Acerca de la queratoconjuntivitis
La queratoconjuntivitis es un conjunto de problemas del ojo con inflamación que afectan tanto la córnea (la capa transparente en forma de cúpula que cubre el iris y la pupila) como la conjuntiva (la membrana delgada que recubre la parte blanca del ojo y la cara interna del párpado).
Puede deberse a varias causas, como alergias, virus, bacterias, problemas presentes desde el nacimiento (congénitos) y enfermedades del sistema inmunitario (autoinmunes).
Puede causar enrojecimiento, hinchazón, picazón, dolor, visión borrosa y secreción en el ojo. Es importante que consulte a un médico para un diagnóstico correcto.
El tratamiento depende de la causa y puede incluir medidas sencillas, como lágrimas artificiales, compresas frías y evitar los irritantes. En algunos casos, pueden ser necesarios medicamentos u otros tratamientos.
La queratoconjuntivitis a menudo mejora por sí sola o con tratamiento mínimo.
Las causas de la queratoconjuntivitis (inflamación de la córnea y la conjuntiva) pueden ser infecciosas y no infecciosas. Algunas causas son:
Causas infecciosas:
- Virus: Las infecciones por virus son las más frecuentes en todos los grupos de edad.
- Bacterias: La conjuntivitis bacteriana es más común en niños.
Causas no infecciosas:
- Alérgenos: Las alergias son una causa importante de conjuntivitis y queratoconjuntivitis.
- Contaminantes: La exposición a contaminantes puede causar inflamación.
- Factores genéticos: Ciertos factores genéticos pueden aumentar el riesgo.
Factores de riesgo que no se pueden modificar (no se pueden cambiar ni controlar):
- Edad: El riesgo de queratoconjuntivitis puede aumentar con la edad.
- Antecedentes familiares: Tener familiares con esta afección puede aumentar el riesgo.
Factores de riesgo que sí se pueden modificar (se pueden cambiar o controlar):
- Aunque no se mencionaron factores específicos para la queratoconjuntivitis en los documentos, algunos ejemplos generales son:
- Factores ambientales: Evitar la exposición a irritantes y contaminantes puede ayudar a reducir el riesgo.
- Higiene: Lavarse las manos con frecuencia y evitar tocarse o frotarse los ojos ayuda a prevenir infecciones.
Recuerde: es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones personalizadas.
Síntomas comunes de la queratoconjuntivitis (inflamación de la córnea y la conjuntiva) incluyen:
- Enrojecimiento
- Párpados hinchados
- Lagrimeo (ojos llorosos)
- Secreción
- Sensación de ojos pegados
- Sequedad
- Sensibilidad a la luz
- Ardor
- Picazón
- Sensación de tener algo en el ojo
- Visión borrosa leve
Otros síntomas pueden incluir:
- Hinchazón de la córnea
- Ver halos (anillos de luz)
- Cansancio de los ojos
- Irritación
- Ganas constantes de frotarse los ojos
- Mala visión nocturna
- Miopía (dificultad para ver de lejos)
- Astigmatismo irregular (curvatura irregular del ojo)
- Visión borrosa y distorsión de la visión, de leve a marcada
Es importante saber que los síntomas y qué tan fuertes son pueden variar según la causa y el tipo de queratoconjuntivitis. Si tiene cualquier síntoma, consulte a un médico para un diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la queratoconjuntivitis, se suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos: El médico le preguntará sobre sus síntomas y diagnósticos previos.
- Examen físico: El profesional de la salud buscará signos de la afección, como hinchazón o la presencia de objetos extraños en el ojo.
- Análisis de laboratorio: Según sus síntomas y las enfermedades que se estén considerando, pueden sugerir una muestra de sangre o pruebas de líquido o secreción del ojo para ayudar a diagnosticar la queratoconjuntivitis.
- Prueba de agudeza visual: Esta prueba mide qué tan bien ve a distintas distancias. Ayuda a evaluar el impacto de la afección en su visión.
- Examen con lámpara de hendidura: Se usa una lámpara de hendidura (un microscopio especial) para examinar las estructuras del ojo con gran aumento. Ayuda a evaluar la córnea y a identificar problemas o daño causados por la afección.
- Tinción corneal: Se pueden usar colorantes fluorescentes para resaltar áreas dañadas en la córnea. Esto ayuda a saber qué tan extensa es la afectación de la córnea y dónde está.
- Cultivo microbiológico: Si se sospecha una infección como causa de la queratoconjuntivitis, se puede tomar una muestra del área afectada para cultivo. Esto ayuda a identificar el germen específico responsable de la infección.
Es importante darle seguimiento a su atención si sus síntomas empeoran o cambian después del examen inicial. Es posible que le recomienden más pruebas o procedimientos para ayudar a determinar el diagnóstico y evaluar qué tan grave es la queratoconjuntivitis. Consulte a su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre exámenes y pruebas.
Los objetivos del tratamiento de la queratoconjuntivitis (inflamación de la córnea y la conjuntiva) son aliviar los síntomas, bajar la inflamación y mejorar la salud de la córnea y la conjuntiva. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:
Medicamentos:
- Antihistamínicos o estabilizadores de mastocitos (medicinas que evitan que el cuerpo libere histamina) en gotas para los ojos: disminuyen la reacción alérgica y alivian la picazón.
- Geles y pomadas lubricantes sin conservantes: mantienen los ojos húmedos y reducen la resequedad y la molestia.
- Medicamentos antiinflamatorios que no son esteroides: bajan la inflamación y alivian el dolor.
- Corticosteroides (corticoides) en gotas para los ojos: se usan en casos graves para bajar la inflamación y controlar los síntomas.
- Antibióticos o antivirales en gotas para los ojos: pueden recomendarse cuando la queratoconjuntivitis se debe a una infección.
- Lágrimas artificiales: lubrican los ojos en cualquier etapa de la enfermedad y alivian la resequedad y la molestia.
Terapias:
- Tapones lagrimales: se pueden colocar para evitar que las lágrimas drenen demasiado rápido. Así ayudan a aliviar los síntomas de ojo seco.
Es importante saber que las opciones de tratamiento pueden variar según la gravedad del problema y sus necesidades. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
La dosis de los medicamentos puede cambiar por muchos factores. Pregúntele a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su caso. Pueden ocurrir efectos secundarios. Para conocerlos, hable con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.