Complicaciones de la cirrosis
La cirrosis es una afección en la que el hígado se va cicatrizando y dañando con el tiempo. Esto puede causar varias complicaciones en diferentes partes del cuerpo. A continuación, se presentan complicaciones comunes de la cirrosis y formas de prevenirlas o tratarlas:
- Hipertensión portal: La cirrosis puede causar presión alta en la vena porta (la vena que lleva la sangre al hígado). Esto puede ocasionar:
- Ascitis: acumulación de líquido en el abdomen. Para tratarla, los médicos pueden recetar medicamentos para eliminar líquido (diuréticos). También pueden recomendar limitar la sal y, en casos graves, drenar el líquido con una aguja o un tubo.
- Edema: hinchazón en las piernas, los tobillos o los pies. Se pueden recetar medicamentos para eliminar líquido. También se recomienda limitar la sal.
- Várices: venas dilatadas en el esófago o el estómago que pueden romperse y causar sangrado interno. Para tratarlas, los médicos pueden recetar medicamentos para bajar la presión en esas venas y reducir el riesgo de sangrado. Si ocurre sangrado, se puede hacer una cirugía para detenerlo.
- Encefalopatía hepática: La cirrosis puede causar acumulación de toxinas en el cerebro y producir confusión, dificultad para pensar, pérdida de memoria, cambios de personalidad o trastornos del sueño. Los médicos pueden recetar medicamentos para bajar las toxinas y mejorar el funcionamiento del cerebro.
- Infecciones: La cirrosis debilita el sistema inmunitario y aumenta el riesgo de infecciones. Los médicos recetan antibióticos para tratar infecciones por bacterias.
- Cáncer de hígado: Las personas con cirrosis tienen mayor riesgo de cáncer de hígado. Se puede recomendar vigilancia regular con análisis de sangre y estudios de imagen como ecografías cada 6 meses para detectarlo en una etapa temprana.
Para prevenir complicaciones o retrasar su avance:
- Proteja su hígado evitando el consumo de alcohol si su enfermedad del hígado es por alcohol.
- Tome medicamentos antivirales si tiene hepatitis B o C.
- Haga cambios en su estilo de vida si tiene enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA): mantenga una alimentación saludable, haga ejercicio con regularidad y controle su peso.
- Evite carnes y mariscos crudos o poco cocidos para reducir el riesgo de infección.
- Limite la sal, las grasas y las proteínas si su médico se lo recomienda.
- Siga cualquier programa de tratamiento específico que su proveedor de salud le recomiende para causas de fondo, como la dependencia del alcohol.
Recuerde que estas son recomendaciones generales y puede que no sean adecuadas para todas las personas. Consulte siempre con su médico antes de hacer cambios importantes en su estilo de vida o de empezar nuevos tratamientos. Su médico podrá darle consejos personalizados según su situación.
El tipo y la dosis de los medicamentos dependen de muchos factores y pueden variar entre personas, y pueden presentarse efectos secundarios adicionales. Hable con su médico para recibir consejos personalizados y lea la información que viene con su medicamento. Considere la cirugía solo si las opciones no quirúrgicas no han tenido éxito.