Sobre la disfonía (voz ronca)

Descripción general

La disfonía es un problema de la voz. Se nota por cambios en cómo suena la voz, el tono (grave o agudo), el volumen (fuerte o suave) o el esfuerzo que necesita para hablar. Dificulta la comunicación y puede afectar su calidad de vida. Se clasifica en dos tipos principales: orgánica y funcional.

  • Disfonía orgánica: no se debe al uso de la voz y tiene varias causas. Puede ser:
  • Estructural: hay cambios físicos en las partes que producen la voz, como la laringe (caja de la voz).
  • Neurogénica: hay problemas en el sistema nervioso que afectan cómo se produce la voz.
  • Disfonía funcional (DF): es un problema de la voz sin lesión estructural ni problema neurológico en la laringe. Representa un porcentaje importante de los casos que se atienden en clínicas de voz con equipos de varias especialidades. La disfonía por tensión muscular (DTM) es un tipo de disfonía funcional. Se debe a tensión o uso anormal de los músculos de la laringe al hablar.

La disfonía afecta a personas de todas las edades y géneros. Es más frecuente en mujeres que en hombres. El diagnóstico y el tratamiento tempranos son importantes, porque la disfonía puede ser señal de enfermedades graves o que avanzan con el tiempo, como el cáncer de cabeza y cuello.

Causas y factores de riesgo

Las causas relacionadas con cómo funciona el cuerpo en la disfonía (cambios o problemas de la voz) incluyen:

  • Sobreesfuerzo de la voz: Los síntomas de la voz se asocian con esfuerzo excesivo en las cuerdas vocales, a menudo por mal uso de la voz, hablar en exceso o gritar.
  • Problemas de la nariz y los senos paranasales (las cavidades alrededor de la nariz): Estas condiciones pueden contribuir a la disfonía.
  • Lesiones en la laringe (caja de la voz): Anomalías en la laringe, como nódulos, engrosamiento o inflamación, pueden causar problemas de la voz.

Los factores de riesgo no modificables (no podemos cambiarlos) de la disfonía son:

  • Envejecimiento: Las personas mayores tienen más riesgo por el desgaste natural del cuerpo con el paso del tiempo.
  • Trastornos neurológicos: Algunas enfermedades del sistema nervioso, como la enfermedad de Parkinson, pueden aumentar la probabilidad de disfonía.

Los factores de riesgo modificables (sí podemos cambiarlos) de la disfonía incluyen:

  • Mal uso o uso excesivo de la voz: Gritar o hablar fuerte por mucho tiempo.
  • Exposición a ruidos fuertes: Especialmente en el trabajo, puede contribuir a problemas de la voz.
  • Condiciones de salud y hábitos personales: Fumar, poca hidratación, reflujo ácido y ciertos medicamentos pueden afectar la salud de la voz.

Estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y planes de manejo personalizados.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para más información sobre efectos secundarios.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la disfonía (problemas de la voz) incluyen:

  • Movimientos o espasmos involuntarios de los músculos alrededor de las cuerdas vocales
  • Palabras que se alargan o se cortan mientras habla
  • Ronquera o voz forzada

A medida que la disfonía avanza o se vuelve más intensa, pueden aparecer estos síntomas:

  • Dificultad para que otras personas entiendan lo que dice, debido a espasmos musculares que afectan cada palabra o una de cada dos palabras
  • Mayor frecuencia e intensidad de los espasmos musculares
  • Menor capacidad para sacar suficiente aire al hablar
  • Sensación de tener demasiado aire detrás de las palabras

Es importante saber que los síntomas de la disfonía suelen estabilizarse después de aproximadamente un año y medio de evolución. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el manejo adecuado. Esta persona puede darle consejos personalizados según su situación.

Diagnóstico

Para diagnosticar la disfonía, los profesionales de la salud pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: el profesional de la salud buscará señales físicas de un problema médico, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
  • Análisis de laboratorio: pueden pedirle análisis de sangre u otras pruebas para buscar marcadores específicos o enfermedades que puedan estar relacionadas con la disfonía.
  • Nasofaringolaringoscopia: el profesional de la salud usará una cámara pequeña para mirar las cuerdas vocales.
  • Procedimientos clínicos: pueden incluir pruebas de audición u exámenes especializados de las cuerdas vocales para evaluar cómo funcionan.

Para determinar el grado o la gravedad de la disfonía, se pueden realizar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Grabación de la voz: grabar su voz durante distintas actividades puede ayudar a evaluar cambios en el tono, el volumen o la calidad.
  • Medición de la relación señal-ruido: esta prueba evalúa qué tanto se destaca su voz sobre el ruido de fondo y puede aportar datos sobre la claridad de la voz.
  • Medición del nivel de ruido: medir el ruido en salones de clase u otros ambientes puede ayudar a identificar factores que contribuyen a la disfonía.

Recuerde: estas son descripciones generales y las recomendaciones específicas pueden variar según su situación. Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir indicaciones personalizadas.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para la disfonía (alteración de la voz) son mejorar la calidad de la voz, reducir el esfuerzo al hablar y aliviar cualquier dolor o molestia. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan:

  • Terapia de la voz: trabajará con un terapeuta de la voz. Esta persona le guiará en ejercicios y técnicas para reducir el esfuerzo, usar la voz con más eficiencia y relajar los músculos que producen la voz.
  • Bloqueos de nervios sensoriales: si hay mucho dolor por los espasmos, se pueden usar bloqueos de nervios. Estos bloqueos ayudan a aliviar el dolor y facilitan su participación en la terapia de la voz.
  • Inyecciones de toxina botulínica: estas inyecciones pueden debilitar y reequilibrar los grupos de músculos que participan en la disfonía. Pueden ayudar a aliviar el esfuerzo vocal y permitir una mejor participación en la terapia de la voz.
  • Enmascaramiento: consiste en usar sonidos externos o ruido de fondo para ayudar a distraer de los síntomas de la disfonía y mejorar la calidad de la voz.
  • Fisioterapia: puede ayudar a mejorar la coordinación de los músculos y a reducir la tensión muscular que puede contribuir a la disfonía.
  • Manejo del estrés: aprender técnicas para manejar el estrés puede reducir la tensión y el esfuerzo en los músculos que producen la voz.
  • Biorretroalimentación: se usan equipos electrónicos que muestran la actividad de los músculos. Esto ayuda a aprender a controlar y relajar grupos musculares específicos.

Es importante saber que los tipos de medicamentos para la disfonía no se mencionan en los documentos proporcionados. Sin embargo, siempre es mejor consultar con un profesional de la salud sobre opciones de medicamentos si hicieran falta. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.