Acerca de la otoesclerosis

Descripción general

La otosclerosis es una afección que causa un crecimiento anormal de hueso en el oído interno. Se forma hueso nuevo mientras el hueso viejo se va desgastando. Esto puede hacer que el estribo (un huesecillo muy pequeño que ayuda a llevar las vibraciones del sonido) se ponga rígido y deje de moverse bien.

La otosclerosis suele afectar el área donde el estribo se conecta con el oído interno. Es más común en mujeres y a menudo afecta ambos oídos. Los síntomas principales son pérdida de audición y zumbido en los oídos (acúfenos).

A menudo causa pérdida de audición al bloquear el paso de las ondas sonoras (pérdida auditiva conductiva). En algunos casos, también puede dañar los nervios de la audición (pérdida auditiva neurosensorial).

Se desconoce la causa exacta, pero se cree que tiene un componente genético y que puede activarse por cambios hormonales o infecciones por virus. En casos graves, puede ser necesaria una cirugía para mejorar la audición.

Causas y factores de riesgo

La causa exacta de la otoesclerosis (un problema del oído medio en el que el hueso crece de forma anormal y afecta la audición) no se entiende por completo, pero hay varios factores que pueden contribuir a su desarrollo.

Causas de la otoesclerosis:

  • Cambios anormales en cómo se forma y se descompone el hueso en el oído medio.
  • Crecimiento excesivo de hueso en los huesecillos del oído medio (estribo).
  • Formación de hueso esponjoso anormal que bloquea o interrumpe la transmisión del sonido.

Los factores de riesgo no modificables de la otoesclerosis no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Predisposición genética: Tener familiares con otoesclerosis es un factor de riesgo importante.
  • Edad: Suele afectar a personas entre 15 y 45 años. Es más frecuente en mujeres que en hombres.

Los factores de riesgo modificables de la otoesclerosis se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Embarazo: Los cambios hormonales durante el embarazo pueden empeorar los síntomas en algunos casos.
  • Infección por sarampión: Hay evidencia que sugiere una relación entre el sarampión y el desarrollo de la otoesclerosis, aunque se necesita más investigación para confirmar un vínculo definitivo.

Es importante saber que, aunque estos factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de desarrollar otoesclerosis, no garantizan que ocurra. Si le preocupa la otoesclerosis o cualquier problema de audición, consulte con un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la otosclerosis (un problema del oído que causa pérdida de audición) incluyen:

  • Pérdida de audición gradual: Empieza leve y empeora a lo largo de varios años.
  • Incapacidad para oír ciertos sonidos: Dificultad para oír susurros o sonidos graves.
  • Pérdida de audición que empieza en un oído: Por lo general comienza en un oído y luego aparece en el otro.

Otros síntomas comunes en etapas más avanzadas de la otosclerosis incluyen:

  • La pérdida de audición varía en cada oído: Suele ser diferente en cada oído.
  • Zumbido en los oídos (acúfenos): Zumbido o pitido repentino en los oídos.
  • Vértigo: Problemas de equilibrio y mareo.

Si presenta alguno de estos síntomas, es importante hablar con un médico. La persona profesional puede averiguar la causa de su pérdida de audición y guiarle hacia los tratamientos adecuados. También es muy importante buscar atención médica de inmediato si tiene vértigo y/o problemas de equilibrio o coordinación, porque estos pueden ser síntomas de un accidente cerebrovascular.

Diagnóstico

Para diagnosticar la otoesclerosis, suelen realizarse los siguientes exámenes y pruebas:

  • Examen físico: Un profesional de la salud hará un examen para buscar problemas visibles en el oído y descartar otras posibles causas de pérdida de audición.
  • Estudios de imagen: Pueden pedir tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para ver las estructuras del oído e identificar problemas relacionados con la otoesclerosis.
  • Prueba del reflejo del estribo (reflejo estapedial): Esta prueba revisa qué tan bien funciona el estribo, que es uno de los huesecillos del oído.
  • Pruebas de laboratorio: Se pueden hacer análisis de sangre para buscar biomarcadores (señales biológicas) u otros factores que puedan contribuir a la otoesclerosis.
  • Timpanometría: Mide cómo se mueve el tímpano y cómo funciona el oído medio. Puede indicar qué tan grave es la pérdida de audición relacionada con la otoesclerosis.
  • Audiometría: Pueden hacer pruebas adicionales de audición para evaluar aspectos específicos de la pérdida de audición por otoesclerosis, como la conducción ósea (mide cómo viaja el sonido por los huesos del oído) o la audiometría verbal (mide qué tan bien puede oír y entender el habla).

Recuerde: estas pruebas deben ser indicadas e interpretadas por un profesional de la salud. Esa persona decidirá cuáles son necesarias según sus síntomas y su historia clínica.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la otoesclerosis (crecimiento anormal del hueso en el oído medio) son recuperar la audición y mejorar su calidad de vida. Estas son las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograrlo:

  • Cirugía: El tratamiento preferido para la otoesclerosis es la cirugía, en especial un procedimiento llamado estapedectomía o estapedotomía. Consiste en quitar el hueso estribo y reemplazarlo con una prótesis para que el sonido llegue mejor al oído interno. La meta es mejorar la audición al reducir la diferencia entre cómo entra el sonido por el aire y cómo pasa por los huesos del oído.
  • Medicamentos: No hay un medicamento que cure la otoesclerosis, pero algunos pueden ayudar a frenar su avance. Incluyen fluoruro de sodio, bifosfonatos, bioflavonoides, vitamina D, vitamina A, corticosteroides (esteroides), antiinflamatorios no esteroideos (AINE), medicamentos inmunosupresores y tratamientos biológicos (medicamentos hechos a partir de seres vivos). Estos medicamentos pueden ayudar cuando la otoesclerosis está activa al reducir la inflamación y los cambios en cómo se forma y se descompone el hueso.
  • Audífonos: En casos de pérdida auditiva leve, un especialista en oídos, nariz y garganta (otorrinolaringología) puede recomendar usar audífonos para amplificar el sonido y mejorar su audición.
  • Implantes cocleares: Para pérdida auditiva más avanzada por otoesclerosis, se pueden considerar los implantes cocleares. Estos dispositivos pasan por alto las partes dañadas del oído y estimulan directamente el nervio auditivo. Así mejoran la audición.
  • Cambios en sus hábitos de salud: Ciertos cambios en el estilo de vida también pueden ayudar a manejar los síntomas. Por ejemplo, evitar la exposición a ruidos fuertes, mantener una alimentación sana rica en nutrientes esenciales para la salud del oído (como la vitamina D) y evitar fumar y el consumo excesivo de alcohol.

Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre las opciones de tratamiento para la otoesclerosis.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis en su caso. Los medicamentos pueden causar efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.