Acerca de la encopresis
La encopresis es un problema en el que los niños mayores de cuatro años se ensucian la ropa con heces una y otra vez. Para diagnosticar encopresis, este ensuciamiento debe pasar por lo menos una vez al mes durante tres meses o más. No la causan directamente otras enfermedades ni los medicamentos, y a menudo se llama incontinencia fecal.
Este problema suele estar relacionado con estreñimiento crónico. Las evacuaciones no ocurren con frecuencia y las heces son duras y secas. Cuando las heces se quedan en la parte baja del intestino (recto) demasiado tiempo sin salir, estiran la pared del intestino. Esto puede debilitar los músculos y reducir la sensibilidad. Por eso, a los niños se les hace difícil evacuar y darse cuenta de cuándo necesitan ir al baño.
Tratar el estreñimiento puede ayudar a aliviar los síntomas con el tiempo.
Las causas principales de la encopresis (escapes de heces sin querer) incluyen:
- Estreñimiento crónico y aguantar las ganas de evacuar: La causa más común. Las heces se vuelven muy duras y secas y cuesta expulsarlas. Esto hace que se acumulen en el recto y el colon y puede causar que la persona se ensucie con heces sin querer.
- Otras causas físicas: Incluyen afecciones como:
- Hipotiroidismo: problema en el que la tiroides no produce suficientes hormonas; afecta la digestión y otras funciones del cuerpo.
- Enfermedad inflamatoria intestinal (EII): afecciones que causan hinchazón e irritación en el tubo digestivo y afectan cómo funciona.
- Daño en los nervios: lesiones en los nervios que ayudan a controlar las evacuaciones.
- Infecciones del recto: infecciones en la parte baja del intestino que hacen doloroso controlar las evacuaciones.
- Fisuras anales: pequeñas grietas en la piel alrededor del ano que duelen al evacuar y dificultan controlar cuándo ir al baño.
Los factores de riesgo no modificables de la encopresis no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Sexo: los niños son seis veces más propensos a presentar encopresis que las niñas.
- Problemas de salud: algunos problemas, como la diabetes o el hipotiroidismo, aumentan la probabilidad de estreñimiento. El estreñimiento aumenta el riesgo de encopresis porque dificulta las evacuaciones.
- Desgarro en el recto: el estreñimiento crónico puede causar un desgarro en el recto. Esto dificulta el control de las evacuaciones y contribuye a la encopresis.
Los factores de riesgo modificables de la encopresis se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Hábitos de alimentación: no comer suficiente fibra puede causar estreñimiento. Los alimentos ricos en fibra ayudan a mantener evacuaciones regulares; por eso, una alimentación con poca fibra aumenta el riesgo de encopresis.
- Actividad física: moverse poco favorece el estreñimiento. La actividad física regular mejora la digestión y reduce las probabilidades de estreñirse.
- Aprender a usar el baño de manera adecuada: empezar a entrenar para ir al baño muy temprano o no tener una rutina regular puede dificultar que las y los niños aprendan a controlar sus evacuaciones y favorecer la encopresis.
- Abuso: en algunos casos, la encopresis no relacionada con estreñimiento puede verse en niñas y niños que han sufrido abuso sexual o que tienen problemas emocionales. Sin embargo, es importante saber que, si un niño tiene encopresis, eso no significa necesariamente que haya sido abusado.
Es importante saber que estos factores de riesgo pueden aumentar la posibilidad de presentar encopresis, pero no significa que vaya a suceder. Siempre es mejor que usted hable con un profesional de la salud para recibir el diagnóstico y los consejos adecuados.
Los síntomas tempranos más comunes de la encopresis (escapes de heces) incluyen:
- Evacuaciones sin control: Este es el síntoma más común de la encopresis. Algunos niños pueden ensuciar su ropa interior sin poder evitarlo.
- Estreñimiento: Suele estar presente, pero a veces no se nota de inmediato. Estreñimiento significa no evacuar por tres días o más. Esto puede volver las heces duras, secas y dolorosas de expulsar después. Esta acumulación de heces puede causar ensuciado accidental, porque al niño le cuesta más controlar cuándo ir al baño.
- Falta de apetito: Algunos niños con encopresis pueden tener menos ganas de comer.
- Dolor de barriga: Puede presentarse en niños con encopresis.
- Incontinencia urinaria (problemas para controlar la orina): En algunos casos, los niños con encopresis también tienen dificultad para controlar la orina. Esto puede pasar sobre todo si hay problemas en los músculos o nervios del suelo pélvico, que ayudan a controlar tanto la orina como las heces.
