Diagnóstico de la enfermedad poliquística del hígado
La enfermedad poliquística hepática (EPH) es una afección genética poco frecuente en la que se forman muchos quistes llenos de líquido en el hígado. La mayoría de las personas la heredan, y muchas no tienen síntomas.
Para diagnosticar la EPH, el médico puede hacer los siguientes exámenes, pruebas o procedimientos:
- Estudios de imagen: sirven para buscar quistes en el hígado y vigilar si crecen. Pueden incluir:
- Resonancia magnética (RM)
- Tomografía computarizada (TAC)
- Ultrasonido (ecografía) del hígado
- Prueba genética molecular: si usted no tiene síntomas, el médico puede pedir una prueba genética para diagnosticar la EPH. Esta prueba busca cambios en los genes (mutaciones) que se sabe que causan la EPH.
- Análisis de sangre: el médico puede pedir un análisis de sangre para buscar indicadores de enfermedad del hígado. En casos graves de EPH pueden subir la gamma glutamiltransferasa (GGT) y la fosfatasa alcalina (FA).
Los especialistas que pueden participar en el diagnóstico de la EPH incluyen:
- Gastroenterólogos: médicos que diagnostican y tratan enfermedades del aparato digestivo, incluido el hígado.
- Hepatólogos: médicos que diagnostican y tratan enfermedades del hígado.
- Radiólogos: médicos que interpretan los estudios de imagen.
Se pueden hacer más exámenes, pruebas o procedimientos para determinar el tipo, la gravedad o la etapa de la EPH y para identificar factores o indicadores de la enfermedad. Algunos son:
- Pruebas de función hepática: miden proteínas y enzimas en la sangre para ver qué tan bien funciona el hígado.
- Hemograma completo: revisa si hay problemas en las células de la sangre y puede ayudar a identificar afecciones que dañan el hígado.
- Biopsia del hígado: en algunos casos se necesita para hacer o confirmar el diagnóstico. Durante la biopsia se extrae una pequeña muestra de tejido del hígado para analizarla.
- Otros estudios de imagen: además de los estudios iniciales, se pueden usar tomografías (TAC), resonancias (RM), gammagrafías óseas y angiografía (imágenes de los vasos sanguíneos) para evaluar la estructura y la función del hígado.
Si usted sospecha que tiene EPH o cualquier otro trastorno del hígado, es importante que programe una cita con un médico. El médico podrá darle un diagnóstico correcto según sus síntomas y su historia clínica.