Acerca del síndrome de vómitos cíclicos

Descripción general

El síndrome de vómitos cíclicos (SVC) es un problema de salud que causa episodios repentinos y repetidos de náuseas intensas y vómitos. Estos episodios pueden durar desde unas pocas horas hasta varios días. Entre episodios, no hay síntomas.

El SVC puede afectar a personas de cualquier edad, pero los médicos lo diagnostican con más frecuencia en niños pequeños. No se conoce la causa exacta, pero puede haber un componente genético, sobre todo en niños.

Cosas que pueden desencadenar un episodio incluyen el estrés, las infecciones, ciertos alimentos, la menstruación (el período) y la emoción intensa. Durante los episodios, usted puede tener otros síntomas, como sudar mucho, palidez, debilidad, cansancio, dolor de estómago, diarrea, fiebre, mareo y dolor de cabeza.

Es importante controlar los síntomas y evitar complicaciones como la deshidratación. Si usted o alguien que conoce tiene episodios que se repiten de náuseas intensas y vómitos, hable con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y formas adecuadas de manejarlo.

Causas y factores de riesgo

Las causas del síndrome de vómitos cíclicos (SVC) no se conocen por completo. Se han propuesto varios factores que pueden contribuir al trastorno. Estos incluyen:

  • Cambios en el funcionamiento del cerebro: se cree que el SVC es parecido a la migraña. Esto sugiere cambios en las señales entre las células nerviosas en algunas zonas del cerebro.
  • Alteraciones hormonales: los desequilibrios en las hormonas pueden influir en el SVC, aunque los mecanismos exactos no están claros.
  • Problemas en el sistema digestivo: algunas personas con SVC tienen cambios en su sistema digestivo que pueden contribuir a los síntomas.
  • Disautonomía: muchas personas afectadas tienen problemas en el sistema nervioso autónomo, que controla funciones que no se manejan de forma consciente, como los latidos del corazón y la digestión.
  • Cambios en el ADN mitocondrial (material genético de las mitocondrias, que producen energía en las células): en algunos casos, sobre todo cuando empieza en la infancia, el SVC puede relacionarse con estos cambios.

Factores de riesgo del SVC:

  • Sexo: es más común en mujeres.
  • Edad: suele empezar en la infancia, entre los 3 y 7 años, pero también puede comenzar en la adultez.

Si le preocupa su riesgo de SVC o de otra afección, lo mejor es consultar con su profesional de la salud para recibir orientación y consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas más comunes del síndrome de vómitos cíclicos (SVC) son episodios repentinos e intensos de náuseas y vómitos. Estos episodios pueden ocurrir varias veces por hora y durar desde unas horas hasta varios días. Otros síntomas frecuentes que pueden aparecer en etapas posteriores, con la progresión o cuando el SVC es más grave, incluyen:

  • Sentir mucho cansancio y sueño
  • Dolor abdominal
  • Diarrea
  • Dolor de cabeza
  • Fiebre
  • Mayor sensibilidad a la luz (fotofobia) o al sonido (fonofobia)
  • Deshidratación

Es importante saber que los signos y síntomas de cada episodio suelen ser parecidos en la mayoría de las personas afectadas, pero la frecuencia y la gravedad pueden variar. Si usted presenta cualquiera de estos síntomas, es aconsejable hablar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el síndrome de vómitos cíclicos (SVC), su profesional de la salud suele usar una combinación de su historial médico, un examen físico y varias pruebas. Estos son los exámenes, pruebas y procedimientos más comunes para diagnosticar el SVC:

  • Historial médico: Su profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas, con qué frecuencia ocurren, cuánto duran y si ha notado desencadenantes o patrones.
  • Examen físico: Durante el examen, su profesional de la salud buscará señales de otros problemas médicos que puedan causar sus síntomas.
  • Pruebas de laboratorio: Los análisis de sangre pueden mostrar señales de anemia, deshidratación, inflamación, infección, problemas del hígado y enfermedades mitocondriales (problemas en la parte de las células que produce energía). Los análisis de orina pueden mostrar señales de deshidratación, infección y problemas de los riñones.
  • Endoscopia digestiva alta: Este procedimiento permite examinar la parte alta del tubo digestivo para buscar problemas que puedan aportar a las náuseas y los vómitos.
  • Pruebas de imagen: El ultrasonido del abdomen y la prueba de vaciamiento gástrico (gammagrafía de vaciamiento gástrico) se usan con frecuencia para medir cuánto tarda el estómago en vaciarse después de comer.

Para determinar la etapa o la gravedad del SVC, se pueden recomendar más exámenes y pruebas según sus síntomas y el sistema del cuerpo que se evalúe. Estos pueden incluir:

  • Resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) del cerebro: Estas imágenes pueden ayudar a detectar problemas estructurales o causas en el cerebro del SVC.
  • Procedimientos clínicos: Según sus síntomas y lo que se necesite evaluar, su profesional de la salud puede recomendar procedimientos como radiografías, pruebas de audición u otras pruebas especializadas para obtener más información sobre su condición.

Recuerde hablar con su profesional de la salud sobre qué exámenes, pruebas y procedimientos son adecuados para su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del síndrome de vómitos cíclicos (SVC) son manejar y reducir la frecuencia y la intensidad de los episodios, y prevenir complicaciones. Estos son algunos tratamientos y cómo ayudan:

  • Medicamentos:
  • Antieméticos (medicinas para evitar las náuseas y el vómito): ayudan a prevenir el vómito. Puede tomarlos antes o durante un episodio para controlar los síntomas.
  • Analgésicos (medicinas para el dolor): los de venta sin receta, como ibuprofeno y acetaminofén (paracetamol), pueden aliviar el dolor abdominal asociado con el SVC.
  • Medicamentos que reducen el ácido del estómago: disminuyen la acidez del contenido del estómago y protegen el esófago y los dientes.
  • Medicinas para la migraña: si hay antecedentes familiares de migraña, estas medicinas pueden ayudar a controlar los episodios del SVC.
  • Medicinas anticonvulsivas (para las convulsiones): en algunos casos, pueden prevenir episodios del SVC.
  • Terapias y procedimientos:
  • Psicoterapia: en niños y niñas que también tienen ansiedad u otros problemas de salud mental, se puede recomendar terapia psicológica.
  • Líquidos por vena (intravenosos): en casos graves, los líquidos con glucosa y electrolitos pueden ayudar a prevenir la deshidratación causada por el vómito.
  • Cambios en hábitos de salud:
  • Evitar desencadenantes: identificar y evitar las cosas que le provocan los episodios es una parte importante del manejo del SVC.
  • Dormir y descansar lo suficiente: dar prioridad a dormir bien y descansar puede reducir la aparición de episodios.

Es importante saber que el plan de tratamiento debe ser personalizado según sus necesidades. Hablar con un profesional de la salud es clave para una buena evaluación y orientación. La dosis y el horario de los medicamentos (cómo y cuándo los toma) dependen de muchos factores. Por eso, es esencial hablar con su profesional de la salud para recibir indicaciones específicas sobre la dosis. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Para más información sobre efectos secundarios, consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.