Información sobre la queratoconjuntivitis atópica (QCA)
La queratoconjuntivitis atópica (QCA) es un problema de los ojos poco frecuente pero grave. Es una inflamación que dura mucho tiempo. Afecta ambos ojos. Puede comprometer la superficie del ojo y también los párpados; por eso a veces se llama blefaroceratoconjuntivitis.
La QCA se relaciona con la dermatitis atópica (un tipo de alergia de la piel). Se considera la forma más grave de la conjuntivitis alérgica crónica.
Suele causar sensibilidad a la luz, picazón y ardor en los ojos, y visión borrosa.
Es común en personas con antecedentes personales o familiares de dermatitis atópica u otras enfermedades alérgicas, como eccema, asma o urticaria (ronchas). La QCA es más frecuente entre los 20 y 50 años. Ocurre más en hombres.
Sin tratamiento, la QCA puede causar complicaciones. Entre ellas están las úlceras en la córnea; el adelgazamiento y abombamiento de la córnea (queratocono); y el crecimiento de vasos sanguíneos hacia la córnea (vascularización corneal).
Aunque no se entiende por completo la causa exacta de la queratoconjuntivitis atópica (QCA), se cree que está relacionada con una respuesta anormal del sistema inmunitario en personas con tendencia genética a las alergias. El sistema inmunitario reacciona de más a ciertas cosas, lo que causa inflamación en la conjuntiva (la capa que cubre el blanco del ojo) y en la córnea (la parte transparente delantera del ojo).
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Antecedentes familiares: Tener familiares con enfermedades atópicas como eccema, asma o rinitis alérgica aumenta el riesgo de desarrollar QCA.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Alérgenos: La exposición a cosas que causan alergias (alérgenos), como el polen, los ácaros del polvo, la caspa de las mascotas o ciertos alimentos, puede desencadenar síntomas de QCA. Evitar o reducir el contacto con estos alérgenos puede ayudar a bajar el riesgo.
- Frotarse los ojos: Frotarse los ojos en exceso puede empeorar los síntomas de la QCA y aumentar el riesgo de complicaciones. Es importante no frotarse los ojos y usar técnicas suaves para controlar la comezón o la molestia.
- Factores ambientales: La contaminación del aire, en especial las partículas muy pequeñas en el aire, se ha relacionado con más casos de QCA. Minimizar la exposición a ambientes contaminados puede ser útil.
- Uso de lentes de contacto: Las personas que usan lentes de contacto tienen más riesgo de desarrollar QCA por la posible irritación y mayor sensibilidad a los alérgenos. Es importante mantener buena higiene y hacerse chequeos regulares con un profesional del cuidado de los ojos.
Es importante saber que, aunque estos factores pueden contribuir al desarrollo o al empeoramiento de la QCA, cada persona es diferente. Siempre se recomienda consultar con un profesional del cuidado de los ojos para recibir consejos y estrategias de manejo personalizadas.
Los primeros síntomas más comunes de la queratoconjuntivitis atópica (AKC, por sus siglas en inglés; una alergia de los ojos de larga duración) incluyen mayor sensibilidad a la luz (la luz le molesta), picazón y ardor en los ojos, y visión borrosa. A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer síntomas adicionales. Estos pueden incluir:
- Enrojecimiento: los ojos pueden verse rojos o muy enrojecidos.
- Hinchazón: los párpados pueden inflamarse y verse hinchados.
- Lagrimeo excesivo: los ojos pueden producir muchas lágrimas.
- Secreción: puede salir un líquido pegajoso o aguado de los ojos.
- Sequedad: los ojos pueden sentirse secos e irritados.
- Visión borrosa: la vista puede volverse borrosa o nublada.
- Sensación de cuerpo extraño: puede sentir como si tuviera algo en el ojo.
- Cicatrices en la córnea (la parte transparente al frente del ojo): si no se trata, esta afección puede causar cicatrices en la córnea.
