Cómo prevenir la fiebre del heno

Descripción general

La fiebre del heno (rinitis alérgica) es una reacción alérgica a sustancias como el polen, los ácaros del polvo, el pelo de mascotas y el moho. Cuando una persona con fiebre del heno entra en contacto con estas sustancias, su sistema inmunitario las identifica por error como dañinas y libera sustancias químicas para combatirlas. Esta respuesta causa síntomas como estornudos, picazón en los ojos y goteo posnasal (moco que escurre por la parte de atrás de la garganta). El goteo posnasal puede causar dolor de garganta.

Para reducir el riesgo de tener fiebre del heno, usted puede:

  • Cerrar las ventanas cuando haya mucho polen en el aire. Así reduce su exposición al polen.
  • Usar lentes al aire libre. Ayudan a que el polen no entre en los ojos y así disminuyen la picazón o la irritación.
  • Usar ropa de cama antiácaros y aspirar el colchón con regularidad. Así reduce la exposición a los ácaros del polvo.
  • Lavarse las manos después de acariciar a un animal. Así quita alérgenos que puedan quedar del pelo del animal.
  • Evitar tender la ropa de cama o la ropa afuera para secar. El polen se pega con facilidad a las superficies húmedas.
  • Reducir las actividades al aire libre entre las 5 y las 10 de la mañana. En esas horas suele haber más polen.
  • Evitar cortar el césped si el césped le causa síntomas. Si es posible, pídale a otra persona que lo haga.
  • Evitar rastrillar hojas en la temporada de polen, porque las hojas también pueden tener polen.

Estas acciones pueden ayudar a reducir el riesgo o aliviar los síntomas, pero quizá no sean suficientes para todas las personas. Si usted tiene síntomas de fiebre del heno por varios meses al año o si sus síntomas interfieren con sus actividades diarias, consulte a un médico para una evaluación y opciones de tratamiento apropiadas.