Acerca de los pólipos del colon (intestino grueso)
Los pólipos intestinales, también llamados pólipos de colon, son crecimientos que se forman en la capa interna del colon o del recto. Pueden variar en tamaño y forma: desde pequeñas protuberancias con forma de hongo hasta bultos planos pegados a la pared del intestino.
La mayoría de los pólipos intestinales no son cancerosos (benignos). Pero algunos tipos, como los pólipos adenomatosos (adenomas), pueden volverse cancerosos con el tiempo. Estos pólipos se asocian a cambios (mutaciones) en el ADN, el material genético, de las células que recubren el colon.
La mayoría de los pólipos no causan síntomas. Se pueden detectar en exámenes médicos o durante una colonoscopia. En algunos casos, los pólipos grandes o cancerosos pueden causar síntomas como sangre en las heces, dolor en el abdomen, estreñimiento, diarrea o cansancio sin explicación.
A menudo se recomienda extirpar los pólipos mediante cirugía para prevenir el cáncer colorrectal.
Las causas de los pólipos del intestino (del colon o del recto) tienen que ver con un crecimiento anormal de las células en el revestimiento. Esto puede pasar por cambios en los genes o por cambios en cómo se controla el crecimiento de las células. Aún se estudian los detalles, pero la inflamación crónica, la predisposición genética y los hábitos de vida pueden contribuir a que se formen pólipos.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Mayor edad
- Antecedentes familiares de pólipos del intestino o de cáncer colorrectal
- Predisposiciones genéticas, como poliposis adenomatosa familiar o síndrome de Lynch
- Antecedentes de enfermedades inflamatorias del intestino (EII), como enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Dieta poco saludable, con mucha grasa y poca fibra
- Poca actividad física
- Uso de tabaco y alcohol
- Obesidad
- Diabetes tipo 2 sin buen control
Es importante saber que estos factores pueden aumentar la probabilidad de tener pólipos del intestino, pero no los causan en todas las personas. Llevar un estilo de vida saludable y hacerse pruebas de detección con regularidad puede ayudar a reducir el riesgo. Consulte a su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de los pólipos en el colon o el recto (pequeños crecimientos) incluyen:
- Sangrado por el recto: Es el síntoma más común. También puede deberse a otras causas, como hemorroides o pequeñas grietas en el ano.
- Cambio en el color de las heces: Un sangrado leve del pólipo puede causar rayas rojas en las heces. Un sangrado más abundante puede hacer que las heces se vean negras. Sin embargo, otros factores también pueden cambiar el color, como los alimentos, los medicamentos y los suplementos.
A medida que los pólipos avanzan o se vuelven más graves, pueden aparecer otros síntomas:
- Dolor abdominal: Los pólipos grandes que tapan en parte el intestino pueden causar cólicos y dolor en el abdomen.
- Anemia por deficiencia de hierro (bajo hierro en la sangre): Si los pólipos sangran de forma lenta por un tiempo, pueden causar esta anemia. Puede provocar debilidad, piel pálida, falta de aire, mareo o desmayo.
Es importante saber que muchas personas con pólipos no tienen síntomas en las etapas iniciales. Se recomiendan exámenes de detección regulares para adultos mayores y para quienes tienen factores de riesgo, para encontrar y quitar los pólipos antes de que causen complicaciones. Si tiene síntomas que le preocupan o factores de riesgo, consulte con su profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.
Para diagnosticar pólipos intestinales, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes y examen físico: su médico le hará un examen físico y le preguntará sobre sus síntomas y antecedentes médicos.
- Pruebas de imagen: radiografías, ultrasonido o una tomografía computarizada (TC) pueden ayudar a confirmar si hay pólipos y su tamaño.
- Endoscopia digestiva alta (esofagogastroduodenoscopia): este procedimiento permite tomar una muestra del estómago y del intestino delgado para analizarla con un microscopio.
- Colonoscopia: permite revisar todo el colon para buscar pólipos y tomar muestras si es necesario.
- Biopsia: en muchos casos se extrae una pequeña muestra de tejido para saber si el pólipo es canceroso.
Los objetivos del tratamiento de los pólipos del intestino son reducir el riesgo de cáncer colorrectal y mejorar su calidad de vida. A continuación, se describen los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:
- Medicamentos: No hay medicamentos específicos que eliminen los pólipos del intestino. Sin embargo, algunos medicamentos pueden ayudar a aliviar síntomas o a reducir que vuelvan a aparecer. Estos medicamentos pueden incluir antiinflamatorios no esteroideos (AINE) o ácido acetilsalicílico (aspirina). Pregunte a su médico sobre los posibles beneficios y riesgos de usar estos medicamentos.
- Procedimientos terapéuticos: El procedimiento principal para tratar los pólipos del intestino es la colonoscopia con polipectomía. Durante este procedimiento, el médico usa un colonoscopio (un tubo delgado y flexible con una cámara) para quitar los pólipos del colon o del recto. Esto ayuda a reducir el riesgo de cáncer colorrectal.
- Cambios en los hábitos de salud: Algunos cambios en el estilo de vida pueden ayudar a prevenir los pólipos y a reducir que vuelvan a aparecer. Incluyen seguir una alimentación saludable rica en frutas, verduras y fibra; mantener un peso saludable; hacer actividad física con regularidad; dejar de fumar; y limitar el consumo de alcohol. Estos cambios favorecen la salud del colon y reducen el riesgo de pólipos.
- Otros tratamientos: En algunos casos, si una persona tiene muchos pólipos o pólipos de alto riesgo, se puede recomendar cirugía. Las opciones quirúrgicas pueden incluir una colectomía (quitar una parte o todo el colon) o una proctocolectomía (quitar el recto y el colon). Estos procedimientos buscan quitar el tejido afectado y reducir el riesgo de cáncer colorrectal.
Recuerde que las opciones de tratamiento pueden variar según su situación. Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones personalizados según su caso. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse efectos secundarios. Para obtener información sobre los efectos secundarios, consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.