Acerca del prolactinoma
Un prolactinoma es un tumor no canceroso (benigno) que se forma en la glándula pituitaria (hipófisis), una glándula pequeña en la base del cerebro. Este tumor produce demasiada prolactina, una hormona.
La prolactina normalmente ayuda al desarrollo de las mamas y a la producción de leche en las mujeres durante el embarazo y la lactancia. Cuando hay exceso de prolactina por un prolactinoma, puede causar varios problemas. En las mujeres, puede causar infertilidad, ciclos menstruales irregulares y producción de leche fuera del embarazo o la lactancia (galactorrea). En los hombres, los síntomas comunes incluyen disminución del deseo sexual e infertilidad.
Los prolactinomas son más frecuentes en mujeres, sobre todo entre 25 y 34 años. Se desconoce la causa exacta, pero en algunos casos pueden influir factores genéticos. Por fortuna, la mayoría de los prolactinomas se tratan de forma eficaz con medicamentos. Son de los tumores de la hipófisis más comunes y representan cerca del 40% de todos los tumores de la hipófisis.
Las causas del prolactinoma (un tumor benigno en la hipófisis que produce la hormona prolactina) no se conocen por completo. Pero hay factores que pueden contribuir a que se desarrolle. Estas son las posibles causas:
- Afecciones genéticas: En algunos casos, el prolactinoma puede deberse a afecciones genéticas como la neoplasia endocrina múltiple tipo 1 (NEM1) o el adenoma hipofisario aislado familiar.
Los factores de riesgo no modificables no se pueden cambiar ni controlar. Estos incluyen:
- Antecedentes familiares: Tener antecedentes familiares de prolactinoma u otros tumores relacionados de la hipófisis puede aumentar el riesgo de presentar esta afección.
Los factores de riesgo modificables, es decir, los que se pueden influir o cambiar, no se conocen bien en el prolactinoma. Sin embargo, el estilo de vida y los hábitos pueden afectar de forma indirecta las hormonas y la salud en general. Estos factores incluyen:
- Manejo del estrés: El estrés crónico puede afectar las hormonas y la salud en general. Buscar formas saludables de manejar el estrés, como hacer ejercicio, practicar técnicas de relajación y buscar apoyo, puede ser útil.
- Peso saludable: Mantener un peso saludable con una alimentación balanceada y actividad física regular puede ayudar a mantener el equilibrio hormonal.
Recuerde que estos factores de riesgo no son causas definitivas del prolactinoma y cada persona puede ser diferente. Si le preocupa el prolactinoma o cualquier otra afección, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes del prolactinoma (un tumor benigno en una glándula del cerebro llamada hipófisis, que produce la hormona prolactina) incluyen:
- Cambios en la menstruación, como periodos irregulares o falta de periodos
- Infertilidad (problemas para lograr un embarazo)
- Secreción de leche por los senos, llamada galactorrea
- Menos deseo sexual
- Dolor o molestia durante las relaciones sexuales por sequedad vaginal
A medida que el prolactinoma avanza o se hace más grave, pueden aparecer estos síntomas:
- Problemas de la vista, como visión borrosa o pérdida de la visión lateral (periférica)
- Dolores de cabeza
- Disfunción eréctil en hombres
- Niveles bajos de la hormona testosterona en hombres, lo que puede causar menos deseo sexual
- Crecimiento del prolactinoma, que puede presionar áreas cercanas del cerebro y causar síntomas como náuseas, vómitos o cambios en el comportamiento
No todas las personas tienen los mismos síntomas; algunas no presentan síntomas. Si sospecha que puede tener un prolactinoma o tiene síntomas que le preocupan, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el manejo adecuado.
Para diagnosticar el prolactinoma, comúnmente se realizan los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: Su proveedor de atención médica hará un examen físico completo, incluido un examen neurológico detallado.
- Análisis de laboratorio: Le sacarán sangre para medir el nivel de prolactina en la sangre. Los niveles altos de prolactina pueden indicar prolactinoma.
- Estudios de imagen: Una resonancia magnética (RM) es la prueba de imagen preferida para detectar y confirmar un prolactinoma. Crea imágenes detalladas de la glándula pituitaria (hipófisis) y de la zona cercana. Si no es posible hacer una RM, se puede usar una tomografía computarizada (TC).
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar qué tan grande o grave es el prolactinoma pueden incluir:
- Prueba de la vista: Según el tamaño del tumor, se puede hacer una prueba de la vista para ver si está afectando los nervios ópticos.
- Prueba genética: En algunos casos, se puede recomendar una prueba genética para identificar factores genéticos relacionados con el prolactinoma.
Es importante consultar con su proveedor de atención médica para recibir consejos personalizados sobre qué exámenes, pruebas y procedimientos son adecuados para su situación específica.
Los objetivos del tratamiento del prolactinoma son:
- Suprimir el exceso de prolactina: Los medicamentos llamados agonistas de la dopamina son el tratamiento principal para el prolactinoma. Actúan imitando los efectos de la dopamina en el cerebro, lo que ayuda a disminuir la secreción de prolactina. Dos agonistas de uso común son la bromocriptina y la cabergolina. Estos medicamentos controlan bien los niveles de prolactina y reducen el tumor.
- Reducir el tamaño del tumor: Los agonistas de la dopamina no solo disminuyen la secreción de prolactina, sino que también ayudan a reducir el tamaño del tumor. A menudo se prefiere la cabergolina sobre la bromocriptina porque es más eficaz y causa menos efectos secundarios.
- Aliviar los síntomas causados por el tumor: Los prolactinomas pueden causar síntomas como infertilidad, disminución del deseo sexual, debilitamiento de los huesos, problemas menstruales, secreción lechosa por los senos, niveles bajos de testosterona, dolores de cabeza y problemas de la vista. Al bajar la prolactina y reducir el tamaño del tumor, los agonistas de la dopamina pueden aliviar estos síntomas.
- Conservar la función de la glándula pituitaria (hipófisis): El tratamiento busca conservar el funcionamiento normal de la glándula pituitaria mientras se controla el prolactinoma. Se recomienda controlar periódicamente los niveles de prolactina en sangre para asegurarse de que la glándula pituitaria se mantenga funcionando bien.
- Prevenir que la enfermedad avance y que regrese: Es necesario continuar el tratamiento con agonistas de la dopamina para prevenir que la enfermedad avance y que vuelva. Sin embargo, en algunos casos en los que los niveles de prolactina en sangre se normalizan y los tumores de la glándula pituitaria desaparecen después de dos o más años de tratamiento, se puede considerar bajar la dosis o suspender el medicamento.
Es importante tomar decisiones de tratamiento junto con un profesional de la salud, quien puede evaluar su situación y darle recomendaciones personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los posibles efectos secundarios.