Síntomas de la escarlatina
La escarlatina es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Streptococcus del grupo A. Es muy contagiosa y afecta con frecuencia a niños y niñas, y también a adultos que están en contacto frecuente con ellos. Los síntomas principales incluyen:
- Fiebre (38 °C o más) o escalofríos
- Dolor de garganta y dolor al tragar
- Dolor de cabeza o dolores en el cuerpo
- Dolor de estómago
- Náuseas o vómitos
Además, hay señales físicas típicas de la escarlatina:
Lengua, garganta y cuello:
- Capa blanquecina en la lengua al inicio de la enfermedad
- Lengua roja y con granitos (lengua de fresa)
- Garganta muy roja
- Amígdalas rojas e hinchadas
- Placas o vetas blancas de pus en las amígdalas
- Pequeños puntitos rojos en el paladar, llamados petequias (pequeñas manchas de sangre)
- Ganglios del frente del cuello hinchados
Erupción en la piel:
- Sarpullido rojo que se siente áspero, como papel de lija
- Piel más roja en los pliegues de la axila, el codo y la ingle
- Zona pálida alrededor de la boca
- Descamación de la piel al desvanecerse el sarpullido
Si usted o alguien que conoce presenta estos síntomas, busque atención médica. La escarlatina suele tratarse con antibióticos, como penicilina o azitromicina. Otros antibióticos también pueden funcionar. Tomar antibióticos ayuda a controlar la propagación y a prevenir complicaciones.
Además del antibiótico, estas medidas pueden aliviar los síntomas:
- Para la fiebre y el dolor: Medicamentos sin receta, como acetaminofén (paracetamol) o ibuprofeno, pueden aliviar el dolor y bajar la fiebre. Lea toda la información del medicamento y siga las indicaciones de uso y dosis. Las personas con enfermedades crónicas, que toman otros medicamentos o con alergias a medicamentos deben consultar a un profesional de la salud antes de empezar un medicamento nuevo.
- Hacer gárgaras con líquidos calmantes puede ayudar con el dolor de garganta en adultos y en niños mayores que puedan hacer gárgaras de forma segura.
- Usar un humidificador de vapor frío puede aliviar las vías respiratorias y la garganta.
- Seguir una dieta líquida, como sopas tibias o batidos fríos, puede ayudar si el dolor de garganta dificulta tragar alimentos sólidos.
La escarlatina es muy contagiosa. Es clave practicar buena higiene para evitar su propagación. Cúbrase la boca y la nariz al toser o estornudar, lávese las manos con agua y jabón con frecuencia, y evite el contacto cercano con personas con escarlatina hasta que completen su tratamiento con antibióticos.
Recuerde: siempre es recomendable consultar a un profesional de la salud para recibir el diagnóstico y el tratamiento adecuados de cualquier enfermedad. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Los medicamentos pueden causar efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los posibles efectos secundarios.
La escarlatina es una infección contagiosa que afecta sobre todo a los niños, pero los adultos que están en contacto frecuente con niños también pueden estar en riesgo. Los síntomas pueden variar. En casos más graves o avanzados, pueden aparecer síntomas adicionales.
Complicaciones: El tratamiento temprano es importante para evitar que la infección se propague y para prevenir complicaciones. Algunas complicaciones de la escarlatina incluyen:
- Abscesos periamigdalinos y retrofaríngeos (acumulaciones de pus cerca de las amígdalas o detrás de la garganta): pueden dar síntomas que duran más, fiebre que empeora, dificultad para tragar, dolor intenso o rigidez de cuello. Las personas suelen verse muy enfermas.
- Fiebre reumática aguda: es poco común pero grave. Puede afectar el corazón, las articulaciones, la piel y el sistema nervioso. Requiere atención médica de inmediato.
- Glomerulonefritis (inflamación de los riñones): puede causar sangre en la orina, hinchazón y presión arterial alta.
- Bacteriemia (bacterias en la sangre), neumonía, endocarditis (infección de la capa interna del corazón) y meningitis (infección de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal): son poco comunes pero graves si la infección se disemina a otras partes del cuerpo.
- Hepatitis (inflamación del hígado), hidrops de la vesícula biliar (acumulación de líquido en la vesícula) o esplenomegalia (bazo agrandado): también son poco comunes, pero pueden ocurrir.
En la mayoría de los casos, se necesita tratamiento rápido con antibióticos para controlar la infección y prevenir complicaciones. Los antibióticos del tipo penicilina suelen ser el tratamiento de primera elección para la escarlatina. Es importante que le diga al médico si tiene alergia a la penicilina, para que le receten otro antibiótico.
Después de unas 24 horas de tomar antibióticos, la persona ya no contagia y puede empezar a notar mejoría. Recuerde: termine el tratamiento con antibióticos tal como se lo indicó su profesional de salud. Tomarlos ayuda a frenar la propagación de la escarlatina y reduce el riesgo de complicaciones. No deje de tomarlos antes de tiempo, aunque se sienta mejor.
Si usted o alguien que conoce tiene síntomas más graves de escarlatina o hay preocupación por complicaciones, busque atención médica de inmediato.
Si usted o alguien que conoce presenta cualquiera de los siguientes signos de alerta de escarlatina, busque ayuda médica o comuníquese con un médico:
- Fiebre y sarpullido: Si tiene fiebre junto con un sarpullido, vaya al médico de inmediato. La escarlatina puede parecerse a otras infecciones, así que obtener un diagnóstico correcto es clave.
- Complicaciones mientras toma antibióticos: Aunque esté tomando antibióticos recetados para la escarlatina, si presenta cualquier complicación, hable con un médico. Algunas cepas de la bacteria que causa la escarlatina pueden ser resistentes a ciertos antibióticos.
Además de estos signos específicos de escarlatina, también es importante reconocer signos generales de emergencia que requieren atención médica. Estos signos aplican a niños y adultos:
- Respiración rápida o dificultad para respirar
- Labios o cara azulados
- Dolor en el pecho
- Deshidratación
- Responde con lentitud
- Fiebre por encima de 104 °F (40 °C) o cambio en el nivel de conciencia
- Falta de aire o dificultad para respirar
- Color azulado de la piel
- Dolor o presión persistente en el pecho o el abdomen
- Mareo o confusión
- Convulsiones
- No orina
- Dolor muscular intenso o debilidad
- Fiebre o tos que mejora y luego empeora
Si nota cualquiera de estos signos de emergencia, busque ayuda médica de inmediato. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ofrecen una lista completa de signos de alerta para su referencia.
Recuerde: si tiene fiebre de más de 104 °F (40 °C), llame a su médico. Busque ayuda médica de inmediato si tiene fiebre junto con otros síntomas, como convulsiones, pérdida del conocimiento, confusión, rigidez de cuello, dificultad para respirar, dolor intenso en cualquier parte del cuerpo, hinchazón o inflamación en cualquier parte del cuerpo, flujo vaginal con mal olor o de color anormal, o dolor al orinar.
Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud si tiene alguna preocupación sobre su salud. Puede darle consejos personalizados y decidir el mejor plan para su situación.