Acerca de los tumores de la parótida
Los tumores de la parótida son crecimientos anormales de células que se desarrollan en las glándulas parótidas. Estas son las glándulas salivales más grandes y están justo delante de las orejas. Son el tipo más común de tumor de las glándulas salivales y pueden ser benignos o malignos. Los tumores benignos no son cáncer y suelen crecer despacio sin extenderse a otras partes del cuerpo. Los tumores malignos sí son cáncer y pueden extenderse a tejidos cercanos u otros órganos.
Pueden afectar a personas de cualquier edad, pero son más frecuentes en personas mayores. La edad promedio al diagnóstico es 55 años.
Algunas señales que pueden indicar un tumor maligno de la parótida son: crecimiento rápido, estar fijo a la piel (no se mueve), llaga en la piel, parálisis del nervio facial, dolor o propagación a ganglios del cuello. Sin embargo, no todos los tumores malignos presentan estas características.
Los estudios de imagen, como la tomografía computarizada (TC), pueden ayudar a ver la ubicación y el tamaño del tumor, pero no siempre distinguen con precisión si es benigno o maligno. La biopsia con aguja fina (muestra pequeña de tejido) también se usa para diferenciar entre tumores benignos y malignos, pero a veces no logra obtener suficiente tejido para el análisis.
El tratamiento principal para los tumores malignos de la parótida es la extirpación completa del tumor junto con la extracción de ganglios linfáticos del cuello. En algunos casos, después se usan quimioterapia y radioterapia.
Las causas de los tumores de la parótida no se entienden por completo, pero algunos factores que pueden contribuir a su aparición incluyen:
- Mutaciones genéticas (cambios en los genes): Mutaciones en genes como MLH1, MSH2 y APC se han asociado con el cáncer colorrectal hereditario no polipósico (síndrome de Lynch) y la poliposis adenomatosa familiar (PAF), lo que puede aumentar el riesgo de tumores de la parótida.
- Genes supresores de tumores (genes que ayudan a frenar el crecimiento de tumores): Las mutaciones en estos genes también pueden relacionarse con el riesgo de cáncer, incluidos los tumores de la parótida.
Los factores de riesgo que no se pueden cambiar para los tumores de la parótida incluyen:
- Edad: Los tumores de la parótida son más comunes en personas adultas.
- Sexo masculino: Los hombres tienen más probabilidad de presentar tumores de la parótida que las mujeres.
Los factores de riesgo que sí se pueden cambiar no están bien definidos, pero algunos posibles factores incluyen:
- Exposiciones ambientales: La exposición a ciertos químicos o toxinas puede aumentar el riesgo de tumores de la parótida, aunque no se han identificado sustancias específicas.
- Factores de estilo de vida: Hábitos de alimentación poco saludables y decisiones como fumar y beber mucho alcohol pueden contribuir al desarrollo de tumores de la parótida.
Es importante saber que estos factores de riesgo se basan en observaciones generales y pueden no aplicarse a todas las personas. Lo mejor es hablar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de los tumores de la glándula parótida (una glándula salival frente al oído) incluyen:
- Bulto o hinchazón que no duele y crece poco a poco en la zona delante del oído
- Dificultad para abrir la boca (trismo)
A medida que los tumores de la parótida avanzan o se vuelven más graves, pueden aparecer otros síntomas comunes, como:
- Debilidad o parálisis de los músculos de la cara (parálisis facial)
- Dolor de oído
- Abertura anormal en la piel (fístula)
- Sensación de oído tapado
- Crecimiento rápido que se extiende a los tejidos cercanos
- Llagas (úlceras) en la piel que cubre el bulto
- Ganglios del cuello agrandados por la enfermedad (adenopatía cervical)
- Pérdida de peso
- Pérdida de apetito
Es importante saber que estos síntomas pueden variar según la persona y las características del tumor. Si presenta algún síntoma que le preocupe, hable con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y el manejo adecuado.
Para diagnosticar los tumores de la glándula parótida (una glándula salival delante del oído), se suelen hacer varios exámenes y pruebas:
- Examen físico: una revisión completa de la cabeza y el cuello para detectar bultos o hinchazón en la zona de la glándula parótida.
- Ecografía (ultrasonido): usa ondas sonoras para crear imágenes de la glándula parótida. Suele ser el primer estudio de imagen para tumores superficiales de la parótida.
- Biopsia: se usa una aguja delgada para sacar células del tumor y analizarlas al microscopio. La punción aspiración con aguja fina (PAAF) es una herramienta estándar para evaluar bultos en la parótida.
- Tomografía computarizada (TC): ofrece imágenes detalladas de la glándula parótida y de las zonas cercanas. Ayuda a valorar el tamaño del tumor, si invade tejidos y si se ha extendido.
- Resonancia magnética (RM): usa campos magnéticos y ondas de radio para producir imágenes detalladas de la glándula parótida. Informa sobre las características del tumor, el compromiso de estructuras vecinas y el estado de los ganglios linfáticos.
Estas pruebas y procedimientos son clave para diagnosticar los tumores de la parótida y determinar su etapa o gravedad. Es importante que hable con su profesional de salud, quien le puede guiar en el proceso diagnóstico adecuado según su situación.
Los objetivos del tratamiento de los tumores de la glándula parótida (una glándula salival) son darle a usted la mejor función y la mayor probabilidad de sobrevivir, y a la vez reducir al mínimo las complicaciones. Estos son algunos tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Cirugía: El tratamiento principal es la parotidectomía parcial o total. Es una cirugía para quitar una parte o toda la glándula afectada. Esto ayuda a quitar el tumor y a evitar que se propague.
- Radioterapia: En algunos casos, se usa como tratamiento complementario después de la cirugía para destruir células cancerosas que queden y bajar el riesgo de que el cáncer vuelva.
- Quimioterapia: Aunque se usa pocas veces, puede recomendarse en ciertos tumores malignos de la parótida. Son medicamentos que circulan por todo el cuerpo y atacan y matan las células cancerosas.
- Terapia dirigida: Usa medicamentos que atacan blancos específicos en las células cancerosas que ayudan a su crecimiento y propagación. Puede ayudar a frenar el crecimiento del tumor y mejorar los resultados.
- Inmunoterapia: Refuerza el sistema inmunitario para que reconozca y ataque las células cancerosas. Puede usarse en algunos casos para fortalecer las defensas naturales del cuerpo contra el cáncer.
El plan específico depende de factores como el tipo, tamaño y ubicación del tumor, y su salud general. Su profesional de la salud determinará el plan más adecuado para su caso. Recuerde hablar con su profesional de la salud sobre cualquier medicamento o terapia. Puede darle consejos personalizados según sus necesidades.