Sobre la encefalopatía de Hashimoto
La encefalopatía de Hashimoto es una enfermedad autoinmunitaria poco común que afecta el funcionamiento del cerebro. Ocurre en alrededor de 2 de cada 100,000 personas. Recibe ese nombre por su posible relación con la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmunitaria de la tiroides. Sin embargo, aún no se entiende bien la relación exacta entre ambas.
Las personas con encefalopatía de Hashimoto tienen anticuerpos antitiroideos, que son proteínas de defensa que por error atacan el tejido de la tiroides. No está claro si la presencia de estos anticuerpos contribuye al desarrollo de la encefalopatía de Hashimoto. Esta afección puede causar varios síntomas neurológicos y de salud mental, como convulsiones, confusión, cambios de personalidad, alucinaciones o delirios, depresión y problemas para pensar o recordar. El tratamiento por lo general incluye medicamentos para reducir la inflamación y controlar los síntomas. Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir orientación y recomendaciones individualizadas.
Las causas exactas de la encefalopatía de Hashimoto (un problema del funcionamiento del cerebro) aún se desconocen. Se cree que es un trastorno autoinmunitario (cuando el sistema de defensa del cuerpo ataca por error). Puede ocurrir por una respuesta anormal del sistema inmunitario desencadenada por una infección u otros factores.
Los factores no modificables de la encefalopatía de Hashimoto son los que no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- La edad (a medida que se envejece).
- La predisposición genética, como tener familiares con esta afección o con otras enfermedades autoinmunes relacionadas.
Por otro lado, no hay factores de riesgo modificables específicos, directamente relacionados con la encefalopatía de Hashimoto. Aun así, llevar un estilo de vida saludable, con ejercicio regular y una alimentación equilibrada, apoya el bienestar general y puede reducir el riesgo de enfermedades autoinmunes.
Siempre es mejor que usted consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados sobre factores de riesgo y estrategias de prevención.
Síntomas comunes de la encefalopatía de Hashimoto:
- Dolores de cabeza
- Cambios de personalidad: comportarse distinto a lo usual, como estar más irritable, retraído o muy emocional
- Demencia: problemas de memoria, pensamiento o para tomar decisiones que hacen más difíciles las tareas diarias
- Conducta delirante: creer con mucha firmeza cosas que no son verdad, aun cuando hay pruebas en contra
A medida que la encefalopatía de Hashimoto avanza o se vuelve más grave, otros síntomas comunes que pueden aparecer incluyen:
- Convulsiones
- Ataxia (pérdida de la coordinación)
- Afasia (dificultad para hablar o entender el lenguaje)
- Coma
- Alucinaciones: ver, oír o sentir cosas que no están ahí, como oír voces o ver objetos que no existen
Es importante saber que los síntomas de la encefalopatía de Hashimoto pueden variar entre personas, y no todas tendrán los mismos síntomas. Además, es una enfermedad poco frecuente y sus causas exactas y su relación con la tiroiditis de Hashimoto aún no se entienden por completo. Si sospecha que usted o alguien que conoce puede tener encefalopatía de Hashimoto, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la encefalopatía de Hashimoto, el personal médico puede hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica: El personal médico reúne información sobre sus síntomas, antecedentes médicos y diagnósticos previos.
- Evaluación física: Se hace un examen físico completo para buscar señales físicas de un problema de salud.
- Análisis de sangre: Estas pruebas pueden detectar anticuerpos antitiroideos, que pueden estar presentes en la encefalopatía de Hashimoto. Sin embargo, estos anticuerpos son comunes en la población general, por lo que se consideran junto con otros síntomas.
- Resonancia magnética (RM): Esta prueba de imagen usa campos magnéticos y ondas de radio para crear una imagen tridimensional (3D) detallada del cerebro. Puede ayudar a descartar otras causas de los síntomas y puede mostrar cambios en el cerebro que apoyen el diagnóstico de encefalopatía de Hashimoto.
- Electroencefalograma (EEG): Esta prueba mide la actividad eléctrica del cerebro y puede detectar problemas como convulsiones u ondas cerebrales lentas, que son comunes en la encefalopatía de Hashimoto.
Se pueden hacer más exámenes, pruebas y procedimientos según los hallazgos iniciales o factores individuales. Estos pueden incluir:
- Examen neurológico: Evalúa la función del cerebro y del sistema nervioso. Busca señales de daño cerebral y ayuda a identificar qué áreas pueden estar afectadas. También ayuda a localizar el daño, a detectar síntomas sistémicos como sarpullido o linfadenopatía (ganglios inflamados), y a reconocer indicadores tempranos del pronóstico.
- Pruebas del estado mental: Evalúan funciones cognitivas, como la memoria, la atención y la resolución de problemas, así como cambios en el estado mental, como confusión o desorientación.
- Pruebas de memoria: Evalúan la memoria.
- Pruebas de coordinación: Evalúan la coordinación motora.
Es importante darle seguimiento con su proveedor de atención médica si sus síntomas empeoran o cambian después de la evaluación inicial. Según su situación, podrían recomendar más procedimientos clínicos.
Los objetivos del tratamiento de la encefalopatía de Hashimoto son bajar la inflamación del cerebro, controlar los síntomas y mejorar el funcionamiento general del cerebro. Se pueden recomendar los siguientes tratamientos.
- Medicamentos:
- Corticoesteroides (corticoides): medicamentos como prednisona y metilprednisolona se usan para bajar la inflamación en el cerebro.
- Inmunosupresores: medicamentos como ciclofosfamida, azatioprina y micofenolato mofetilo ayudan a bajar la actividad del sistema inmunitario y la inflamación en todo el cuerpo.
- Medicamentos contra las convulsiones: se pueden recetar para controlar las convulsiones asociadas con la encefalopatía de Hashimoto.
- Terapias y procedimientos:
- Inmunoglobulina intravenosa (IGIV): se dan dosis altas de anticuerpos obtenidos de sangre de donantes para atacar las células del sistema inmunitario que causan inflamación en el cerebro.
- Intercambio de plasma (plasmaféresis): se extrae parte de su sangre y se reemplaza el plasma con plasma sano de donante. Esto ayuda a bajar los niveles de anticuerpos antitiroideos en el cuerpo.
Es importante saber que los planes de tratamiento pueden variar. Cambios en su vida diaria, como mantener un estilo de vida saludable y manejar el estrés, también pueden apoyar su bienestar general. Es esencial consultar con un profesional de la salud para recibir asesoría y opciones de tratamiento personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis que es correcta para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.