Información sobre la deficiencia de la hormona del crecimiento

Descripción general
La deficiencia de la hormona del crecimiento (DHC) es una afección poco común. Ocurre cuando la parte delantera de la glándula pituitaria (hipófisis), ubicada en la base del cerebro justo detrás del puente de la nariz, no produce suficiente hormona del crecimiento. Esta hormona es esencial para el crecimiento y el desarrollo normales. La DHC puede afectar a niños y a adultos y puede causar varios síntomas y complicaciones. Hay opciones de tratamiento para ayudar a manejar la DHC y mejorar la calidad de vida.
Causas y factores de riesgo

La deficiencia de la hormona del crecimiento (DHC) puede tener varias causas. Una de las principales es un tumor cerebral, sobre todo en personas que sobrevivieron a un cáncer en la niñez. Los tumores cerca del hipotálamo o de la hipófisis (glándula pituitaria) pueden afectar la producción de la hormona del crecimiento. Además, tratamientos como la neurocirugía, la radioterapia craneal y ciertos medicamentos de quimioterapia pueden contribuir a la DHC. La radioterapia, en particular, es un factor de riesgo independiente. El riesgo aumenta a medida que sube la dosis de radiación dirigida al eje hipotálamo‑hipófisis (parte del cerebro que regula la producción de esta hormona).

Otros factores de riesgo:

  • Edad y cambios hormonales: Los niveles de esta hormona bajan de forma natural con la edad, desde alrededor de los 35 años. La DHC se vuelve más común en ese periodo y suele estabilizarse alrededor de los 55 años.
  • Antecedentes familiares: Tener familiares con ciertos problemas de la hipófisis puede aumentar el riesgo de desarrollar DHC.
Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la deficiencia de la hormona del crecimiento en los niños incluyen:

  • Crecimiento más lento de lo esperado y rasgos de la cara poco desarrollados
  • Estos niños también pueden ser más bajos que sus compañeros de la misma edad
  • En algunos casos, pueden parecer mucho más jóvenes que otros de su edad y tener un cuerpo más redondeado por grasa extra en el abdomen
  • También pueden tener el cabello delgado o que crece despacio y pubertad tardía

Si la deficiencia avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas.

  • En los adultos, a menudo se nota menos masa muscular sin causa clara y poca energía
  • Tanto en la infancia como en la adultez, también pueden presentarse:
  • Cansancio
  • Debilidad
  • Dolores de cabeza
  • Problemas de la vista
  • Problemas para dormir
  • Dificultad para planificar, concentrarse, recordar y controlar las emociones
  • Confusión

Sin embargo, es importante saber que no todas las personas con deficiencia de la hormona del crecimiento tendrán los mismos síntomas, y algunas pueden no presentar síntomas específicos.

Los síntomas pueden variar según la edad en que aparece. La mayoría recibe el diagnóstico durante la infancia, pero también se puede adquirir en la adultez. En niños y adultos, el tratamiento suele ser inyecciones de hormona del crecimiento para ayudar a aliviar los síntomas y mejorar el bienestar general.

Diagnóstico

Para diagnosticar la deficiencia de la hormona del crecimiento (DHC), se realizan varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:

  • Prueba de estimulación de la hormona del crecimiento: Es el método recomendado para evaluar los niveles de esta hormona en niños con posible DHC. Durante la prueba, al niño se le da una sustancia que estimula la liberación de la hormona del crecimiento. Luego se analiza su sangre para medir los niveles.
  • Secreción nocturna espontánea de la hormona del crecimiento: Además de la prueba de estimulación, el personal de salud puede medir la hormona del crecimiento que el cuerpo libera de forma natural durante el sueño. Esta prueba implica tomar varias mediciones mientras usted duerme.
  • Niveles hormonales en sangre: Se pueden hacer análisis de sangre para medir otras hormonas, como la hormona estimulante de la tiroides (TSH), la tiroxina libre (T4), el cortisol, la prolactina y el factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1). Estas pruebas ayudan a ver si hay alteraciones en las hormonas que puedan contribuir a la DHC.

Para determinar el grado o la gravedad de la DHC, se pueden hacer más exámenes, pruebas y procedimientos, como:

  • Estimación de la edad ósea: Se toma una radiografía de la mano para evaluar la edad ósea según el desarrollo de los huesos. Esto puede mostrar si hay retraso en el crecimiento óseo, lo que sugiere DHC.
  • Pruebas de estimulación: En algunos casos, se hacen pruebas de estimulación adicionales para revisar más de cerca la hormona del crecimiento. A veces se usan para diagnosticar DHC en adultos. Por ejemplo:
  • Prueba de tolerancia a la insulina (PTI): Esta prueba baja el azúcar en la sangre con insulina para ver si eso desencadena la liberación de la hormona del crecimiento. Si la respuesta es baja, puede indicar DHC.
  • Prueba con hormona liberadora de la hormona de crecimiento (GHRH) y arginina: Usa medicamentos para estimular al cuerpo a producir la hormona del crecimiento. Si los niveles siguen bajos, podría sugerir DHC.
  • Pruebas hormonales: Se pueden hacer otras pruebas hormonales para ver qué tan bien funcionan los ejes hipofisarios. Son vías controladas por la hipófisis (glándula pituitaria) que regulan funciones importantes del cuerpo. Esto puede incluir medir hormonas como TSH, testosterona o estradiol, cortisol y prolactina. Estas pruebas ayudan a identificar si hay problemas en los sistemas que controla la hipófisis.