- Vergüenza y culpa: Los niños con encopresis a menudo se sienten muy mal y con mucha vergüenza por ensuciarse. Pueden esconder la ropa manchada o no querer hablar de lo que pasa por miedo a lo que piensen los demás.
A medida que la encopresis se hace más grave o continúa con el tiempo, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Ocultarlo más: A medida que el problema sigue, algunos niños pueden intentar con más esfuerzo esconder la ropa interior sucia y evitar hablar de sus problemas para ir al baño. Pueden sentir más miedo de que otros se den cuenta.
- Burlas en la escuela: Si sus compañeros se enteran del problema, los niños con encopresis pueden sufrir burlas en la escuela.
- Otros efectos emocionales: La encopresis puede causar vergüenza, frustración y baja autoestima en los niños.
Recuerde: es importante hablar con un profesional de la salud para recibir la ayuda y la orientación adecuadas.
La encopresis (cuando un niño se ensucia con heces sin querer) se puede diagnosticar con varios exámenes, pruebas y procedimientos. A continuación, una lista de medidas diagnósticas comunes:
- Síntomas y antecedentes médicos: El médico preguntará la edad del niño, los síntomas de estreñimiento crónico y desde cuándo ocurre el problema.
- Examen físico: El médico hará un examen físico, incluido un examen rectal. Buscará señales de heces secas y duras.
- Radiografía del abdomen: En algunos casos, se puede hacer una radiografía del abdomen para ver cuánta acumulación de heces hay, pero no siempre es necesaria.
- Evaluación psicológica: Se puede hacer una evaluación psicológica para detectar problemas emocionales que estén contribuyendo al problema.
Para determinar la etapa o la gravedad de la encopresis, se pueden hacer exámenes y pruebas adicionales:
- Enema con bario: En esta prueba, se usa un líquido especial llamado bario para ayudar a ver el interior del intestino grueso en una radiografía. Esto ayuda a encontrar problemas que puedan estar causando dificultades.
- Biopsia rectal: Se toma un pequeño trozo de tejido del recto y se observa en el laboratorio con un microscopio. Esto ayuda a revisar si hay cambios inusuales en el tejido.
- Análisis de sangre: Si el médico piensa que puede haber un problema con la glándula tiroides, como hipotiroidismo, puede pedir una prueba de sangre para medir los niveles de hormonas tiroideas.
Es importante hablar con el médico de su niño para obtener el diagnóstico y la evaluación adecuados.
Los objetivos del tratamiento de la encopresis (escapes de heces, accidentes con heces) son corregir las causas, facilitar la evacuación y lograr evacuaciones regulares. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a alcanzar esas metas:
- Terapia psicológica: Si su hijo se siente muy angustiado o tiene problemas de conducta, hablar con un consejero puede ayudar. El consejero trabajará con su hijo para mejorar sus habilidades de afrontamiento (formas de manejar y sobrellevar sentimientos o situaciones difíciles), aumentar su autoestima y ayudar a los padres a apoyar mejor a su hijo.
- Eliminar las heces duras acumuladas: Los médicos pueden recomendar enemas, laxantes o supositorios rectales para sacar heces secas y duras del intestino grueso. Esto facilita ir al baño y ayuda a prevenir estreñimiento en el futuro.
- Fomentar evacuaciones regulares: Los niños deben aprender hábitos saludables para mantener la regularidad y evitar que el estreñimiento regrese. Esto puede incluir cambios en la alimentación, como aumentar la fibra con alimentos como fresas, cereal de salvado, frijoles, uvas y brócoli. Beber suficiente agua y hacer ejercicio diario también ayuda a mantener las heces blandas y a ir al baño con más facilidad.
- Cambios en el estilo de vida: Beber menos cafeína y pasar menos tiempo frente a pantallas puede ayudar a que su hijo se mantenga bien hidratado y más activo. Estos hábitos benefician la salud intestinal en general.
- Cambios de conducta: Usar premios y elogios para fomentar buenos hábitos de baño puede ser útil. Recompense a su hijo por sentarse en el inodoro, comer alimentos con mucha fibra y seguir el plan de tratamiento. Es importante no regañarlo después de un accidente, porque esto puede causarle ansiedad para usar el baño.
Es importante consultar a un profesional de la salud antes de empezar cualquier medicamento o tratamiento.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.