Acerca de los tumores del hígado
Los tumores del hígado son crecimientos que se forman en la superficie o dentro del hígado. Pueden ser benignos (no cancerosos) o cancerosos. Los tumores benignos del hígado no se extienden a otras partes del cuerpo y por lo general no ponen en riesgo la vida. En cambio, los tumores del hígado cancerosos pueden ser primarios (empiezan en el hígado) o metastásicos (cuando el cáncer se extendió de otra parte del cuerpo al hígado).
A menudo no causan síntomas y pueden descubrirse por casualidad durante pruebas de imagen hechas por otra razón. Sin embargo, si presenta síntomas como dolor en el abdomen, ictericia (color amarillo en la piel y los ojos), debilidad o sentirse enfermo, esto puede indicar un tumor del hígado canceroso o infeccioso. La detección temprana con exámenes de detección regulares es importante para un tratamiento exitoso. Consulte con un médico para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Los tumores del hígado pueden tener varias causas principales:
- Hepatitis viral crónica, como infecciones por hepatitis B o C
- Enfermedades metabólicas (afecciones que cambian cómo el cuerpo usa la energía), como la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) y la diabetes
- Hábitos de vida, como una alimentación poco saludable y el consumo excesivo de alcohol
- Fumar cigarrillos
- Consumo excesivo de alcohol
- Cirrosis (cicatrización avanzada del hígado) causada por hepatitis o por consumo excesivo de alcohol
- Exposición a ciertos químicos, como cloruro de vinilo y dióxido de torio
- Enfermedades raras, como la enfermedad de Wilson y la tirosinemia
Existen varios factores de riesgo de tumores del hígado. Se clasifican en factores no modificables y modificables.
Factores de riesgo no modificables (no se pueden controlar para bajar el riesgo):
- Edad: el riesgo de tumores del hígado aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años.
- Sexo asignado al nacer: los hombres pueden tener un riesgo un poco mayor que las mujeres, aunque puede afectar a cualquier persona.
- Genética: tener familiares con tumores del hígado o cánceres relacionados aumenta el riesgo.
- Raza u origen étnico: ciertos grupos raciales y étnicos pueden tener un riesgo más alto, aunque personas de todos los orígenes pueden verse afectadas.
Factores de riesgo modificables (sí se pueden controlar para bajar el riesgo):
- Dieta alta en grasa: puede causar acumulación de grasa y colesterol en el hígado y aumentar el riesgo de tumores del hígado. Se recomienda una alimentación balanceada con grasa moderada.
- Obesidad: el sobrepeso aumenta el riesgo por afecciones como la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA), que puede avanzar a cáncer de hígado. Mantener un peso saludable puede reducir este riesgo.
- Consumo de alcohol: beber en exceso puede dañar el hígado y aumentar el riesgo de cáncer de hígado. Limitar o evitar el alcohol ayuda a bajar este riesgo.
- Tabaquismo: fumar se asocia con daño hepático y mayor riesgo de cáncer de hígado. Dejar de fumar puede reducir este riesgo.
- Diabetes: la diabetes mal controlada es un factor de riesgo de cáncer de hígado. Controlar el azúcar en la sangre con medicamentos, alimentación y cambios en el estilo de vida es importante para reducir el riesgo.
Tenga en cuenta que estos factores pueden contribuir al desarrollo de tumores del hígado, pero cada caso es diferente. Consulte a un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de los tumores del hígado pueden incluir:
- Dolor en el abdomen
- Ictericia (color amarillo en la piel y los ojos)
- Un bulto que se nota en el lado derecho del abdomen
A medida que los tumores del hígado avanzan o se vuelven más graves, pueden aparecer estos síntomas:
- Abdomen hinchado
- Dolor cerca del hombro derecho o en la espalda
- Moretones o sangrado con facilidad
- Náuseas y vómitos
- Falta de apetito
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Sentirse muy cansado
- Picazón
- Bazo agrandado (sensación de estar lleno debajo de las costillas del lado izquierdo)
- Hígado agrandado (sensación de estar lleno debajo de las costillas del lado derecho)
Es importante saber que estos síntomas también pueden deberse a otros problemas de salud. Si presenta alguno de estos síntomas, hable con su médico o con un profesional de la salud para determinar la causa. Un diagnóstico temprano es muy importante para lograr mejores resultados del tratamiento.
