Acerca del absceso periamigdalino (quinsy)

Descripción general

Un absceso periamigdalino es una bolsa de pus dolorosa que se forma en la parte de atrás de la garganta, cerca de una amígdala. Suele ser una complicación de una infección de garganta por estreptococo o de la amigdalitis (inflamación de las amígdalas).

Los síntomas pueden incluir dolor intenso en un lado de la garganta, fiebre, ganglios del cuello hinchados, dificultad para tragar y para abrir la boca. Si no se trata, puede dificultar la respiración y propagarse a zonas cercanas. Necesita atención médica urgente.

El tratamiento depende de qué tan grave sea el absceso y de cómo responda a los antibióticos. En algunos casos, puede ser necesario drenar el absceso o hacer una amigdalectomía urgente (cirugía para quitar las amígdalas). Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico correcto y un plan de tratamiento adecuado.

Causas y factores de riesgo

La causa principal del absceso periamigdalino es una infección por bacterias, por lo general por Streptococcus pyogenes. Esta bacteria también causa la infección de garganta por estreptococo (faringitis estreptocócica) y la amigdalitis. A continuación, se muestran las causas y los factores de riesgo relacionados con el absceso periamigdalino:

Causas del absceso periamigdalino:

  • Infección bacteriana: La infección por Streptococcus pyogenes causa inflamación y acumula pus en el área alrededor de la amígdala.
  • Amigdalitis: Este absceso suele ser una complicación de la amigdalitis, cuando la infección se extiende más allá de la amígdala.

Los factores de riesgo no modificables no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Edad: Es más común en adultos jóvenes.
  • Estación del año: Es más frecuente en invierno y primavera, cuando son comunes las infecciones de garganta por estreptococo y la amigdalitis.
  • Presencia de amígdalas: Las personas a quienes no les han quitado las amígdalas tienen mayor riesgo.

Los factores de riesgo modificables se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Mala higiene bucal: La mala higiene bucal aumenta el riesgo de infecciones por bacterias que pueden causar este absceso.
  • Fumar: Fumar debilita el sistema inmunitario y daña las vías respiratorias, lo que facilita las infecciones por bacterias.

Es importante saber que estos factores pueden aumentar el riesgo de tener un absceso periamigdalino, pero no significa que vaya a suceder. Si cree que tiene un absceso periamigdalino, busque atención médica urgente para recibir el diagnóstico y tratamiento adecuados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del absceso periamigdalino (acumulación de pus cerca de la amígdala) son:

  • Dolor de garganta intenso
  • Fiebre

A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, otros síntomas comunes pueden incluir:

  • Dolor de cabeza
  • Dolor de oído
  • Dolor al tragar
  • Dificultad para tragar
  • Malestar general (sensación de no sentirse bien)
  • Babeo (salivación excesiva)
  • Voz apagada
  • Mal aliento
  • Trismo (dificultad para abrir la boca)

Es importante señalar que, si sospecha que tiene un absceso periamigdalino, busque atención médica de inmediato. Sin tratamiento, puede causar complicaciones como sepsis (infección grave en la sangre) y dificultad para respirar grave, que pueden poner en riesgo su vida. Es probable que su médico drene el absceso y puede recetarle antibióticos para ayudar a eliminar la infección. Recuerde: lo mejor es consultar con su profesional de la salud para recibir el diagnóstico y el tratamiento adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar un absceso periamigdalino, los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Inspección visual: Un médico revisará la boca y la garganta para buscar señales de un absceso periamigdalino. Puede usar una linterna pequeña y un palito para bajar la lengua (depresor de lengua).
  • Evaluación de hinchazón y enrojecimiento: La hinchazón y el enrojecimiento en una amígdala pueden sugerir un absceso. El médico también puede presionar con cuidado la zona hinchada para ver si hay pus adentro.
  • Toma de muestra: Si hay pus, el médico puede tomar una muestra y enviarla al laboratorio para más pruebas.

Se pueden hacer otros exámenes, pruebas y procedimientos para confirmar el absceso y evaluar qué tan grave o extendido está. Esto puede incluir:

  • Tomografía computarizada (TC): Puede identificar un absceso y ayudar a determinar si hay una infección más grave.
  • Ecografía intraoral: Este método usa ultrasonido para ver el absceso, pero puede verse limitado por el dolor y las arcadas (ganas de vomitar). Debe realizarlo un radiólogo con experiencia.
  • Ecografía cervical transcutánea: Esta técnica usa ultrasonido desde afuera del cuello y puede ayudar a diagnosticar el absceso, especialmente en pacientes con trismo (dificultad para abrir la boca).
  • Termografía infrarroja diagnóstica: Esta técnica nueva de imágenes médicas usa cámaras térmicas para detectar áreas afectadas. Ha mostrado potencial para diagnosticar abscesos periamigdalinos, pero necesita más estudios clínicos para confirmarlo.

Recuerde: estos son exámenes, pruebas y procedimientos generales para diagnosticar y evaluar un absceso periamigdalino. Su profesional de la salud decidirá cuáles son adecuados para su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del absceso periamigdalino (APA) son:

  • Eliminar la infección: El objetivo principal es quitar por completo la infección que causa el absceso. Por lo general, se logra con antibióticos, que atacan las bacterias responsables. Si hay un absceso, se necesitan antibióticos, pero también hay que drenar el absceso para que el tratamiento sea efectivo.
  • Aliviar los síntomas: El tratamiento busca aliviar el dolor, la dificultad para tragar y otros síntomas del absceso. Pueden recomendarse calmantes como los antiinflamatorios no esteroides (AINE) de venta libre para ayudar con las molestias. Algunos estudios han mostrado que los corticosteroides (esteroides) pueden ayudar con el dolor y la inflamación.
  • Drenar el absceso: Cuando los antibióticos solos no son suficientes, puede ser necesario drenar el absceso. Esto se puede hacer con un procedimiento llamado aspiración, donde se usa una aguja y una jeringa para sacar el pus del absceso. En casos más graves, puede requerirse drenaje quirúrgico o una amigdalectomía de urgencia (extirpación de las amígdalas).

Es importante saber que el tratamiento del APA debe personalizarse según factores como la gravedad del absceso y la respuesta del paciente a los antibióticos. Se recomienda consultar con un profesional de la salud, quien puede darle consejos personalizados y decidir el enfoque de tratamiento más adecuado para cada caso.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.