Acerca de la pérdida de audición
La pérdida de audición es cuando baja la capacidad para oír sonidos a niveles normales. Puede verse como dificultad para entender el habla o para oír sonidos del ambiente.
No siempre se conoce la causa exacta. Se cree que influyen varios factores: la genética, exposiciones del ambiente (por ejemplo, ruido), hábitos de vida, algunas enfermedades (como inflamación crónica, diabetes e hipertensión) y el uso de medicamentos ototóxicos (medicinas que pueden dañar el oído interno).
Hay distintos tipos y grados de pérdida de audición. La pérdida auditiva relacionada con la edad y la pérdida auditiva por ruido están entre las más comunes.
La pérdida de audición puede afectar mucho su comunicación, su vida social, su bienestar emocional y su función cognitiva (cómo piensa y recuerda). Se estima que más de 400 millones de personas en el mundo tienen pérdida de audición.
Las causas de la pérdida de audición incluyen:
- Cambios por la edad: La pérdida de audición relacionada con la edad (presbiacusia) es una causa común. Se debe al envejecimiento natural y reduce la sensibilidad a sonidos de alta frecuencia.
- Exposición al ruido: Estar mucho tiempo con ruidos fuertes, como trabajar en lugares ruidosos o escuchar música muy alta, puede dañar las células del oído interno que transmiten el sonido y causar pérdida de audición.
- Genética: Algunos factores genéticos influyen en la pérdida de audición. Enfermedades hereditarias como la otosclerosis y el síndrome de Usher pueden causar pérdida de audición progresiva (que empeora con el tiempo).
Los factores de riesgo no modificables de la pérdida de audición no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Edad: El riesgo de pérdida de audición relacionada con la edad aumenta al envejecer.
- Sexo: Los hombres tienen más probabilidad de presentar pérdida de audición que las mujeres.
- Raza y origen étnico: La frecuencia de la pérdida de audición varía entre distintos grupos raciales y étnicos.
Los factores de riesgo modificables de la pérdida de audición se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Exposición al ruido: Protéjase del ruido excesivo usando tapones para los oídos o orejeras protectoras. Esto ayuda a prevenir la pérdida de audición por ruido.
- Medicamentos ototóxicos (pueden dañar el oído): Algunos medicamentos, como ciertos antibióticos y medicinas de quimioterapia (tratamiento para el cáncer), pueden causar pérdida de audición. Es importante hablar sobre los posibles efectos secundarios con su profesional de la salud.
- Fumar: Fumar se asocia con mayor riesgo de pérdida de audición. Dejar de fumar ayuda a reducir este riesgo.
- Salud cardiovascular: Problemas como la presión arterial alta y la diabetes se relacionan con mayor riesgo de pérdida de audición. Mantener un estilo de vida saludable y controlar estas enfermedades puede ayudar a proteger su audición.
Recuerde: estas son descripciones generales y cada persona es diferente. Lo mejor es consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas más comunes al inicio de la pérdida de audición incluyen:
- Oír los sonidos como apagados o tapados
- Dificultad para entender conversaciones, sobre todo en lugares ruidosos
- Dificultad para oír sonidos agudos
- Dificultad para distinguir las consonantes al hablar
- Zumbido en los oídos (tinnitus)
- Pedir a otras personas que repitan o que hablen más fuerte
- Sensibilidad exagerada a ciertos sonidos
A medida que la pérdida de audición avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Pérdida de audición gradual con el tiempo
- Vértigo (sensación de que todo da vueltas)
- Pérdida total o parcial de la audición en uno o ambos oídos
- Menor claridad al oír las voces, sobre todo las voces femeninas
- Falta de claridad al oír ciertas consonantes como “s”, “t”, “k”, “p” y “f”
- Sensibilidad a sonidos fuertes
Es importante consultar a un médico si presenta alguno de estos síntomas. Su médico puede ayudarle a saber qué causa su pérdida de audición y a recomendar tratamientos adecuados. Tenga en cuenta que estos síntomas pueden variar según el tipo y la causa de la pérdida de audición.
Para diagnosticar la pérdida de audición, se pueden hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El médico le revisa el oído con un procedimiento llamado otoscopia. Así observa las partes del oído, como el conducto auditivo externo, la membrana timpánica (el tímpano) y el oído medio.
- Prueba de detección básica: El médico puede pedirle que se cubra un oído y describa qué escucha con diferentes volúmenes. También puede revisar qué tan sensible es a ciertos sonidos.
- Prueba con audiómetro (audiometría): Usted usa audífonos y escucha sonidos con distintos volúmenes y tonos. Le pedirán que indique cuando ya no escucha un sonido.
- Prueba con vibrador óseo: Usa un pequeño aparato llamado vibrador u oscilador, que se coloca sobre el hueso detrás de la oreja. Envía vibraciones a través del hueso para evaluar cómo funcionan los nervios del oído y determinar el tipo de pérdida de audición.
Pruebas y estudios adicionales para evaluar el grado y el tipo de pérdida de audición pueden incluir:
- Prueba con diapasón: Se usa un instrumento metálico que vibra, colocado cerca del oído o sobre el hueso, a diferentes distancias, para evaluar la audición.
- Resonancia magnética (RM): Una resonancia magnética de la cabeza y del hueso temporal puede indicarse en personas con síntomas específicos o con pérdida de audición súbita y sin causa aparente, por problemas en el oído interno o en los nervios.
Es importante saber que las pruebas recomendadas pueden variar según su situación. Consultar con un médico de oído, nariz y garganta, otorrinolaringólogo (ORL), o con un audiólogo (especialista en audición) es clave para un diagnóstico preciso.
El objetivo del tratamiento de la pérdida auditiva es:
- Mejorar la comunicación: El objetivo principal es ayudarle a comunicarse mejor al tratar la pérdida de audición. Esto puede lograrse con varias opciones de tratamiento.
Opciones de tratamiento recomendadas para la pérdida auditiva:
- Audífonos: Son dispositivos electrónicos pequeños que se usan en o detrás de la oreja. Amplifican el sonido para que sea más fácil oír y entender el habla.
- Implantes cocleares: Son dispositivos que se colocan con cirugía. Estimulan directamente el nervio auditivo (el nervio que lleva el sonido al cerebro) y pasan por alto las partes dañadas del oído interno. Suelen recomendarse a personas con pérdida auditiva severa a profunda que no mejoran con audífonos.
- Dispositivos de ayuda auditiva: Por ejemplo, sistemas de modulación de frecuencia (FM), que envían el sonido directamente de un micrófono a los audífonos o a un receptor, y sistemas de lazo inductivo. Se usan junto con los audífonos para oír mejor en situaciones específicas, como en lugares ruidosos o al hablar por teléfono.
- Estrategias y terapias de comunicación: La terapia del habla y el entrenamiento auditivo ayudan a entender mejor el habla y a mejorar sus habilidades de comunicación.
- Cuidados personales y cambios en la salud: Evite la exposición a ruidos fuertes, mantenga buena higiene del oído y trate enfermedades que puedan contribuir a la pérdida de audición. Esto puede ayudar a evitar que la audición empeore.
Es importante saber que no se usan con frecuencia medicamentos específicos para tratar la pérdida auditiva. Sin embargo, pueden recetarse algunos medicamentos para manejar problemas que contribuyen a la pérdida de audición, como infecciones o inflamación.
Hable con un profesional de la salud sobre las opciones de tratamiento. Su profesional puede darle recomendaciones personalizadas según sus necesidades y preferencias.