Cómo se diagnostican las infecciones de oído

Descripción general

Para diagnosticar una infección de oído, las y los médicos pueden realizar varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos ayudan a confirmar si hay infección y a saber su tipo, gravedad o etapa. Los métodos más usados son:

  • Historia clínica: El médico hablará sobre sus antecedentes médicos, incluso si tuvo infecciones de oído o cirugías antes. Esta información puede dar pistas sobre la causa de la infección.
  • Examen físico: El médico mirará sus oídos con un otoscopio (una luz con lente). Así busca señales de infección o inflamación en el conducto auditivo y el tímpano.
  • Si hay líquido, puede ser señal de una infección de oído.
  • Timpanometría: Prueba que mide cómo se mueve el tímpano al cambiar la presión dentro del conducto auditivo. Esto ayuda a saber la presión del oído medio y si hay acumulación de líquido.
  • Reflectometría acústica: Se hace rebotar sonido en el tímpano y se mide cuánto se refleja. Un oído con infección refleja más sonido por la presencia de líquido.
  • Examen del equilibrio: Las infecciones del oído interno pueden afectar el equilibrio. El médico puede hacer pruebas para ver si hay problemas de equilibrio o mareo relacionados con una infección del oído interno.
  • Evaluación neurológica: Como las infecciones del oído interno pueden afectar el sistema nervioso, se puede hacer un examen completo que incluya una evaluación neurológica para revisar síntomas neurológicos.

En el diagnóstico de una infección de oído, pueden participar distintos especialistas, según el caso:

  • Médico de atención primaria: Suele hacer la evaluación inicial y diagnosticar infecciones de oído comunes.
  • Especialista en otorrinolaringología (oído, nariz y garganta): Se consulta en casos complejos o que se repiten.
  • Audiólogo (especialista en audición): Evalúa la pérdida de audición y puede hacer pruebas para revisar problemas de audición relacionados con la infección.

Para determinar el tipo, la gravedad o la etapa de una infección de oído, pueden ser necesarias otras pruebas:

  • Audiometría (prueba de audición): Puede mostrar problemas en la conducción del sonido y ayudar a identificar pérdida de audición relacionada con la infección.
  • Pruebas con diapasón: Los exámenes de Weber y Rinne son pruebas de conducción del sonido que usan un diapasón en lugar de una audiometría.
  • Tomografía computarizada (TC): Produce imágenes que muestran masas calcificadas u otras alteraciones en la cavidad del oído. Ayuda a identificar factores relacionados con ciertos tipos de infecciones.
  • Resonancia magnética (RM): Da imágenes detalladas de las estructuras internas de la cabeza. Es útil en casos más complejos o para descartar otros problemas.
  • Electroencefalograma (EEG): Si hay síntomas neurológicos, puede hacerse para medir la actividad del cerebro y ver si hay patrones eléctricos anormales.
  • Electronistagmografía (ENG): Evalúa los movimientos de los ojos para revisar la función del equilibrio y detectar alteraciones relacionadas con infecciones del oído interno.

Estas pruebas adicionales ayudan a los profesionales de la salud a reunir más información sobre el tipo, la gravedad o la etapa de una infección de oído y a identificar factores o señales propios de cada caso. Es importante consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico correcto y una guía adaptada a su situación.