Acerca del prolapso del intestino delgado
El prolapso del intestino delgado, también llamado enterocele, ocurre cuando una parte del intestino delgado se desliza a través del suelo pélvico y entra en el espacio entre la vagina y el recto. Sucede cuando el saco peritoneal (la membrana interna que normalmente mantiene el intestino en su lugar) se abulta y empuja hacia ese espacio. Este prolapso puede ser pequeño, moderado o grande, según cuánto se salga.
A menudo se asocia con dolor en la pelvis. Es más común en personas que han tenido una histerectomía (cirugía para extirpar el útero) o una uretropexia previa (cirugía para tratar la incontinencia urinaria).
Por lo general, se diagnostica con pruebas de imagen, como la defecografía por resonancia magnética (una prueba que muestra el abultamiento mientras evacúa). Con frecuencia se recomienda repararlo con cirugía cuando los síntomas siguen o si hay complicaciones.
Las causas del prolapso del intestino delgado no se conocen por completo. Se cree que ocurre por debilidad de los músculos y ligamentos del suelo pélvico que sostienen los órganos en la pelvis.
Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):
- Edad: El riesgo aumenta con la edad, sobre todo después de la menopausia.
- Raza: Las personas blancas tienen un riesgo más alto que otros grupos.
- Menopausia: Los cambios hormonales durante la menopausia pueden debilitar los músculos del suelo pélvico.
Factores de riesgo modificables (se pueden cambiar o influir):
- Obesidad: El exceso de peso ejerce presión sobre los músculos del suelo pélvico.
- Tabaquismo: Fumar puede debilitar los tejidos de sostén, incluso los que apoyan los órganos pélvicos.
- Parto vaginal y dar a luz: El estiramiento y el trauma durante el parto pueden debilitar los músculos del suelo pélvico.
- Estreñimiento crónico: Hacer fuerza al evacuar puede contribuir a la debilidad de los músculos del suelo pélvico.
Es importante saber que estos factores pueden aumentar la probabilidad de presentar prolapso del intestino delgado, pero no lo garantizan. Si sospecha que lo tiene, consulte con su profesional de salud para un diagnóstico preciso y para conocer las opciones de tratamiento adecuadas.
Los síntomas más comunes al inicio del prolapso del intestino delgado (cuando parte del intestino delgado se desliza de su lugar) incluyen:
- Dolor abdominal tipo cólico que va y viene en oleadas intensas
- Náuseas y vómitos
- Hinchazón del abdomen
- Pulso y respiración rápidos durante los cólicos
A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Episodios intermitentes de estreñimiento en los meses previos
- Antecedentes de sangrado rectal (por ejemplo, rayas de sangre en las heces)
- Diarrea por escape de heces líquidas
Es importante saber que los síntomas pueden variar de una persona a otra, y no todas tendrán todos estos síntomas. Si sospecha que tiene prolapso del intestino delgado, consulte a su profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar el prolapso del intestino delgado (enterocele), el médico puede realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Revisión de antecedentes médicos: El médico le preguntará sobre sus síntomas y su historia clínica.
- Examen físico: El médico examinará la zona pélvica. Puede pedirle que contenga la respiración y haga fuerza hacia abajo o que haga presión con el abdomen para evaluar el grado de prolapso.
- Análisis de sangre y orina de rutina: Ayudan a evaluar su salud general y a descartar otras afecciones.
- Pruebas de coagulación: Revisan si su sangre coagula de forma adecuada.
- Pruebas de laboratorio y cultivos: Buscan infecciones que puedan contribuir al problema.
- Radiografía de tórax: Ayuda a evaluar el estado de órganos importantes para un diagnóstico preciso.
- Ecografía urológica: Puede realizarse para descartar lesiones anales o rectales.
Recuerde: estas son descripciones generales de exámenes, pruebas y procedimientos. Las pruebas y procedimientos específicos pueden variar según su situación. Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir orientación personalizada.
Para algunas personas, el prolapso del intestino delgado no causa síntomas molestos. En esos casos, puede no necesitar tratamiento, aparte de hacer ejercicios y evitar levantar objetos pesados o hacer esfuerzos.
Para el prolapso del intestino delgado con síntomas o más avanzado, las metas del tratamiento incluyen:
- Aliviar los síntomas
- Fortalecer el suelo pélvico para prevenir que vuelva a presentarse
- Mejorar la capacidad de absorción del intestino delgado restante. Esto significa mantener un crecimiento y una hidratación normales sin necesitar soporte parenteral (administración de medicamentos o nutrición directamente en el cuerpo, a menudo por inyección o infusión) por más de tres meses consecutivos.
Para lograr estas metas, se pueden recomendar los siguientes enfoques:
- Pesario: Un pesario es un dispositivo pequeño de látex o silicona. Se coloca en la vagina y ayuda a sostener el tejido que sobresale por el prolapso. El profesional de la salud le tomará medidas y le ajustará el dispositivo del tamaño correcto. Debe quitarse y lavarse con agua y jabón todas las noches o cada semana, según le indique su médico.
- Fisioterapia: Los ejercicios de Kegel son un tipo de ejercicios del suelo pélvico que ayudan a fortalecer estos músculos. Un fisioterapeuta puede ayudarle a aprender a fortalecer los músculos del suelo pélvico para prevenir más prolapso y reducir los síntomas.
- Medicamentos: No hay medicamentos específicos para el prolapso del intestino delgado. Sin embargo, se pueden recetar medicamentos para manejar síntomas como diarrea, problemas de control de la vejiga o exceso de ácido en el estómago (hipersecreción gástrica). Pregunte a su médico qué medicamentos son adecuados para su situación.
- Cirugía: En algunos casos puede ser necesaria una cirugía para reparar o reforzar los músculos debilitados del suelo pélvico y volver a colocar el intestino delgado en su lugar. Es posible hacerla con un enfoque mínimamente invasivo usando instrumentos especiales por la vagina.
- Cambios en hábitos de salud para ayudar a evitar que los síntomas empeoren y reducir el riesgo de que vuelva a presentarse:
- Mantenga un peso saludable
- Evite levantar objetos pesados
- Practique buenos hábitos intestinales: Evite hacer fuerza al evacuar para ayudar a prevenir que los síntomas empeoren y reducir el riesgo de que vuelva a presentarse
- Beba suficiente agua e incluya fibra en la dieta para ayudar a prevenir el estreñimiento
- Deje de fumar
- Trate la tos crónica
Es importante saber que el tratamiento puede variar según cada persona. Consulte con su profesional de la salud para definir el plan de tratamiento más adecuado para usted.