Causas y factores de riesgo de las infecciones del oído
Las infecciones del oído pueden tener varias causas. Algunas comunes son:
- Bacterias y virus: A menudo pasan cuando se acumula líquido detrás del tímpano y allí crecen bacterias o virus. Pueden ser los mismos virus que causan resfriados, tos y otras infecciones de las vías respiratorias altas.
- Infecciones de las vías respiratorias altas: Una persona que tiene o tuvo un resfriado, tos u otra infección de la nariz o la garganta también puede desarrollar una infección del oído. Las infecciones respiratorias que acompañan a una infección del oído pueden ser contagiosas.
- Adenoides agrandadas: Las adenoides son masas de tejido en la parte de atrás de la nariz. Cuando están agrandadas, pueden contribuir a una infección en ambos oídos, sobre todo en niñas y niños.
- Problemas en la trompa de Eustaquio: Las infecciones agudas del oído ocurren cuando la trompa de Eustaquio (un tubo que va del oído medio a la parte de atrás de la garganta) se tapa. Las niñas y los niños tienen más riesgo porque su trompa de Eustaquio es más corta y más estrecha, y se tapa con más facilidad.
- Humedad en el oído: Las infecciones del oído externo, también llamadas oído de nadador, pueden ocurrir cuando queda agua en el oído después de nadar o bañarse. La humedad crea un ambiente donde las bacterias crecen y causan infección.
Es importante saber que las infecciones crónicas del oído pueden desarrollarse por infecciones agudas del oído que duran mucho o se repiten. Tomar medidas para prevenir las infecciones agudas del oído puede ayudar a reducir el riesgo de infecciones crónicas del oído.
Los factores de riesgo no modificables para las infecciones de oído son aspectos que no se pueden cambiar ni controlar. Estos factores incluyen:
- Edad: La edad es un factor de riesgo no modificable. Los niños, especialmente entre los 6 meses y los 2 años, son más propensos a infecciones de oído por el tamaño y la forma de sus trompas de Eustaquio (canales que conectan el oído medio con la parte de atrás de la garganta). En los niños pequeños, estas trompas son más cortas y más horizontales, lo que facilita que bacterias o virus entren al oído medio.
- Sexo asignado al nacer: El sexo asignado al nacer no tiene un efecto directo en el riesgo de infecciones de oído. Sin embargo, algunos estudios sugieren que los niños varones podrían tener un riesgo un poco mayor que las niñas. Esto podría deberse a diferencias en el cuerpo o a factores hormonales, pero se necesita más investigación para entenderlo mejor.
- Genética: La predisposición genética puede influir en la probabilidad de tener infecciones de oído. Algunas personas heredan rasgos que las hacen más propensas. Por ejemplo, problemas en la forma del oído o problemas del sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) pueden aumentar el riesgo.
- Raza u origen étnico: Hay poca investigación sobre el impacto de la raza u origen étnico en el riesgo de infecciones de oído. Sin embargo, en algunas poblaciones son más frecuentes factores asociados, como vivir con hacinamiento o tener menor acceso a la atención médica.
Es importante saber que, aunque estos factores no modificables pueden aumentar la probabilidad de tener una infección de oído, no significa que la persona la vaya a tener. Las infecciones de oído pueden ocurrir en cualquier persona, sin importar la edad, el sexo asignado al nacer, la genética o la raza/origen étnico. Tomar medidas preventivas, como mantener buena higiene y buscar atención médica pronto ante enfermedades respiratorias, puede ayudar a reducir el riesgo general de tener una infección de oído.
Las infecciones de oído pueden tener varias causas. Algunas se pueden cambiar con intervención. Estos factores de riesgo modificables incluyen:
- Factores de conducta: Ciertas conductas aumentan el riesgo de tener una infección de oído. Por ejemplo, fumar y beber alcohol en exceso debilitan el sistema inmunitario (las defensas del cuerpo). Esto lo hace más propenso a infecciones. Estos factores se clasifican como: no fumar ni beber o hacerlo muy poco; haber fumado o bebido antes; o fumar o beber actualmente.
- Exposiciones del ambiente: La exposición a ciertos factores del ambiente también puede contribuir. Incluye estar expuesto al humo de segunda mano (humo del cigarrillo de otras personas) o pasar tiempo en lugares con mucha contaminación del aire o con muchos alérgenos (cosas que causan alergias).
- Parámetros auditivos y cognitivos: Se refiere a aspectos de la audición y de la función cognitiva (cómo piensa y recuerda) que pueden influir en el riesgo. Aunque no hay detalles específicos aquí, es probable que la pérdida de audición o problemas de memoria o pensamiento aumenten la posibilidad de tener una infección de oído.
Recuerde: los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar, controlar o mejorar con intervención (con cambios o tratamiento). Al atender estos factores, usted puede reducir su riesgo de tener una infección de oído.
Para prevenir o reducir el riesgo de tener una infección de oído, usted puede:
- Evite meter objetos en el oído: No introduzca ningún objeto en el oído, aunque sea para limpiarlo. Así ayuda a no dañar el tímpano, que es delicado.
- Busque tratamiento para infecciones de oído sin demora: Si sospecha que tiene una infección de oído, busque atención lo antes posible. El tratamiento temprano puede evitar que la infección empeore o que se perfore el tímpano.
- Considere las vacunas: Algunas vacunas bajan el riesgo de infecciones de oído. Por ejemplo, la vacuna contra la gripe y la vacuna contra el neumococo han demostrado reducir ese riesgo. Hable con su médico para saber si estas vacunas son adecuadas para usted.
- Amamante a su bebé: Si tiene un bebé, la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y continuar amamantando hasta los 12 meses puede bajar su riesgo de infecciones, incluso de oído. La leche materna contiene sustancias que fortalecen las defensas del bebé.
- No fume y evite el humo de otras personas: Fumar y la exposición al humo de otras personas aumentan el riesgo de infecciones de oído. Al evitar el tabaco y el humo de segunda mano, usted reduce su riesgo.
- Mantenga abiertas las trompas de Eustaquio: Estas trompas conectan el oído medio con la parte de atrás de la garganta. Es importante que se mantengan abiertas para que los cambios de presión del aire o del agua no causen una lesión en el oído por presión.