Acerca de la faringitis (dolor de garganta)
La faringitis puede ser causada por infecciones virales y bacterianas. Algunos virus comunes que la causan son el rinovirus, el coronavirus, el parainfluenza, el adenovirus, el virus de la gripe (influenza) y el virus de Epstein-Barr. Estos virus se transmiten por la saliva, la tos, los estornudos y el contacto cercano, como al besar. Las infecciones bacterianas también pueden causar faringitis. En niñas y niños, la bacteria estreptococo del grupo A causa alrededor de 20 a 40 de cada 100 casos. A esta faringitis se le conoce como infección de garganta por estreptococo. Otras bacterias que pueden causar faringitis incluyen estreptococo de los grupos C y G, clamidia, gonorrea y Mycoplasma pneumoniae (un tipo de bacteria).
Factores de riesgo no modificables para la faringitis (no se pueden cambiar ni controlar). Incluyen:
- Edad: a mayor edad, mayor riesgo de faringitis.
- Factores genéticos: tener antecedentes familiares de faringitis u otras afecciones relacionadas puede aumentar el riesgo.
- Antecedentes de pólipos nasales: si en el pasado usted tuvo pólipos en la nariz (crecimientos benignos), puede tener mayor riesgo de faringitis.
- Enfermedades inflamatorias del intestino (EII): algunas, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, también aumentan el riesgo.
Factores de riesgo modificables para la faringitis (se pueden influir o cambiar). Incluyen:
- No tomar las precauciones habituales: lavarse las manos y evitar el contacto cercano con personas enfermas reduce la posibilidad de tener faringitis.
- Hábitos de alimentación poco saludables: comer de forma poco saludable puede debilitar las defensas del cuerpo y hacerlo más propenso a infecciones como la faringitis.
- Poca actividad física: la falta de ejercicio también puede debilitar las defensas y aumentar el riesgo de infecciones.
- Fumar o exponerse al humo de segunda mano: fumar y estar expuesto al humo del cigarrillo de otras personas irrita la garganta y la hace más propensa a infecciones.
Es importante saber que estos factores de riesgo aumentan la probabilidad de tener faringitis, pero no garantizan que usted la tendrá. Tomar medidas preventivas, como practicar buena higiene (por ejemplo, lavarse las manos con regularidad), mantener un estilo de vida saludable (por ejemplo, comer una dieta equilibrada y mantenerse activo físicamente) y evitar la exposición a irritantes conocidos (por ejemplo, el humo), puede ayudar a reducir el riesgo de faringitis.
La faringitis es dolor de garganta. La garganta puede sentirse seca o con comezón. Otros síntomas que pueden presentarse incluyen:
- Tos
- Dolor de cabeza
- Nariz que gotea
- Ojos irritados
- Amígdalas inflamadas
- Goteo posnasal (moco que baja por la parte de atrás de la nariz hacia la garganta)
- Ganglios del cuello inflamados
- Cansancio
- Fiebre
Si la faringitis avanza o se hace más fuerte, pueden aparecer más síntomas. Estos varían según el tipo de infección que la causa. Algunos síntomas que pueden presentarse con mayor intensidad son:
- Dolor abdominal, sobre todo en la parte superior izquierda (en casos de mononucleosis)
- Cansancio extremo (en casos de mononucleosis)
- Falta de apetito (en casos de mononucleosis)
- Erupción en la piel (en casos de mononucleosis o escarlatina)
- Dolor fuerte al tragar
- Ganglios del cuello inflamados y sensibles al tacto
- Manchas blancas visibles o pus en la parte de atrás de la garganta
- Amígdalas rojas e inflamadas
- Dolor de cabeza
- Náuseas
- Vómitos
Para diagnosticar la faringitis, los médicos suelen hacer un examen físico y revisar sus síntomas actuales. Revisarán la garganta, los oídos y la nariz en busca de señales de infección. Si hay señales claras de una infección viral, puede que no hagan más pruebas. Sin embargo, si sospechan una infección por bacterias, pueden pedir un cultivo de garganta para confirmar el diagnóstico. Esto consiste en tomar una muestra de la garganta con un hisopo y enviarla al laboratorio para analizarla.
Además de estos exámenes y pruebas comunes, hay otras formas de determinar qué tan grave es la faringitis:
- Algoritmos clínicos: Son herramientas con criterios probados que ayudan a distinguir entre síntomas típicos de infección por bacterias (como fiebre, amígdalas con pus, ganglios del cuello inflamados y ausencia de tos) y rasgos típicos de infección viral (como tos, secreción nasal, llagas en la boca, conjuntivitis [ojos rojos e irritados] y ronquera). Estos algoritmos pueden ayudar a guiar el examen y el diagnóstico.
- Pruebas para detectar bacterias: En algunos casos, se usan pruebas para identificar bacterias que causan faringitis. Incluyen pruebas rápidas de antígeno, pruebas que detectan el material genético de la bacteria (pruebas de amplificación de ácido nucleico) y cultivos de garganta. Estas pruebas ayudan a saber si hay bacterias como Streptococcus pyogenes (Strep A) en la garganta.