Es importante que estas pruebas las realice personal de salud especializado en endocrinología o endocrinología pediátrica. Ellos interpretarán los resultados y harán un diagnóstico preciso según los hallazgos.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de la deficiencia de hormona de crecimiento (DHC) son mejorar la velocidad de crecimiento a corto plazo y optimizar la talla final a largo plazo. Además, el tratamiento busca mejorar la función del corazón, la estructura de los huesos, la composición corporal y la calidad de vida.

  • El medicamento principal para la DHC es la somatropina, que es hormona de crecimiento humana recombinante. Se aplica con inyecciones bajo la piel (subcutáneas). La dosis suele ser de 0.025 a 0.1 mg por kg de peso al día, y se administra seis o siete días por semana hasta alcanzar la estatura adulta final. La somatropina reemplaza la hormona que falta y estimula el crecimiento en niñas, niños y adolescentes con DHC.

Además del medicamento, hay otros procedimientos y cambios de hábitos que apoyan el tratamiento de la DHC:

  • Controles regulares: Durante el tratamiento se hacen controles para revisar si es seguro y está funcionando. Esto ayuda al equipo de salud a ajustar el plan cuando sea necesario.
  • Hábitos de vida saludables: Mantener una alimentación balanceada, hacer actividad física con regularidad y dormir lo suficiente. Estos hábitos apoyan el crecimiento y el desarrollo.
  • Mejora de los huesos y los músculos: El tratamiento puede aumentar la densidad de los huesos y la masa muscular. Esto mejora el desarrollo y la forma del cuerpo.
  • Disminución de la grasa corporal: El tratamiento puede reducir la grasa total, en especial en el abdomen. Esto mejora la composición corporal.
  • Mejora de la capacidad de ejercicio: El tratamiento puede aumentar la capacidad para hacer ejercicio y la tolerancia al esfuerzo.
  • Disminución del riesgo cardiovascular: La falta de esta hormona se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. El tratamiento ayuda a bajar ese riesgo al mejorar el metabolismo de las grasas (lípidos) y la función del corazón y los vasos sanguíneos.

En resumen, las metas del tratamiento de la DHC son optimizar el potencial de crecimiento, mejorar la composición corporal, fortalecer la función del corazón y elevar la calidad de vida. Para lograrlo se usan medicamentos como la somatropina, junto con otros procedimientos, cambios de hábitos y controles regulares.

La dosis del medicamento puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para definir la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.

Evolución o complicaciones

La evolución de la deficiencia de la hormona del crecimiento (DHC) puede variar según la causa y otros factores personales. En algunos casos, la DHC puede mantenerse estable o avanzar lentamente con el tiempo; en otros, puede empeorar.

Las complicaciones de la DHC son frecuentes y pueden afectar varias áreas de la salud. En niñas y niños, una de las complicaciones más notorias es el crecimiento lento. Sin suficiente hormona del crecimiento, pueden crecer más despacio y ser más bajos que sus compañeros. Además de lo físico, la DHC puede afectar el bienestar mental y emocional en niñas, niños y personas adultas. Las y los menores con DHC pueden sentirse diferentes, lo que puede afectar su autoestima y sus relaciones sociales.

En personas adultas, las complicaciones pueden incluir más grasa alrededor de la cintura, menos masa y fuerza muscular, huesos débiles, cansancio y dificultad para pensar con claridad y concentrarse. Las personas adultas con DHC también pueden tener más riesgo de enfermedad del corazón y derrame cerebral.

El tratamiento de la DHC busca corregir la falta de esta hormona y mejorar la salud en general. El tratamiento principal es la terapia de reemplazo hormonal con hormona del crecimiento sintética (hormona del crecimiento humana recombinante). Este tratamiento reemplaza la hormona que falta y puede mejorar el crecimiento en niñas y niños con DHC. En personas adultas, puede reducir síntomas como el cansancio, aumentar la masa muscular, fortalecer los huesos y mejorar la calidad de vida.

Es importante que el tratamiento sea individualizado y que lo supervise un profesional de la salud con experiencia en manejar deficiencias hormonales. Esta persona evaluará las necesidades de cada paciente y definirá la dosis y la duración del tratamiento.

También es importante saber que, aunque el tratamiento puede brindar beneficios importantes, puede no curar por completo la DHC ni revertir todas las complicaciones. Su efecto varía según la edad, el estado general de salud, qué tan bien se sigue el plan de tratamiento y cómo responde cada persona a la terapia.

En resumen, la evolución de la DHC no es igual en todas las personas. Las complicaciones comunes incluyen el crecimiento lento en la niñez y efectos físicos y emocionales en niñas, niños y personas adultas. El uso de hormona del crecimiento sintética busca corregir estas deficiencias y mejorar la salud, al promover el crecimiento en la niñez y aliviar síntomas en la adultez. Para recibir orientación personalizada sobre las opciones de tratamiento para la DHC, consulte a un profesional de la salud.