Acerca de los tumores de la glándula pituitaria
Un tumor de la hipófisis es un crecimiento anormal de células dentro de la glándula pituitaria (hipófisis), una glándula pequeña ubicada en la base del cerebro. Estos tumores pueden ser benignos (no cancerosos) o malignos (cancerosos).
Los tumores hipofisarios benignos, también llamados adenomas hipofisarios, crecen lentamente y no se diseminan a otras partes del cuerpo. Sin embargo, pueden causar problemas al producir demasiadas o muy pocas hormonas. Esto puede causar síntomas como dolores de cabeza, problemas de visión, náuseas y vómitos.
Los tumores hipofisarios malignos, también llamados carcinomas hipofisarios, son poco frecuentes y se comportan de manera agresiva. Pueden invadir estructuras cercanas y diseminarse a otras áreas del cuerpo.
El diagnóstico de los tumores de la hipófisis incluye estudios de imágenes y análisis de sangre y orina. Las opciones de tratamiento dependen de factores como el tipo de tumor, el tamaño, la ubicación y la producción de hormonas. Se pueden usar cirugía, radioterapia y tratamientos con medicamentos, como la quimioterapia.
Las causas exactas de los tumores de la hipófisis (glándula pituitaria) aún no se conocen. Las investigaciones sugieren que ciertos cambios en el ADN de las células de la hipófisis pueden llevar a formar tumores. Las mutaciones (cambios) en algunos genes pueden causar que las células crezcan de forma anormal y pueden apagar los genes supresores de tumores, que regulan la división y el crecimiento normales de las células.
Los factores de riesgo no modificables de los tumores de la hipófisis no se pueden cambiar ni controlar. Estos incluyen:
- Afecciones genéticas: la neoplasia endocrina múltiple tipo 1 y tipo 4, el complejo de Carney, el síndrome de McCune-Albright y el adenoma hipofisario familiar aislado (FIPA) son afecciones genéticas que aumentan el riesgo de tener tumores de la hipófisis.
No se han identificado factores de riesgo modificables, es decir, factores que se puedan influir o cambiar, para los tumores de la hipófisis. En este momento, no se conocen factores ambientales o del estilo de vida que se puedan modificar para prevenir estos tumores.
Es importante saber que, aunque algunas afecciones genéticas pueden aumentar el riesgo de tener tumores de la hipófisis, la mayoría de los casos ocurren de forma esporádica y sin una causa clara. Si le preocupa su riesgo o tiene síntomas, consulte con un profesional de la salud para una evaluación y orientación personalizadas.
Los síntomas tempranos más comunes de los tumores de la hipófisis incluyen:
- Dolores de cabeza
- Problemas de la vista
- Mareo
- Confusión
- Dolor o adormecimiento en la cara
- Náuseas
- Vómitos
A medida que el tumor de la hipófisis avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos varían según qué hormonas se afectan y si el tumor presiona otras áreas del cerebro. Algunos pueden incluir:
- Problemas del nervio óptico (el nervio de la visión)
- Diabetes insípida (mucha sed, orina con frecuencia, deseo de beber agua fría)
- Problemas en la hipófisis anterior (afectan las hormonas)
- Pérdida de la visión periférica (visión de los lados)
- Visión doble
- Dificultad para mover los ojos
- Vómitos
- Cambios de personalidad
- Crecimiento lento o pubertad tardía en niñas y niños
- Cansancio
- Hambre intensa y aumento de peso
- Mucho sueño
- Sensibilidad al calor y al frío
- Presión arterial baja
No todas las personas con tumores de la hipófisis tendrán estos síntomas; algunas no presentan síntomas. Si le preocupan posibles síntomas o si sospecha un tumor de la hipófisis, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico correcto y un manejo adecuado.
Para diagnosticar tumores de la glándula pituitaria (hipófisis), los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica y examen físico: Los médicos recogerán información sobre sus síntomas y harán un examen físico completo.
- Análisis de sangre: Estos análisis ayudan a detectar niveles anormales de hormonas causados por el tumor. Los médicos pueden medir los niveles de hormona del crecimiento, hormona estimulante de la tiroides (TSH), cortisol, hormonas sexuales y prolactina.
- Pruebas de imagen: La resonancia magnética (RM) y la tomografía computarizada (TC) ofrecen imágenes detalladas de la hipófisis. Estas pruebas ayudan a determinar el tamaño, la ubicación y las características del tumor.
- Pruebas de la vista: A veces los tumores de la hipófisis afectan la visión. Se hacen pruebas de campo visual y de agudeza visual para evaluar cualquier cambio en su vista.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la etapa o la gravedad de los tumores de la hipófisis pueden incluir:
- Análisis de orina: Estas pruebas miden hormonas en la orina y pueden ayudar a evaluar el cortisol en enfermedades como el síndrome de Cushing (exceso de cortisol).
- Pruebas de saliva: La medición de cortisol en saliva a última hora de la noche puede usarse para evaluar los niveles de cortisol en un periodo de 24 horas.
- Muestreo de los senos petrosos: Este procedimiento consiste en tomar muestras de sangre de venas cercanas a la hipófisis para medir con precisión los niveles de hormonas.
Es importante saber que estos exámenes, pruebas y procedimientos pueden variar según su situación. Consulte siempre a su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los objetivos del tratamiento para los tumores de la hipófisis (glándula pituitaria) son los siguientes:
- Normalizar las hormonas: la meta principal es volver a tener niveles normales de hormonas. Se busca controlar la producción excesiva o mejorar la falta de hormonas.
- Resolver problemas neurológicos: el tratamiento busca detener el avance de los síntomas neurológicos causados por el tumor.
Las opciones de tratamiento recomendadas para los tumores de la hipófisis incluyen:
- Cirugía: la microcirugía transesfenoidal es la más usada. Se hace por la nariz y el seno esfenoidal (una cavidad detrás de la nariz) para quitar el tumor. Esta cirugía puede extirpar la mayor parte del tumor y funciona en tumores que producen hormonas y en tumores no funcionales (que no producen hormonas).
- Radioterapia: se dirigen rayos X de alta dosis a las células del tumor para destruirlas. Se usa cuando no se puede operar o cuando quedan células del tumor después de la cirugía.
- Tratamiento con medicamentos: se pueden indicar medicamentos para controlar la producción de hormonas o para encoger el tumor. Estos fármacos actúan bloqueando la producción de hormonas o frenando el crecimiento del tumor.
- Cambios en el estilo de vida: ciertos hábitos pueden ayudar a manejar los síntomas y a mejorar su salud en general. Por ejemplo, mantener un peso saludable, hacer ejercicio regular y manejar el estrés.
Es importante saber que cada opción tiene su propia forma de lograr estos objetivos. La elección del tratamiento depende del tipo de tumor, de cuánta hormona produce, y de sus características personales de salud.
Recuerde: consulte siempre con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre qué opciones son adecuadas para su situación.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.