Causas y factores de riesgo del tumor en el hígado
Los tumores del hígado son crecimientos que se forman en la superficie o dentro del hígado. Estos tumores pueden ser no cancerosos (benignos) o cancerosos. Puntos clave:
- El carcinoma hepatocelular (un cáncer que empieza en las células del hígado) puede presentarse de dos formas:
- En Estados Unidos, lo más común es que aparezcan muchos bultos pequeños de cáncer en el hígado, en lugar de un solo tumor. Esto suele afectar a personas con cirrosis, una afección en la que el hígado queda cicatrizado.
- Otra forma es cuando se forma un solo tumor que crece y luego se disemina a otras zonas del hígado a medida que la enfermedad avanza.
- Conductas y condiciones que aumentan el riesgo de cáncer de hígado:
- Tener sobrepeso u obesidad
- Tener una infección de largo plazo por el virus de la hepatitis B (VHB) o el virus de la hepatitis C (VHC); en Estados Unidos, estas son las causas más comunes de cáncer de hígado
- Fumar cigarrillos
- Beber alcohol en exceso
- Tener cirrosis, que puede ser causada por hepatitis y por el consumo de alcohol
- Tener hígado graso no alcohólico (exceso de grasa en el hígado que no se debe al alcohol)
- Tener diabetes
- Tener hemocromatosis, una afección en la que el cuerpo guarda más hierro del que necesita
- Consumir alimentos que contienen aflatoxina, una toxina de hongos que puede crecer en granos y nueces mal almacenados
Es importante recordar que los médicos aún no conocen todas las causas exactas de los tumores de hígado. Sin embargo, conocer estos factores de riesgo puede ayudarle a tomar decisiones informadas sobre su salud y a tomar medidas para reducir su riesgo.
Los factores de riesgo no modificables para los tumores del hígado son aquellos que usted no puede cambiar. No se pueden controlar para reducir el riesgo. Incluyen:
- Edad: A medida que las personas envejecen, aumenta el riesgo de desarrollar tumores del hígado. El riesgo suele ser mayor en quienes tienen más de 50 años.
- Sexo asignado al nacer: Aunque los tumores del hígado pueden afectar a personas de cualquier sexo, algunos estudios muestran que las personas a quienes se les asignó sexo masculino al nacer pueden tener un riesgo un poco mayor que quienes se les asignó sexo femenino. Sin embargo, este factor no es exclusivo y puede afectar a personas de cualquier género.
- Genética: La genética influye en el desarrollo de los tumores del hígado. Tener antecedentes familiares de tumores del hígado o de cánceres relacionados puede indicar que usted también tiene un riesgo más alto.
- Raza u origen étnico: Ciertos grupos raciales y étnicos pueden tener un riesgo más alto de tumores del hígado, aunque personas de todos los orígenes pueden verse afectadas. El riesgo varía entre poblaciones y puede estar influido por factores genéticos y culturales, así como por exposiciones ambientales.
Es importante comprender estos factores de riesgo no modificables. Ayudan a usted y a los profesionales de la salud a identificar a quienes pueden tener un riesgo más alto. Al reconocerlos, se pueden indicar exámenes para detectar y medidas preventivas adecuadas, para detectar y tratar y controlar los tumores del hígado en etapas tempranas.
Los tumores del hígado, incluido el cáncer de hígado, pueden verse afectados por factores de riesgo que se pueden cambiar o controlar para reducir el riesgo de tener esta enfermedad:
- Alimentación con mucha grasa: Puede causar acumulación de grasa y colesterol en el hígado y aumentar el riesgo de tumores. Se recomienda una alimentación equilibrada, con grasa en cantidad moderada.
- Obesidad: Tener sobrepeso aumenta el riesgo por problemas como el hígado graso no alcohólico (acumulación de grasa en el hígado que no se debe al alcohol), que puede progresar a cáncer de hígado. Mantener un peso saludable puede reducir este riesgo.
- Consumo de alcohol: Beber alcohol en exceso daña el hígado y aumenta el riesgo de cáncer de hígado. Limitar o evitar el alcohol ayuda a bajar este riesgo.
- Tabaquismo: Fumar se relaciona con daño al hígado y con mayor riesgo de cáncer de hígado. Dejar de fumar reduce este riesgo.
- Diabetes: La diabetes mal controlada es un factor de riesgo para el cáncer de hígado. Controlar el azúcar en la sangre con medicamentos, alimentación y cambios en el estilo de vida es importante para reducir el riesgo.
Estos factores modificables no son los únicos que influyen. Otros factores que no se pueden cambiar, como la infección crónica por hepatitis B o C y algunas afecciones genéticas, también participan en el desarrollo de tumores del hígado.
Para prevenir o reducir las probabilidades de tener tumores en el hígado, usted puede cambiar algunos factores de riesgo. Siga estos consejos:
- Prevenga y trate la hepatitis (infección del hígado): Las infecciones crónicas por hepatitis B o C aumentan el riesgo de tumores en el hígado. Es importante recibir la vacuna contra la hepatitis B al nacer. Si usted tiene hepatitis B crónica, hable con un profesional de la salud sobre tratamientos como el interferón y la terapia con análogos de nucleósidos o nucleótidos (medicinas antivirales).
- Limite el consumo de alcohol: Beber en exceso daña el hígado y aumenta el riesgo de tumores en el hígado. Se recomienda limitar el alcohol o evitarlo por completo.
- Mantenga un peso saludable: La obesidad y el sobrepeso se relacionan con un mayor riesgo de tumores en el hígado. Mantener un peso saludable con ejercicio regular y una alimentación balanceada puede ayudar a reducir este riesgo.
- Tome medidas para prevenir la cirrosis (cicatrización del hígado): La cirrosis ocurre cuando el tejido sano del hígado se reemplaza por tejido cicatricial. Aumenta el riesgo de tumores en el hígado. Para prevenirla, controle la hepatitis, evite el consumo excesivo de alcohol y mantenga hábitos de vida saludables.
- Hágase pruebas para otras afecciones: Algunas enfermedades, como la diabetes, se asocian con mayor riesgo de tumores en el hígado. Las pruebas regulares y la detección temprana ayudan a manejar estas afecciones y a reducir el riesgo.
Recuerde: Estos consejos son generales. Siempre es buena idea consultar con un profesional de la salud, quien puede darle recomendaciones personalizadas según su situación. También puede ofrecerle más consejos y crear un plan de tratamiento adaptado a sus necesidades.