Opciones de tratamiento para la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es una enfermedad crónica que inflama el intestino. La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son los dos tipos principales de EII. Los objetivos del tratamiento de la EII son reducir los síntomas, mejorar la salud de la persona y, si es posible, eliminar los síntomas o mantener la enfermedad estable para evitar una cirugía. La meta no es curar la EII, sino controlarla bien. El tratamiento busca controlar los síntomas, frenar el avance de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.
La gravedad y las zonas afectadas se determinan con una revisión cuidadosa de los síntomas y varias pruebas, antes de decidir el plan de tratamiento. Los biomarcadores (pruebas que miden la inflamación en sangre, heces u otros estudios) pueden ayudar a clasificar la gravedad y a ver si el tratamiento funciona.
El tratamiento puede incluir una combinación de autocuidado y tratamientos médicos. La respuesta de su cuerpo al tratamiento es clave para saber si está funcionando.
- La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) define la colitis ulcerosa (CU) mejorada como una situación en la que han mejorado síntomas inflamatorios como el sangrado, la diarrea intensa, las úlceras, la proctitis (inflamación del recto) y la presencia de moco en el colon (moco en las heces).
- El enfoque tradicional para tratar la EII se ha centrado en aliviar los síntomas, pero un enfoque más reciente llamado tratar según objetivos (treat-to-target) busca lograr la cicatrización de la mucosa (sanar la capa interna del intestino).
En resumen, el objetivo del tratamiento de la EII es reducir los síntomas, mejorar la salud general, frenar el avance de la enfermedad y lograr la cicatrización de la mucosa. Aunque hoy no hay una cura para la EII, un buen manejo puede ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Para tratar la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), hay varios tratamientos recomendados. Estos tratamientos se agrupan en tres categorías: cambios en el estilo de vida, medicamentos y procedimientos terapéuticos. A continuación se describe cada categoría y el objetivo o efecto de los tratamientos.
Cambios en el estilo de vida:
- Dejar de fumar: Se recomienda mucho que las personas con EII dejen de fumar. Fumar se relaciona con síntomas más graves y más riesgo de complicaciones.
- Moderar el alcohol: Limitar el alcohol puede ayudar a controlar los síntomas de la EII y a reducir la inflamación del intestino.
- Nutrición y cambios en la dieta: Algunos cambios, como evitar alimentos que le “desencadenan” síntomas y seguir una dieta baja en residuos o baja en FODMAP (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables), pueden aliviar los síntomas y cuidar el intestino.
- Cambios en la actividad: La actividad física regular puede ayudar al reducir la inflamación, mejorar la salud en general y aliviar el estrés.
Medicamentos:
- Aminosalicilatos: Medicamentos como mesalazina, balsalazida, olsalazina y sulfasalazina. A menudo se usan primero en EII leve a moderada. Disminuyen la inflamación del intestino y ayudan a prevenir brotes.
- Corticosteroides (esteroides): En brotes moderados a graves, se pueden usar prednisona o budesonida. Actúan rápido contra la inflamación, pero suelen usarse por poco tiempo por los posibles efectos secundarios con uso prolongado.
- Terapias biológicas: Medicamentos como adalimumab, certolizumab, infliximab, natalizumab, vedolizumab y ustekinumab. Apuntan a proteínas específicas que causan inflamación. Se reservan para personas con EII moderada a grave que no respondieron bien a otros tratamientos.
- Inhibidores de la quinasa Janus (inhibidores JAK): Medicamentos como tofacitinib. Se pueden usar en colitis ulcerosa moderada a grave que no respondió a otros tratamientos. Reducen la respuesta del sistema inmunitario que lleva a la inflamación.
Procedimientos terapéuticos:
- Cirugía: Puede ser necesaria cuando la EII no responde a medicamentos o hay complicaciones, como estrechamientos del intestino (estenosis) o conductos anormales entre órganos (fístulas). Las opciones incluyen quitar la parte afectada del intestino o crear una ostomía (una abertura en el abdomen para sacar las heces).
- Radioterapia: La radioterapia (uso de radiación) no se usa de forma común para tratar la EII. Puede considerarse en casos raros con complicaciones localizadas o crecimientos cancerosos.
La elección del tratamiento depende de factores como el tipo y la gravedad de los síntomas de la EII, su respuesta a los medicamentos y su salud en general. Siempre consulte con un profesional de la salud que se especialice en tratar la EII para definir el plan más adecuado para su caso.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los posibles efectos secundarios.