Diagnóstico de la escarlatina

Descripción general

La escarlatina (fiebre escarlata) es una infección causada por la bacteria Streptococcus del grupo A (EGA). Suele aparecer después de una amigdalitis por estreptococo o de una infección de la piel por estreptococo.

Para diagnosticar la escarlatina, el personal de salud puede hacer estos exámenes y pruebas:

  • Examen físico: El profesional buscará señales típicas, como un sarpullido rojo, lengua roja y con bultitos (“lengua en fresa”), amígdalas inflamadas y fiebre alta.
  • Prueba rápida de detección de antígenos: También se hace con un hisopo de la garganta. Detecta de forma rápida sustancias específicas (antígenos) que produce el estreptococo del grupo A.
  • Cultivo de garganta: Se toma una muestra de la garganta con un hisopo. Luego se envía al laboratorio para buscar estreptococo del grupo A, que es la causa principal de la escarlatina.

Estos exámenes y pruebas confirman el diagnóstico al identificar el estreptococo del grupo A en la garganta. El examen físico ayuda a ver señales típicas, como el sarpullido rojo y las amígdalas inflamadas.

Las especialidades que participan pueden variar según el lugar de atención. En general, profesionales de atención primaria o pediatras suelen diagnosticar y tratar la escarlatina. Si hay complicaciones o síntomas graves, puede participar un especialista en enfermedades infecciosas.

Para evaluar la gravedad y detectar complicaciones, se pueden hacer pruebas adicionales, como:

  • Prueba de sangre: A veces se pide para buscar señales de infección o inflamación. Esto aporta información extra sobre la gravedad.

Estas pruebas adicionales ayudan a entender mejor las características de la escarlatina y cómo afecta al cuerpo.

Importante: Estos exámenes y pruebas los debe realizar siempre personal de salud. Si sospecha que usted o alguien que conoce tiene escarlatina u otra afección, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y opciones de tratamiento apropiadas.