Complicaciones de la escarlatina

Descripción general

La escarlatina (fiebre escarlata) es una infección bacteriana causada por el estreptococo del grupo A. Suele aparecer después de una faringitis por estreptococo o de una infección de la piel por estreptococo. Esta infección respiratoria aguda puede causar varias complicaciones. Aunque hoy las consecuencias graves son poco comunes, es importante conocer las posibles complicaciones y cómo prevenirlas o tratarlas si ocurren. Estas son complicaciones comunes de la escarlatina:

  • Complicaciones locales: Incluyen abscesos periamigdalinos y retrofaríngeos. Un absceso periamigdalino es una acumulación de pus alrededor de las amígdalas. Un absceso retrofaríngeo es un área llena de pus en los tejidos en la parte de atrás de la garganta. Quienes tienen estas complicaciones suelen verse muy enfermos y pueden tener dolor que empeora, fiebre, dificultad para tragar o rigidez en el cuello. Si presenta estos síntomas, busque atención médica de inmediato.
  • Complicaciones sistémicas: La escarlatina puede causar problemas en otras partes del cuerpo. Estos incluyen fiebre reumática aguda (enfermedad inflamatoria que afecta el corazón, las articulaciones y la piel después de una infección por estreptococo), glomerulonefritis (inflamación de los riñones), bacteriemia (infección bacteriana en la sangre), neumonía, endocarditis (infección del revestimiento interno del corazón) y meningitis (inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal). Aunque estas complicaciones son poco frecuentes, pueden ocurrir. Empezar los antibióticos temprano es clave para prevenir estas complicaciones en todo el cuerpo.
  • Complicaciones poco frecuentes: En casos raros, la escarlatina puede causar hepatitis (inflamación del hígado), hidropesía de la vesícula biliar (hinchazón de la vesícula) o esplenomegalia (agrandamiento del bazo). Diagnosticar la hepatitis puede ser difícil, porque la ictericia (color amarillo de la piel y los ojos) puede o no estar presente. Con el tratamiento adecuado con antibióticos, la recuperación suele ser buena.

Prevención y tratamiento:

  • Antibióticos: La escarlatina suele tratarse con antibióticos recetados por un profesional de la salud. Tomarlos al inicio de la infección ayuda a prevenir complicaciones y a controlar la propagación de la infección.
  • Buenas prácticas de higiene: Mantener una buena higiene es esencial para frenar la propagación del estreptococo del grupo A que causa la escarlatina. Lávese las manos con regularidad, especialmente después de toser o estornudar en la mano.
  • Buscar atención médica: Si usted o su hijo o su hija presentan síntomas de escarlatina o complicaciones que le preocupan, busque atención médica pronto. Un profesional de la salud puede darle el tratamiento y los consejos adecuados según su situación específica.

Recuerde: aunque los remedios caseros o los medicamentos de venta libre pueden aliviar algunos síntomas de forma temporal, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico correcto y para guiar el tratamiento de la escarlatina y sus posibles complicaciones.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis según su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.