Acerca de la rinitis alérgica
La fiebre del heno (rinitis alérgica) ocurre por una respuesta del sistema inmunitario a alérgenos. Cuando usted se expone a estos alérgenos, el sistema inmunitario los identifica por error como dañinos y produce anticuerpos, en especial un tipo llamado inmunoglobulina E (IgE), para defender el cuerpo. Esta respuesta hace que se liberen histamina (una sustancia que causa inflamación) y otras sustancias inflamatorias, lo que causa los síntomas de la fiebre del heno.
Los factores de riesgo no modificables de la fiebre del heno no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Factores genéticos: Tener un familiar cercano con fiebre del heno u otras alergias aumenta el riesgo.
- Otras alergias o asma: Las personas con alergias o asma tienen más probabilidad de desarrollar fiebre del heno.
- Sexo y edad: Antes de la adolescencia, la fiebre del heno afecta más a los niños varones; después, afecta más a las mujeres.
Los factores de riesgo modificables de la fiebre del heno se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Exposición ambiental: Estar expuesto a alérgenos como polen, moho, caspa de mascotas y ácaros del polvo aumenta el riesgo.
- Humo de segunda mano: Estar expuesto al humo de tabaco durante la primera infancia puede aumentar el riesgo.
Es importante saber que estos factores de riesgo varían según la persona, y la sensibilidad de cada quien puede ser diferente. Mantener un estilo de vida saludable y evitar los alérgenos ayuda a manejar los síntomas de la fiebre del heno.
Los síntomas tempranos más comunes de la fiebre del heno incluyen:
- Nariz que gotea todo el tiempo con moco claro y acuoso
- Nariz tapada
- Picazón en la nariz
- Irritación de garganta o picazón en el paladar
- Estornudos
- Ojos rojos, con picazón o llorosos
- Tos seca o con moco
- Moco que escurre por la parte de atrás de la nariz hacia la garganta (goteo postnasal)
- Dolor o presión en los senos paranasales (alrededor de la nariz, los pómulos y la frente)
A medida que la fiebre del heno avanza o se vuelve más intensa, pueden aparecer síntomas adicionales, como:
- Oídos tapados y disminución de la audición
- Dolor de garganta
- Disminución del sentido del olfato
- Dolor de cabeza
- Ojeras oscuras o hinchazón debajo de los ojos
- Cansancio extremo
- Irritabilidad
- Infecciones de oído
- Falta de sueño
Es importante saber que el tipo y la intensidad de los síntomas varían de una persona a otra. Si presenta síntomas graves o que no se quitan, busque atención médica para un diagnóstico y tratamiento adecuados. Recuerde consultar con su profesional de la salud sobre cualquier síntoma que esté presentando.
Para diagnosticar la fiebre del heno (rinitis alérgica), suelen hacerse estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes de alergia: su médico le preguntará sobre sus síntomas, cuándo aparecen y qué desencadenantes los empeoran.
- Examen físico: su médico buscará señales de inflamación en los ojos, la nariz y la garganta. También puede buscar ojeras, arrugas debajo de los ojos y un pliegue a través de la nariz.
- Pruebas en la piel (pruebas cutáneas): un especialista en alergias puede hacer pruebas para identificar los alérgenos (sustancias que causan alergia) que desencadenan su fiebre del heno. Se coloca una pequeña cantidad del alérgeno en la piel y se raspa, pincha o inyecta. Los resultados están en 10 a 20 minutos.
Para determinar la gravedad de la fiebre del heno, puede que no se necesiten más exámenes ni pruebas. Por lo general, se evalúa según la frecuencia y la intensidad de los síntomas que usted describe. Sin embargo, si hace falta, su médico puede considerar evaluaciones adicionales como:
- Pruebas de sangre: miden los niveles de anticuerpos específicos (proteínas que su cuerpo produce contra alérgenos) en su sangre para identificar los alérgenos que desencadenan sus síntomas.
- Endoscopia nasal: consiste en introducir un tubo delgado con una cámara en su nariz para examinar las fosas nasales y los senos paranasales y buscar signos de inflamación u otros problemas.
- Pruebas de función pulmonar: evalúan qué tan bien funcionan sus pulmones y pueden hacerse si tiene síntomas de asma además de fiebre del heno.
Recuerde: es importante consultar con su profesional de la salud para decidir los exámenes, pruebas y procedimientos más adecuados para su situación.
Las metas del tratamiento para la fiebre del heno (rinitis alérgica) incluyen:
- Minimizar la exposición a los alérgenos: consiste en evitar o reducir el contacto con las sustancias que le causan síntomas. Estrategias: mantener las ventanas cerradas, usar aire acondicionado con filtros HEPA (filtros de aire de alta eficiencia), revisar los pronósticos de polen y usar una mascarilla contra el polvo cuando esté al aire libre.
- Controlar los síntomas con medicamentos: los medicamentos pueden aliviar los síntomas de la fiebre del heno. Tipos comunes:
- Descongestionantes y antihistamínicos de venta libre: pueden aliviar la congestión nasal, los estornudos y la picazón. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su caso.
- Aerosoles nasales con corticoide (antiinflamatorio) con receta: reducen la inflamación en la nariz y alivian bien los síntomas.
- Inyecciones para la alergia (inmunoterapia): en casos graves, su profesional de la salud puede recomendarlas. Este tratamiento expone poco a poco su sistema inmunitario a pequeñas cantidades de alérgenos con el tiempo. Así, su respuesta se vuelve menos sensible y bajan los síntomas.
- Estrategias sin medicamentos: durante el embarazo, o si prefiere no usar medicamentos, puede probar tiras nasales, aerosoles nasales de solución salina, reducir los alérgenos en su hogar y hacer lavado nasal (irrigación nasal). Sin embargo, consulte con su profesional de la salud antes de usar remedios naturales durante el embarazo.
Tenga en cuenta que la fiebre del heno no se cura por completo, pero estos métodos ayudan a controlar los síntomas y mejorar su calidad de vida. Recuerde consultar con su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchas razones. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los posibles efectos secundarios.