Recuerde: si tiene alguno de estos síntomas o sospecha que tiene queratoconjuntivitis atópica (AKC), es importante consultar a un médico para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Para diagnosticar la queratoconjuntivitis atópica (AKC, por sus siglas en inglés), se suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: Su profesional de la salud buscará señales de la afección, como enrojecimiento, hinchazón y picazón en los ojos.
- Antecedentes médicos: Reunir información sobre sus síntomas, diagnósticos previos y alergias puede ayudar a hacer un diagnóstico preciso.
- Examen con lámpara de hendidura: Este microscopio especial permite al profesional de la salud examinar en detalle la parte delantera de su ojo. Ayuda a identificar rasgos específicos de la AKC.
- Pruebas de alergia: Se pueden hacer pruebas para ver si ciertos alérgenos (sustancias que causan alergia) están desencadenando sus síntomas. Estas pruebas pueden incluir pruebas cutáneas con punción o análisis de sangre.
Para determinar la gravedad de la AKC, se pueden recomendar exámenes y pruebas adicionales:
- Prueba de agudeza visual: Mide qué tan bien ve a diferentes distancias para evaluar si hay pérdida de visión causada por la afección.
- Evaluación de las lágrimas: Su profesional de la salud puede revisar cuánto produce y qué tan bien funcionan sus lágrimas para ver si mantienen sus ojos bien húmedos.
- Topografía corneal: Esta prueba crea un mapa de la curvatura y la forma de su córnea para identificar irregularidades causadas por la AKC.
- Biopsia de la conjuntiva: En algunos casos, se puede tomar una pequeña muestra de tejido de la conjuntiva (la capa delgada que cubre la parte blanca del ojo) para análisis adicionales que confirmen el diagnóstico o ayuden a determinar la gravedad de la afección.
Recuerde: estos son exámenes, pruebas y procedimientos generales. Su profesional de la salud decidirá cuáles son necesarios según su situación específica.
Los objetivos del tratamiento de la queratoconjuntivitis atópica (QCA) son aliviar los síntomas, reducir la inflamación y prevenir complicaciones.
Estos son los tipos de medicamentos, terapias, procedimientos, prevención y otros tratamientos recomendados para la QCA y cómo ayudan a lograr esos objetivos:
- Medicamentos:
- Antihistamínicos o estabilizadores de mastocitos en gotas: ayudan a reducir la comezón y la reacción alérgica en los ojos.
- Geles y pomadas lubricantes sin conservantes: dan humedad a los ojos y alivian la resequedad.
- Antiinflamatorios no esteroides en gotas (AINE): ayudan a bajar la inflamación en los ojos.
- Corticoesteroides en gotas: se usan en casos graves para bajar la inflamación y controlar los síntomas.
- Terapias:
- Tapones lagrimales: son dispositivos muy pequeños que se colocan en los conductos lagrimales para que las lágrimas no se drenen tan rápido. Así se reducen los síntomas de ojo seco.
- Procedimientos terapéuticos:
- Opciones quirúrgicas: en casos graves de QCA o en complicaciones como queratoconjuntivitis herpética (infección de la córnea causada por el virus del herpes) o queratoconjuntivitis neurotrófica (daño de la córnea por problemas de los nervios), se puede considerar una cirugía como un trasplante de córnea.
- Prevención:
- Pruebas de alergia: ayudan a identificar los alérgenos que desencadenan los síntomas de QCA para poder tomar medidas específicas y evitarlos.
- Tratamiento de afecciones de base:
- Si la QCA está asociada con una infección por virus o con una enfermedad autoinmunitaria (cuando las defensas atacan por error al cuerpo) o genética, es necesario tratar esas afecciones de forma adecuada.
Es importante consultar con un profesional de la salud antes de empezar cualquier medicamento o tratamiento. Su profesional de la salud puede darle consejos personalizados según su situación y sus necesidades.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para usted.
Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.