Enfermedad de Hashimoto y yodo
La tiroiditis de Hashimoto, también llamada enfermedad de Hashimoto, es una afección autoinmune. En ella, el sistema de defensas ataca por error la glándula tiroides. Los glóbulos blancos se acumulan en la tiroides y la dañan. La tiroides puede dejar de producir suficiente hormona tiroidea. Esto puede causar hipotiroidismo (tiroides hipoactiva). La hormona tiroidea afecta muchas funciones del metabolismo del cuerpo (uso de energía). Cuando hay poca hormona tiroidea, usted puede sentir cansancio, tener el pulso lento, subir de peso, no tolerar el frío, tener la piel seca, tener el cabello más delgado y sentir dolor en músculos y articulaciones.
El yodo es un mineral esencial para la salud de la tiroides en la mayoría de las personas. La tiroides usa el yodo para producir hormona tiroidea. Las recomendaciones sobre cuánto yodo consumir pueden variar según cada persona. En las personas con la enfermedad de Hashimoto, las necesidades de yodo pueden ser distintas a las de quienes no la tienen. El yodo puede empeorar el hipotiroidismo en personas con la enfermedad de Hashimoto.
Puntos clave sobre el yodo en la alimentación para personas con Hashimoto:
- Recomendación sobre el yodo en la dieta: La American Thyroid Association sugiere seguir una dieta con yodo suficiente, pero no en exceso. La meta es mantener un consumo equilibrado para apoyar la función de la tiroides sin provocar inflamación.
- Cantidad segura de yodo: Es mejor consultar con su profesional de la salud para definir la cantidad adecuada de yodo según sus necesidades. Un nutricionista o dietista puede ayudarle a elegir alimentos más bajos en yodo.
- Alimentos con alto contenido de yodo: ejemplos:
- Mariscos y productos del mar: pescados como bacalao, atún, camarón y algas marinas (nori).
- Productos lácteos: leche, yogur y queso contienen yodo, sobre todo si provienen de animales alimentados con comida rica en yodo.
- Sal yodada: la sal de mesa enriquecida con yodo es una fuente común de este mineral.
- Algunas frutas y verduras: si crecen en suelos ricos en yodo, pueden contener pequeñas cantidades. Ejemplos: fresas, arándanos rojos, papas y espinaca.
Es importante consultar con un profesional de la salud o con un nutricionista o dietista que se especialice en salud de la tiroides para recibir consejos según sus necesidades específicas.