- Pruebas para detectar anticuerpos: Estas pruebas miden la respuesta del sistema de defensa del cuerpo a proteínas de Strep A en muestras de sangre. No se usan normalmente en los casos cotidianos de faringitis. Sin embargo, pueden ser útiles en proyectos de investigación que buscan distinguir entre una infección aguda por estreptococo en la garganta, personas que llevan la bacteria sin síntomas pero tienen un virus, o personas con infecciones por estreptococo sin síntomas que aun así afectan al sistema de defensa.
Es importante saber que la elección de exámenes, pruebas y procedimientos puede variar según el lugar donde reciba atención y los recursos disponibles. Además, el personal de salud debe tener en cuenta su historia clínica, sus factores de riesgo y las guías locales al decidir el enfoque diagnóstico adecuado para la faringitis.
Los objetivos del tratamiento de la faringitis son aliviar los síntomas, bajar la inflamación y prevenir complicaciones. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan:
- Medicamentos:
- Antibióticos: Si la faringitis se debe a una infección bacteriana, como la faringitis por estreptococo, un médico puede recetar antibióticos por vía oral, como amoxicilina o penicilina. Estos medicamentos ayudan a eliminar las bacterias que causan la infección, a reducir los síntomas y a prevenir complicaciones como la fiebre reumática.
- Analgésicos de venta libre: Medicamentos como acetaminofén o ibuprofeno pueden ayudar a reducir el dolor y la fiebre asociados con la faringitis. Actúan al disminuir la inflamación y bloquear las señales de dolor.
- Cuidados personales y cambios en la salud:
- Gárgaras con agua tibia con sal: Hacer gárgaras con agua tibia y sal puede aliviar el dolor de garganta y bajar la inflamación. La sal ayuda a sacar el exceso de líquido de los tejidos de la garganta, lo que reduce la hinchazón y la molestia.
- Descanso: Descansar mucho permite que su cuerpo se recupere y combata la infección con más eficacia.
- Hidratación: Beber muchos líquidos ayuda a calmar la garganta y evita la deshidratación.
- Uso de humidificador: Usar un humidificador agrega humedad al aire y puede aliviar la sequedad en la garganta.
- Pastillas para la garganta: Chupar pastillas para la garganta puede dar alivio temporal al calmar la garganta y reducir la irritación.
- Bebidas tibias: Tomar líquidos tibios como té con miel, agua con limón o caldo puede ayudar a calmar la garganta.
Es importante saber que la mayoría de los casos de faringitis se deben a virus. La faringitis viral no responde a los antibióticos porque la causa es un virus. En estos casos, el tratamiento se enfoca en controlar los síntomas hasta que el sistema inmunitario elimine la infección de forma natural.
Recuerde terminar todo el tratamiento con antibióticos si su médico se lo receta. Esto asegura que la infección se elimine por completo y ayuda a prevenir que vuelva. La dosis de medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Para información sobre efectos secundarios, consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.
La faringitis suele seguir una evolución natural y puede tener resultados distintos según la causa.
Evolución natural:
- La faringitis a menudo es un síntoma de resfriados o de la gripe y, por lo general, la causa es un virus.
- La faringitis viral suele mejorar sola en un par de semanas, sin un tratamiento específico.
- En cambio, la faringitis bacteriana puede requerir antibióticos para prevenir complicaciones.
- La faringitis puede deberse a distintos tipos de bacterias. Una causa común es Streptococcus pyogenes (estreptococo del grupo A, EGA).
Las complicaciones de la faringitis son poco frecuentes, pero pueden ocurrir. En raras ocasiones, la faringitis bacteriana, sobre todo si es por EGA, puede causar complicaciones como absceso periamigdalino, fiebre reumática, glomerulonefritis estreptocócica aguda, escarlatina, artritis y síndrome de choque tóxico.
- La fiebre reumática es un problema causado por una reacción del sistema de defensa del cuerpo. Puede afectar el corazón, las articulaciones, la piel y el cerebro. Es rara, pero puede ser seria.
- La glomerulonefritis estreptocócica aguda es una enfermedad de los riñones causada por una reacción del sistema de defensa del cuerpo después de una infección por estreptococo.
- La escarlatina es un sarpullido áspero, como lija, que puede aumentar el riesgo de fiebre reumática.
- La artritis reactiva es inflamación de las articulaciones que puede aparecer dentro de unas semanas de una infección por EGA.
- El síndrome de choque tóxico es una complicación rara que puede causar choque y que los órganos dejen de funcionar.
En conclusión, la faringitis suele seguir un curso natural: las infecciones virales se resuelven solas y las infecciones bacterianas pueden necesitar antibióticos. Las complicaciones son raras, pero pueden presentarse, sobre todo en casos bacterianos. Un tratamiento oportuno con los medicamentos adecuados puede aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Si presenta síntomas graves o que no mejoran, es importante consultar con un profesional de la salud para una evaluación y guía adecuadas.