Acerca de la epiglotitis
La epiglotitis es la inflamación y la hinchazón de la epiglotis. La epiglotis es una pequeña tapa de tejido en la base de la lengua. Funciona como una válvula y evita que la comida y los líquidos entren en la tráquea (vía respiratoria) al tragar.
Puede ocurrir a cualquier edad, aunque antes era más común en niños. La epiglotitis puede deberse a una infección o a un golpe o lesión. Es una enfermedad que puede poner en riesgo la vida, porque la hinchazón grave de la epiglotis puede bloquear la vía aérea y causar dificultad para respirar.
Los síntomas pueden incluir dolor de garganta muy intenso, un sonido agudo al respirar, fiebre, inquietud y babeo. Si se sospecha epiglotitis, necesita atención médica de inmediato. El tratamiento suele incluir antibióticos y medidas de apoyo para ayudarle a respirar.
Las causas de la epiglotitis (inflamación de la epiglotis) incluyen:
- Infecciones bacterianas: La causa más común es una infección por bacterias. La más frecuente es Haemophilus influenzae tipo b (Hib). Otras bacterias, como estreptococos de los grupos A, B o C y Streptococcus pneumoniae (neumococo), también pueden causar epiglotitis.
- Infecciones virales: Algunos virus, incluidos los que causan infecciones respiratorias, culebrilla (herpes zóster) y varicela, pueden inflamar la epiglotis.
- Infecciones por hongos.
- Inhalar químicos o quemaduras: Inhalar químicos o sufrir quemaduras en la garganta por vapor u otras fuentes de calor puede inflamar la epiglotis.
- Traumatismos: Lesiones en la garganta por traumatismos, como heridas por arma blanca o de bala, también pueden causar epiglotitis.
Los factores de riesgo de epiglotitis incluyen:
- Sistema inmunitario débil: Tener las defensas bajas dificulta combatir infecciones y aumenta el riesgo de epiglotitis.
- No tener las vacunas al día: Hay vacunas para algunas causas infecciosas de la epiglotitis. No vacunarse puede aumentar el riesgo de contraer una infección que cause epiglotitis.
- Fumar crack (cocaína en piedra): Inhalar el humo puede tocar la epiglotis y los tejidos cercanos y causar inflamación.
Estos factores de riesgo no siempre causan epiglotitis. La epiglotitis puede presentarse en personas sin factores de riesgo conocidos. Hable con un profesional de la salud sobre sus factores de riesgo y cómo reducir la probabilidad de tener epiglotitis, para recibir consejos personalizados.
Los síntomas de la epiglotitis (inflamación de la epiglotis, la tapa que cubre la tráquea al tragar) pueden aparecer de repente y empeorar con rapidez, especialmente en niños pequeños. Los síntomas tempranos más comunes incluyen:
- Fiebre alta
- Dolor de garganta
- Voz ronca
- Dificultad para tragar
- Dolor al tragar
- Inquietud
- Respirar por la boca
- Ruidos agudos al respirar
A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Dificultad para respirar
- Voz áspera o apagada
- Respiración fuerte y ruidosa
- Dolor de garganta intenso
- No poder recuperar el aliento
- Dificultad para tragar la saliva (esto puede causar babeo)
- Piel azulada por falta de oxígeno
Si cree que su niño o niña puede tener epiglotitis, procure que esté lo más calmado posible. Llorar puede empeorar la hinchazón.
No todas las personas con epiglotitis tendrán todos los síntomas, y otras afecciones pueden causar síntomas parecidos. Es importante saber que la epiglotitis es una afección que pone en riesgo la vida y requiere atención médica de inmediato. Si sospecha que usted u otra persona tiene epiglotitis, llame al 911 y busque ayuda médica de inmediato.
Para diagnosticar la epiglotitis (inflamación de la epiglotis), los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia de salud: El médico le preguntará sobre sus síntomas y sobre enfermedades previas que puedan ser importantes.
- Examen físico: El médico le examinará la garganta y buscará señales de inflamación e infección.
- Pruebas de imagen: Radiografías (rayos X) o tomografías computarizadas (TC) de la garganta y del pecho pueden ayudar a determinar qué tan grave es la inflamación y la infección.
- Cultivos de garganta y de sangre: Estas pruebas pueden identificar la causa de la infección, como bacterias o virus.
Es importante saber que estos exámenes, pruebas y procedimientos deben realizarlos profesionales de la salud en un centro de salud. Consulte siempre a su médico para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
Los objetivos del tratamiento de la epiglotitis son aliviar los síntomas, curar la infección si está presente y reducir el riesgo de complicaciones, como insuficiencia respiratoria (cuando el cuerpo no recibe suficiente oxígeno) o propagación de la infección a la sangre (sepsis). El tratamiento puede incluir:
- Apoyo para respirar: Si el nivel de oxígeno está bajo, se puede dar oxígeno extra a través de una máscara o un tubo para respirar.
- Traqueostomía o cricotirodotomía: En casos graves, cuando la vía aérea está muy inflamada (hinchada), se puede hacer una cirugía para colocar un tubo que permita respirar sin pasar por la epiglotis.
- Antibióticos: Cuando la epiglotitis es por una infección bacteriana, los antibióticos son el tratamiento principal. Actúan contra las bacterias que causan la infección.
- Medicamentos antiinflamatorios, como corticosteroides: Se pueden recetar para reducir la hinchazón en la garganta. Al bajar la inflamación, ayudan a aliviar síntomas como la dificultad para respirar y para tragar.
- Líquidos por la vena (intravenosos): Se dan para nutrición e hidratación hasta que la persona pueda volver a tragar.
- Prevención del contagio a otras personas: La epiglotitis suele ser causada por bacterias, que pueden ser contagiosas. Empezar los antibióticos de inmediato ayuda a evitar la propagación de la infección a otras personas.
Es importante saber que el tratamiento de la epiglotitis, una enfermedad que puede poner en riesgo la vida, debe hacerse bajo supervisión médica. El tratamiento debe adaptarse a la gravedad de la enfermedad y a los factores de cada persona. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores, por lo que es esencial consultar con un profesional de la salud para recibir orientación individualizada. Pueden ocurrir efectos secundarios, así que hable sobre cualquier inquietud con su profesional de la salud o consulte la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.