Acerca de la rinitis alérgica

Descripción general

La rinitis alérgica, también llamada “fiebre del heno”, es un problema en el que se inflama la nariz por alérgenos (sustancias que causan alergia). Este problema del revestimiento interno de la nariz ocurre cuando una persona respira alérgenos que provocan una reacción alérgica.

Los síntomas incluyen congestión nasal, estornudos, goteo de la nariz y picazón en la nariz.

La rinitis alérgica puede ser:

  • Estacional (en ciertas épocas del año), a menudo por el polen.
  • De todo el año (perenne), por lo general por alérgenos dentro de la casa, como ácaros del polvo o caspa de mascotas.

También se clasifica según la frecuencia y la intensidad de los síntomas en intermitente (va y viene) o persistente.

La rinitis alérgica puede estar relacionada con la conjuntivitis alérgica, que es una reacción que inflama la conjuntiva, la capa transparente que cubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados.

Cada vez hay más casos de rinitis alérgica y afecta a una parte importante de la población.

Causas y factores de riesgo

Las causas principales de la rinitis alérgica incluyen:

  • Exposición a alérgenos: La rinitis alérgica se activa cuando el sistema de defensas del cuerpo reacciona a alérgenos (sustancias que causan alergia) como ácaros del polvo, polen, caspa de mascotas y esporas de moho. Cuando estos alérgenos entran al cuerpo, se unen a unos anticuerpos específicos llamados IgE (un tipo de defensa). Esto hace que se liberen sustancias que causan inflamación, como la histamina.

Los factores de riesgo no modificables de la rinitis alérgica no se pueden cambiar ni controlar. Estos incluyen:

  • Factores genéticos: La rinitis alérgica suele presentarse en familias, lo que sugiere un factor genético. Si uno o ambos padres tienen rinitis alérgica u otras alergias como asma o eccema, el riesgo de tener rinitis alérgica es mayor.

Los factores de riesgo modificables de la rinitis alérgica se pueden influir o cambiar. Estos incluyen:

  • Factores ambientales: La exposición a ciertos factores del entorno puede aumentar el riesgo. Entre ellos están la contaminación del aire, el humo del tabaco, exposiciones laborales (como a químicos o polvo) y vivir en zonas urbanas.
  • Factores de estilo de vida: Algunas elecciones de vida pueden contribuir. Entre ellas están la exposición al humo de segunda mano, una alimentación poco saludable, la falta de actividad física y niveles altos de estrés.

Es importante saber que, aunque estos factores aumentan la probabilidad de tener rinitis alérgica, no significa que vaya a suceder. Si le preocupa su riesgo o tiene síntomas de rinitis alérgica, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.

Síntomas

Los síntomas iniciales más comunes de la rinitis alérgica incluyen:

  • Estornudos
  • Secreción nasal
  • Nariz tapada
  • Picazón en la nariz
  • Tos
  • Dolor o irritación de garganta
  • Picazón en los ojos
  • Ojos llorosos
  • Círculos oscuros bajo los ojos

A medida que la rinitis alérgica avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Dolores de cabeza frecuentes
  • Síntomas tipo eccema, como piel seca y con picazón que puede formar ampollas y soltar líquido
  • Ronchas
  • Cansancio excesivo

Es importante saber que algunos síntomas, como dolores de cabeza repetidos y cansancio, pueden aparecer solo después de una exposición prolongada a los alérgenos. Además, algunas personas pueden tener síntomas todo el año, mientras que otras solo los presentan de vez en cuando. Si sus síntomas duran más de unas semanas y no parecen mejorar, se recomienda hablar con su médico sobre posibles alergias. Su médico puede darle orientación sobre cómo controlarlas.

Diagnóstico

Los exámenes, pruebas y procedimientos que se usan con frecuencia para diagnosticar la rinitis alérgica incluyen:

  • Historia clínica y examen físico completos: Su médico le preguntará sobre sus síntomas, antecedentes médicos y posibles desencadenantes. También examinará su nariz, garganta y ojos.
  • Prueba de alergia en la piel (punción cutánea): Se colocan pequeñas cantidades de alérgenos (sustancias que causan alergia) sobre la piel. Luego se hace una punción o un raspado leve para ver si hay una reacción. Si usted es alérgico a algo, aparece una pequeña roncha roja.
  • Prueba radioalergoabsorbente (RAST): Esta prueba mide en su sangre la cantidad de anticuerpos específicos (inmunoglobulina E, IgE) contra alérgenos en particular. Ayuda a identificar a cuáles alérgenos es alérgico.

Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la gravedad de la rinitis alérgica pueden incluir:

  • Evaluación del control de la rinitis: Su médico revisará qué tan bien están controlados sus síntomas y el impacto en su vida diaria.
  • Medición del flujo inspiratorio nasal: Esta prueba evalúa qué tan bien entra el aire por sus fosas nasales. Puede ayudar a medir el grado de obstrucción nasal.
  • Obtención de una muestra de flema (inducción de esputo): Se le pide toser profundo para sacar flema (moco de los pulmones). Luego se analiza la flema para buscar señales de inflamación.
  • Espirometría (prueba de función pulmonar): Mide cuánto aire puede inhalar y exhalar con fuerza. Ayuda a evaluar cómo funcionan sus pulmones y a detectar problemas respiratorios relacionados.

Es importante saber que las pruebas específicas pueden variar según cada persona. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para una evaluación personalizada.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la rinitis alérgica son aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Estas son las opciones de tratamiento recomendadas y cómo actúan:

  • Evitar alérgenos: La primera medida es evitar los alérgenos e irritantes relevantes, como ácaros del polvo doméstico, moho, mascotas y polen. Esto incluye usar fundas antiácaros para colchón y almohadas y mantener la humedad del hogar por debajo de 50%.
  • Lavado nasal con solución salina: Consiste en enjuagar las fosas nasales con una solución salina para reducir la congestión y quitar alérgenos.
  • Antihistamínicos orales: Bloquean los efectos de la histamina (una sustancia química que se libera en una reacción alérgica) y alivian estornudos, picazón y goteo nasal.
  • Corticoides nasales en spray: Disminuyen la inflamación en la nariz y alivian congestión, estornudos y picazón.
  • Sprays nasales combinados de corticoide y antihistamínico: Combinan ambos efectos para un alivio más completo de los síntomas.
  • Antagonistas de los receptores de leucotrienos (antileucotrienos): Bloquean la acción de los leucotrienos, sustancias que causan inflamación en las vías respiratorias.
  • Inmunoterapia con alérgenos: Expone al cuerpo de forma gradual a cantidades mayores de alérgenos para crear tolerancia con el tiempo. Puede reducir los síntomas y prevenir otras alergias o asma.
  • Descongestionantes: Alivian temporalmente la congestión nasal al contraer los vasos sanguíneos de la nariz. Úselos solo por periodos cortos debido a posibles efectos secundarios.
  • Corticoides orales: En casos graves o si otros tratamientos no funcionan, se pueden indicar cursos cortos de corticoides por vía oral para bajar la inflamación.

Es importante saber que el tratamiento debe adaptarse a sus síntomas y a su historia médica. Consulte siempre a un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.