Sobre la ictericia en recién nacidos
La ictericia neonatal (hiperbilirrubinemia neonatal) es una afección que causa color amarillento en la piel y en el blanco de los ojos de los recién nacidos. Ocurre cuando se acumula bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es un pigmento amarillo que se produce cuando el cuerpo descompone los glóbulos rojos.
En personas sanas, el hígado procesa y elimina la bilirrubina. En los recién nacidos, el hígado puede no estar completamente desarrollado, lo que eleva los niveles de bilirrubina en la sangre.
La ictericia neonatal es común. Afecta hasta a 6 de cada 10 recién nacidos y suele aparecer en la primera semana de vida. La mayoría de los casos son leves y desaparecen solos. Sin embargo, niveles muy altos de bilirrubina pueden causar daño neurológico (daño al cerebro) si no se trata.
La ictericia neonatal (color amarillo de la piel y los ojos) puede tener causas fisiológicas y patológicas.
La ictericia fisiológica, que no hace daño, ocurre por la descomposición normal de los glóbulos rojos en los recién nacidos.
La ictericia patológica, en cambio, puede deberse a:
- Incompatibilidad de grupo sanguíneo (tipos de sangre), con más frecuencia del tipo ABO.
- Hemólisis (destrucción de glóbulos rojos).
- Infección grave en todo el cuerpo (sepsis).
- Enfermedad del hígado.
- Trastornos del metabolismo.
- Deficiencia de la enzima glucosa‑6‑fosfato deshidrogenasa (G6PD), una enzima que protege a los glóbulos rojos.
Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar ni controlar):
- Enfermedades maternas durante el embarazo, como sífilis y leiomioma (mioma uterino, tumor benigno del útero).
- Antecedente materno de salpingo‑ooforitis antes del embarazo (inflamación de las trompas de Falopio y los ovarios).
Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar):
- Infecciones y enfermedades inflamatorias.
- Dispepsia (indigestión).
Estos factores de riesgo pueden variar según cada persona. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la ictericia neonatal incluyen:
- Cara, parte blanca de los ojos y encías de su bebé de color amarillo o anaranjado
- A su bebé le cuesta dormir o despertarse un poco
- Su bebé orina menos o su orina es oscura
- Su bebé tiene dificultad para amamantar, tomar biberón o comer
- Su bebé está inquieto y es difícil calmarlo
A medida que la ictericia neonatal avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer:
- El cuerpo de su bebé está rígido o muy flojo, sin fuerza
- Llanto agudo y continuo
- Movimientos de los ojos extraños o descoordinados
- El cuerpo se arquea como un arco: cabeza, cuello y talones hacia atrás y el resto del cuerpo hacia adelante
- Convulsiones
- Se abulta la zona blanda de la parte superior de la cabeza de su bebé
Es importante buscar atención médica de inmediato si sospecha síntomas de ictericia grave o kernicterus (lesión cerebral por bilirrubina). Recuerde consultar con su profesional de salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la ictericia neonatal, se suelen hacer estos exámenes y pruebas:
- Análisis de sangre para bilirrubina: mide la cantidad de bilirrubina (una sustancia que puede tornar la piel amarilla) en la sangre del bebé.
- Hemograma completo: ayuda a saber si la ictericia se debe a otro problema, al revisar los recuentos de sangre y el tipo de sangre del bebé.
- Prueba de Coombs: busca anticuerpos (proteínas de defensa) que indican mayor riesgo de que se destruyan los glóbulos rojos.
Para determinar la etapa o la gravedad de la ictericia neonatal, se pueden hacer pruebas adicionales:
- Pruebas de función hepática: son análisis de sangre que miden ciertas proteínas y enzimas que produce el hígado para ver cómo está funcionando.
- Estudios de imágenes: se puede usar una ecografía abdominal o una tomografía computarizada (TC) para obtener imágenes de los órganos internos, incluido el hígado.
- Biopsia del hígado: se extraen pequeñas muestras de tejido del hígado para examinarlas al microscopio y evaluar mejor la situación.
Es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y decidir qué exámenes y pruebas son adecuados para su bebé.
Los objetivos del tratamiento de la ictericia neonatal incluyen:
- Reducir los niveles altos de bilirrubina: El objetivo principal es bajar la bilirrubina (una sustancia amarilla en la sangre del bebé) para prevenir daño en el cerebro. Esto se puede lograr con varias intervenciones.
- Prevenir el kernicterus: El kernicterus es una forma grave de daño cerebral causada por niveles muy altos de bilirrubina. El tratamiento busca prevenir esta afección al controlar y reducir la bilirrubina.
Las opciones de tratamiento para la ictericia neonatal incluyen:
- Fototerapia: Es el tratamiento más común para la ictericia. Consiste en exponer la piel del bebé a luces especiales que ayudan a descomponer la bilirrubina en una forma que el cuerpo puede eliminar. Se considera segura y eficaz para bajar la bilirrubina.
- Transfusión de recambio (exanguinotransfusión): En casos graves, cuando la fototerapia no es suficiente, puede ser necesaria. Este procedimiento reemplaza una pequeña cantidad de la sangre del bebé con sangre de donante para quitar el exceso de bilirrubina del cuerpo.
Otros tratamientos o intervenciones recomendados para la ictericia neonatal incluyen:
- Monitoreo cercano: Es esencial medir la bilirrubina con regularidad para intervenir a tiempo si sube demasiado.
- Cuidados de apoyo: Brindar un entorno de apoyo para el bebé, mantener una buena hidratación y asegurar una nutrición adecuada son importantes para su bienestar general.
- Contacto piel con piel y comunicación materna: Mantener el contacto entre madre y bebé, incluso durante el tratamiento, puede ayudar a fortalecer el vínculo y reducir el riesgo de infecciones adquiridas en el hospital.
- Masajes: Los masajes se han sugerido como un tratamiento complementario y no invasivo para bebés con ictericia, aunque se necesita más investigación para confirmar su eficacia.
Un profesional de la salud puede darle la mejor orientación sobre las opciones de tratamiento según la situación individual del bebé.
La dosificación de medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para obtener más información sobre efectos secundarios.