Para diagnosticar los tumores del hígado, los médicos suelen realizar estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: un médico de atención primaria o un gastroenterólogo (especialista del aparato digestivo) revisa su historial médico e identifica factores de riesgo generales para el cáncer de hígado. También puede buscar signos de ictericia (coloración amarilla de la piel y los ojos).
- Pruebas de imagen (radiología): usan rayos X, campos magnéticos (resonancia magnética, RM) u ondas de sonido (ultrasonido o ecografía) para obtener imágenes detalladas del hígado y de las áreas cercanas. Las pruebas comunes incluyen la tomografía computarizada (TC), la gammagrafía ósea (estudio de los huesos) y la angiografía (estudio de los vasos sanguíneos).
- Biopsia: se extrae una pequeña muestra de tejido del hígado para analizarla. A menudo es necesaria para confirmar el diagnóstico de cáncer de hígado.
Para determinar el estadio (etapa) o la gravedad de los tumores del hígado, se pueden hacer exámenes y pruebas adicionales:
- Prueba del marcador tumoral alfa-fetoproteína (AFP): análisis de sangre que mide una proteína llamada AFP, que puede estar elevada en el cáncer de hígado. Es importante saber que un nivel alto de AFP también puede deberse a otras afecciones.
- Pruebas de función hepática: análisis de sangre que miden sustancias que libera el hígado para evaluar su salud y su funcionamiento.
- Pruebas de imagen (RM, TC): ayudan a determinar el estadio del cáncer y si se ha extendido a otras partes del cuerpo.
- Tomografía por emisión de positrones (PET): también puede usarse para saber hasta dónde se ha extendido el cáncer.
Es importante consultar con un profesional de la salud para una evaluación completa y recomendaciones personalizadas sobre cómo diagnosticar y determinar el estadio de los tumores del hígado.
Los objetivos del tratamiento para los tumores del hígado, incluido el cáncer de hígado, son:
- Detener el crecimiento y causar la muerte de las células cancerosas: los tratamientos buscan frenar el cáncer al bloquear el crecimiento de las células y hacer que mueran.
- Encoger el tumor: reducir el tamaño y la cantidad de tumores cancerosos en el hígado.
- Mejorar la calidad de vida y alargar la supervivencia: ayudarle a sentirse mejor y vivir más al controlar la enfermedad.
Para lograr estos objetivos, se recomiendan varias opciones de tratamiento:
- Tipos de medicamentos (terapia sistémica, es decir, que actúa en todo el cuerpo):
- Quimioterapia: medicamentos que atacan las células que crecen rápido.
- Inhibidores de puntos de control inmunitario: inmunoterapia que ayuda a su sistema de defensas a reconocer y atacar el cáncer.
- Inhibidores multiquinasa: medicamentos que bloquean señales que el tumor usa para crecer y formar vasos sanguíneos.
- Terapias:
- Cirugía: quitar el tumor del hígado. A menudo es la primera opción para eliminar células cancerosas.
- Radioterapia: haces de alta energía que destruyen células cancerosas en el hígado.
- Ablación local: usa temperaturas extremas para matar las células del tumor, como crioablación (frío) o ablación por microondas (calor).
- Ligadura de la arteria hepática: cerrar la arteria que alimenta el tumor para frenar su crecimiento.
- Quimioembolización de la arteria hepática: combina quimioterapia con bloqueo del flujo de sangre al tumor para encogerlo o destruirlo.
- Tratamientos de intervención: procedimientos mínimamente invasivos para quitar o destruir células del tumor.
- Procedimientos terapéuticos combinados: al unir terapias dirigidas (que atacan partes específicas del tumor), inmunoterapia y medicamentos que cortan el flujo de sangre al tumor, se han visto buenos resultados. Estas combinaciones buscan frenar el crecimiento del tumor y mejorar la eficacia del tratamiento.
- Cambios en el estilo de vida: mantener un peso saludable, hacer ejercicio, limitar el alcohol y dejar de fumar puede reducir el riesgo de tumores en el hígado.
La elección del tratamiento depende del estadio del tumor, su salud general y sus características personales. Consulte con un profesional de la salud para decidir el plan más adecuado para su situación.
El tipo de medicamento y la dosis dependen de muchos factores y pueden ser diferentes para cada persona, y pueden presentarse efectos secundarios adicionales. Hable con su médico para recibir consejos personalizados y lea la información que viene con su medicamento. La cirugía solo debe considerarse si las opciones no quirúrgicas no han tenido éxito.