puede afectar las actividades diarias y la escuela, sobre todo porque la mayoría de las personas afectadas están en edad escolar.
- Afectación de la córnea: La QCV puede inflamar la córnea, que es la parte transparente delantera del ojo. Esto puede causar varias complicaciones en la córnea, como pequeñas erosiones puntiformes en la capa más externa (epitelio), úlceras corneales grandes llamadas “en escudo”, o cicatrices en la córnea.
- Hinchazón del limbo: La QCV puede causar hinchazón en el limbo, que es el borde entre la córnea y la parte blanca del ojo. Esto puede acompañarse de puntos de Trantas, que son pequeños bultos blancos o amarillentos en esa zona.
- Papilas gigantes: La QCV puede causar la formación de papilas gigantes en la conjuntiva tarsal superior (la cara interna del párpado superior). Son bultos o elevaciones grandes que se ven al examinar el ojo.
Es importante saber que, aunque los tratamientos ayudan a controlar los síntomas y a reducir las complicaciones, hoy no existe una cura para la QCV. Las visitas regulares de control con su médico son clave para vigilar la evolución y ajustar el tratamiento según sea necesario.