Información sobre la enfermedad de Addison (insuficiencia suprarrenal crónica)
La enfermedad de Addison, también llamada insuficiencia suprarrenal crónica, es un trastorno en el que las glándulas suprarrenales no producen suficientes hormonas. Estas glándulas están justo encima de los riñones y producen hormonas como el cortisol, que ayuda al cuerpo a responder al estrés.
La causa principal es una enfermedad autoinmunitaria (cuando las defensas del cuerpo atacan por error). También puede deberse a una lesión en las glándulas, al uso de esteroides (corticosteroides) o a otras afecciones como cáncer, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o la tuberculosis.
Los síntomas pueden incluir cansancio, pérdida de peso, oscurecimiento de la piel, antojo de sal, dolor de barriga, dolor de músculos y articulaciones, irritabilidad y depresión. Es difícil de diagnosticar porque sus síntomas se parecen a los de otras enfermedades.
Si no se trata, la enfermedad de Addison puede causar una crisis addisoniana, una emergencia médica que puede poner en riesgo la vida. El tratamiento suele incluir el reemplazo de hormonas para controlar el desequilibrio.
Las causas de la enfermedad de Addison incluyen:
- Enfermedad autoinmune: la causa más común. El sistema inmunitario ataca por error y daña las glándulas suprarrenales (glándulas que están encima de los riñones).
- Infecciones: algunas infecciones pueden dañar las glándulas suprarrenales y alterar la producción de hormonas.
- Factores genéticos: algunas afecciones genéticas, como la hiperplasia suprarrenal congénita o la adrenoleucodistrofia, aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad de Addison.
Los factores no modificables de la enfermedad de Addison son los que no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Características genéticas: ciertas afecciones genéticas, como la hiperplasia suprarrenal congénita y el síndrome antifosfolípido, aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Los factores modificables son los que se pueden influir o cambiar. En la enfermedad de Addison, no se conocen bien ni se entienden con claridad. Sin embargo, algunos posibles desencadenantes de una crisis addisoniana (síntomas graves) incluyen:
- Eventos físicos traumáticos
- Deshidratación grave
- Infecciones, incluidas las gastrointestinales (del estómago e intestinos) y la gripe
- Cirugía en las glándulas suprarrenales
- Trauma emocional
Es importante saber que estos desencadenantes pueden empeorar los síntomas en personas ya diagnosticadas con la enfermedad de Addison. Para recibir orientación y manejo personalizados, consulte con un profesional de la salud.
Los síntomas más comunes al inicio de la enfermedad de Addison incluyen:
- Cansancio constante
- Debilidad muscular
- Falta de apetito
- Pérdida de peso
Otros síntomas comunes que pueden aparecer en etapas más avanzadas, con la progresión o con mayor gravedad de la enfermedad incluyen:
- Dolor de abdomen
- Náuseas y vómitos
- Diarrea
- Presión arterial baja que causa mareo o desmayo al ponerse de pie
- Irritabilidad y depresión
- Dolor en las articulaciones
- Antojo de comidas saladas
- Bajo nivel de azúcar en la sangre (hipoglucemia)
- Períodos menstruales irregulares o ausencia de menstruación
- Disminución del deseo sexual
En algunos casos, la piel puede oscurecerse, sobre todo en cicatrices, pliegues de la piel, puntos de presión, labios y mucosas (por ejemplo, en la boca). Es importante saber que los síntomas de la enfermedad de Addison pueden aparecer de forma lenta y pasar desapercibidos o confundirse con otros problemas de salud. Si tiene cansancio persistente, debilidad o pérdida de peso, consulte a un profesional de la salud para una evaluación. El tratamiento temprano puede ayudar a prevenir una crisis suprarrenal.
Para diagnosticar la enfermedad de Addison, los médicos suelen hacer estos exámenes y pruebas:
- Revisar su historia clínica y preguntarle sobre los síntomas y cómo afectan su vida diaria.
- Hacer un examen físico para buscar señales de insuficiencia suprarrenal (cuando las suprarrenales no producen suficientes hormonas).
- Análisis de sangre para medir los niveles de sodio, glucosa y cortisol, entre otros valores.
- Análisis de orina para evaluar el funcionamiento de las glándulas suprarrenales.
- Tomografía computarizada (TC), un tipo de radiografía en 3D, del abdomen para evaluar el tamaño y el estado de las glándulas suprarrenales.
Para determinar la gravedad o la evolución de la enfermedad de Addison, se pueden hacer pruebas adicionales:
- Análisis de sangre de anticuerpos para identificar la enfermedad de Addison autoinmune.
- TC del abdomen para detectar cambios en las glándulas suprarrenales.
- Resonancia magnética (RM), un estudio con imanes y sin radiación, y TC para examinar las glándulas suprarrenales, la hipófisis y la zona del cerebro que controla la producción de hormonas.
- Análisis de sangre como:
- Prueba de estimulación con hormona adrenocorticotropa (ACTH), una hormona que estimula las suprarrenales.
- Prueba de tolerancia a la insulina (insulin tolerance test, ITT), una prueba que usa insulina para evaluar la respuesta hormonal.
- Prueba de estimulación con hormona liberadora de corticotropina (CRH), una hormona del cerebro que activa la liberación de ACTH.
Estas pruebas ayudan a confirmar el diagnóstico y evaluar la función suprarrenal.
Es importante consultar a un especialista en endocrinología, quien puede diagnosticar la enfermedad de Addison y supervisar el tratamiento. Puede darle recomendaciones personalizadas según su situación.
Las metas del tratamiento de la enfermedad de Addison son:
- Sustituir las hormonas esteroides que faltan: La meta principal es reemplazar las hormonas que las glándulas suprarrenales no producen bien. Esto se logra con terapia de reemplazo hormonal. Por lo general incluye corticoides (medicinas tipo esteroide) para reducir la inflamación y medicinas para restaurar los niveles de cortisol y aldosterona.
- Prevenir crisis suprarrenales: Se educa a las personas sobre “dosis de estrés” y se les enseña a subir sus dosis de glucocorticoide (un tipo de corticoide que reemplaza el cortisol) durante enfermedades o situaciones de estrés. Es importante imitar lo más posible el ritmo natural del cortisol del cuerpo.
- Restablecer el mecanismo de retroalimentación negativa: El tratamiento busca equilibrar el eje hipotálamo‑hipófisis‑suprarrenal, que es un sistema del cuerpo que controla hormonas del estrés como el cortisol. Esto se hace imitando el ritmo diario natural de liberación de cortisol. Así se ayuda a reducir la producción excesiva de andrógenos suprarrenales, un tipo de hormona que producen las glándulas suprarrenales.
- Manejar las complicaciones: El uso prolongado de corticoides puede causar complicaciones como infecciones, azúcar alta en la sangre y diabetes causada por corticoides. Es importante atender estas complicaciones de inmediato para reducir su impacto en la salud.
Los tratamientos recomendados para la enfermedad de Addison incluyen:
- Terapia de reemplazo hormonal: Se usan corticoides como hidrocortisona, prednisolona o dexametasona para reemplazar el cortisol. Se prescribe fludrocortisona para complementar los niveles de aldosterona.
- Dosis de estrés: En momentos de enfermedad o estrés, puede necesitar dosis más altas de corticoides para prevenir crisis suprarrenales.
- Cambios en los hábitos de salud: Es importante aprender a manejar su condición, incluyendo tomar sus medicinas de forma correcta y constante, manejar el estrés y reconocer los síntomas de una crisis suprarrenal.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Hable con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.