Acerca de la hepatitis isquémica (shock liver)

Descripción general

La hepatitis isquémica (a veces llamada shock liver) es un problema repentino del hígado causado por una bajada del flujo de sangre al hígado. Esto daña las células del hígado y, en casos graves, puede causar falla del hígado.

Suele ocurrir en personas que ya están muy enfermas. Las causas incluyen choque por problemas del corazón, problemas graves para respirar y choque séptico (una infección muy grave en el cuerpo).

La hepatitis isquémica puede poner en riesgo la vida y necesita tratamiento inmediato. Los síntomas comunes incluyen niveles altos de enzimas del hígado en los análisis de sangre, color amarillo en los ojos y la piel (ictericia) y dolor en el abdomen.

El tratamiento se enfoca en controlar el problema principal que reduce el flujo de sangre y en prevenir más daño al hígado.

Causas y factores de riesgo

Las principales causas de la hepatitis isquémica (también llamada shock hepático) incluyen:

  • Choque del corazón (choque cardiogénico): cuando el corazón no bombea bien, disminuye el flujo de sangre al hígado.
  • Fallo respiratorio (insuficiencia respiratoria): las enfermedades graves de los pulmones pueden reducir el oxígeno que llega al hígado.
  • Choque séptico: ocurre cuando una infección grave afecta a varios órganos, incluido el hígado.

Los factores de riesgo de la hepatitis isquémica, que pueden aumentar la probabilidad de presentarla, incluyen:

  • Enfermedades graves previas: las personas que ya tienen otros problemas de salud serios son más propensas a tener hepatitis isquémica.
  • Edad: a mayor edad, hay más riesgo de morir por hepatitis isquémica.
  • Enfermedad del corazón o insuficiencia cardíaca: estas condiciones pueden aumentar el riesgo de hepatitis isquémica.
  • Presión arterial baja: una presión muy baja puede disminuir el flujo de sangre al hígado.
  • Sepsis (infección grave en todo el cuerpo): una infección grave puede llevar a hepatitis isquémica.
  • Intoxicación por medicamentos o exposición a sustancias dañinas: el daño tóxico al hígado puede causar inflamación del hígado.

Es importante saber que estos factores de riesgo no son los únicos y cada caso puede variar. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del shock hepático (daño del hígado por un problema grave de circulación) pueden incluir:

  • Cansancio
  • Dolor o sensibilidad en la parte alta del abdomen
  • Falta de apetito
  • Náuseas y vómitos
  • Bajar de peso sin razón aparente

A medida que el shock hepático empeora o llega a etapas más avanzadas, pueden aparecer más síntomas, como:

  • Ictericia, que se nota por color amarillo en la piel y los ojos
  • Orina oscura
  • Dolor y sensibilidad en la parte alta del abdomen
  • Dolor en el pecho
  • Fiebre alta repentina
  • Síntomas de sepsis (infección grave en la sangre), como presión arterial baja y sentirse muy mal

Es importante saber que las personas con shock hepático a menudo ya están muy enfermas. Cualquier persona que tenga señales de shock hepático u otra enfermedad grave debe consultar a un médico para atención urgente. El tratamiento de la enfermedad que causó el shock hepático es clave para la supervivencia.

Diagnóstico

Para diagnosticar el daño hepático por choque, los médicos suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Antecedentes médicos: Hacer preguntas detalladas sobre su salud ayuda a saber si hay problemas ocultos que contribuyen al daño en el hígado.
  • Examen físico: El médico buscará señales de choque y puede hacer un examen FAST, que usa ultrasonido para buscar sangre libre en ciertas partes del cuerpo. Esto puede detectar sangrado interno y guiar el tratamiento.
  • Análisis de sangre: Se hacen para buscar señales de daño en el hígado. Incluye medir enzimas como AST (aspartato aminotransferasa) y ALT (alanina aminotransferasa), que suelen estar más altas en el daño hepático por choque.
  • Pruebas de imagen: Se pueden usar estudios como ecografía del hígado, tomografías computarizadas (TC) o radiografías para descartar otras causas de los síntomas e identificar obstrucciones en el hígado.

Para saber la etapa o la gravedad del daño hepático por choque, se pueden hacer más exámenes, pruebas y procedimientos, como:

  • Repetir análisis de sangre: Los médicos pueden repetirlos durante varios días para seguir los niveles de enzimas del hígado y ver si cambian.
  • Más pruebas de imagen: Técnicas como la resonancia magnética (RM) o la elastografía por resonancia magnética (ERM) ayudan a revisar si hay cicatrices en el hígado (fibrosis) y a medir qué tanto daño hay.

-

-

Recuerde: el diagnóstico y la determinación de la etapa del daño hepático por choque deben hacerlos un profesional de la salud. Esa persona determinará los exámenes, pruebas y procedimientos más adecuados según su situación.

Opciones de tratamiento

Estos son algunos tratamientos recomendados para el daño del hígado por choque (cuando no llega suficiente sangre al hígado) y cómo ayudan:

Tipos de medicamentos:

  • Diuréticos (medicinas para orinar más): Ayudan al cuerpo a sacar líquido extra, bajan la presión sobre el corazón y mejoran el flujo de sangre al hígado.
  • Vasoconstrictores (medicinas que estrechan los vasos sanguíneos): Suben la presión arterial y ayudan a aumentar el flujo de sangre al hígado.
  • Antibióticos: Si el daño del hígado por choque se debe a una infección grave (choque séptico), se usan antibióticos para tratar la infección que causa el problema.

Terapias y procedimientos médicos:

  • Cirugía: Si el daño del hígado por choque se debe a que el corazón no bombea bien (insuficiencia cardíaca), se puede hacer una cirugía para tratar el problema del corazón y ayudar a que el hígado recupere su función.
  • Terapia de oxígeno: Dar oxígeno puede subir el nivel de oxígeno en la sangre y apoyar la función del hígado.

Cambios en el estilo de vida:

  • Aunque no hay una forma específica de prevenir el daño del hígado por choque, los pasos siguientes pueden bajar el riesgo:
  • Salud del corazón: Controle afecciones como la presión arterial alta, el colesterol alto y la diabetes para prevenir problemas del corazón que pueden llevar a este daño del hígado.
  • Limite el alcohol: Reduzca o evite el alcohol, porque fuerza al hígado y aumenta el riesgo de daño.
  • Prevenga infecciones: Mantenga al día sus vacunas y practique buena higiene para evitar infecciones que podrían llevar a choque séptico.
  • Evite toxinas: Limite la exposición a químicos dañinos y a medicamentos que podrían dañar el hígado.

Es importante saber que el tratamiento para el daño del hígado por choque debe adaptarse a la causa y a la gravedad en cada persona. Consulte con un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas. Las dosis de los medicamentos pueden verse afectadas por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.