Síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) se refiere a dos afecciones que causan inflamación e irritación en el aparato digestivo: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Los síntomas pueden variar entre personas, pero hay señales comunes que debe vigilar. Estos son los síntomas frecuentes de la EII:
- Diarrea: Uno de los síntomas más comunes es la diarrea. En la enfermedad de Crohn, las heces suelen ser acuosas y sueltas, mientras que la colitis ulcerosa puede causar heces con sangre.
- Dolor abdominal: Muchas personas con EII tienen dolor y cólicos en el abdomen. Este malestar puede ser leve o intenso.
- Fatiga: La EII puede causar fatiga, que es sentir cansancio extremo o falta de energía.
- Pérdida de peso: La pérdida de peso significativa (más del 5% de su índice de masa corporal [IMC]) es un síntoma común antes del diagnóstico de EII. La inflamación puede aumentar el metabolismo y llevar a evitar alimentos y a desnutrición.
- Sangrado rectal: La sangre en las heces es otra señal de EII, sobre todo en la colitis ulcerosa.
- Pérdida del apetito: Puede tener menos apetito, lo que lleva a una pérdida de peso no intencional.
- Náuseas y vómitos: Algunas personas pueden tener náuseas y vómitos por la inflamación en el aparato digestivo.
- Dolor en las articulaciones: El dolor en las articulaciones, en especial en la parte baja de la espalda, también puede ser un síntoma.
Cuando la EII avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer síntomas adicionales. Estos pueden incluir:
- Dolor abdominal intenso: Puede haber dolor fuerte, constante y que le impide hacer sus actividades.
- Más frecuencia y urgencia para evacuar: Al empeorar la EII, puede tener ganas frecuentes y urgentes de evacuar y necesitar ir al baño más seguido.
- Diarrea intensa: Las etapas avanzadas pueden causar diarrea grave y persistente.
- Sangre en las heces: Las heces con sangre pueden ser señal de una inflamación más grave en el aparato digestivo.
- Pérdida de peso: La inflamación continua puede dificultar la absorción de nutrientes y causar una pérdida de peso significativa.
- Fatiga: La inflamación crónica y otros síntomas pueden causar cansancio extremo y fatiga.
Si nota alguno de estos síntomas, en especial si ve sangre en sus heces, es importante hablar con su profesional de la salud. Evaluará su historia clínica y le hará un examen para decidir los próximos pasos para el diagnóstico.
Aunque la EII no tiene cura, hay formas de manejar y aliviar los síntomas con medicamentos y cambios en el estilo de vida, como manejar el estrés y hacer ajustes en la alimentación. En algunos casos, puede ser necesaria una cirugía para extirpar partes dañadas del aparato digestivo o tratar complicaciones asociadas con la EII.
Es importante seguir las recomendaciones de tratamiento de su profesional de la salud y asistir a chequeos regulares para vigilar su condición y ajustar el tratamiento según sea necesario. Con el manejo y la atención adecuados, las personas con EII pueden controlar mejor sus síntomas y mejorar su calidad de vida.
Durante un brote o exacerbación de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), pueden aparecer varios síntomas. Estos síntomas varían según el tipo de EII, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. Estos son síntomas comunes en un brote:
Síntomas gastrointestinales:
- Diarrea: más idas al baño y heces líquidas
- Dolor y cólicos abdominales: dolor fuerte o leve en el abdomen
- Sangrado rectal: sangre en las heces o en el papel higiénico
- Estreñimiento: dificultad para evacuar; en algunos casos puede causar una obstrucción intestinal (bloqueo del intestino)
- Urgencia para evacuar: sentir la necesidad de ir al baño de inmediato
Síntomas extraintestinales:
- Dolor en las articulaciones: inflamación y dolor en las coyunturas
- Erupción en la piel: áreas rojas, con picazón o escamosas
- Llagas en la boca: úlceras dolorosas dentro de la boca o en los labios
- Fatiga: sentirse cansado y sin energía
- Falta de apetito: menos ganas de comer
- Pérdida de peso: pérdida de peso sin querer
Ahora, hablemos de cómo tratar un brote de EII:
Medicamentos:
- Antiinflamatorios: ayudan a reducir la inflamación en el tubo digestivo.
- Inmunosupresores: ayudan a controlar la respuesta exagerada del sistema inmunitario que causa la inflamación en la EII.
- Terapias biológicas: son medicamentos que atacan proteínas específicas de la inflamación y pueden funcionar bien en algunas personas con EII.
Cambios en el estilo de vida:
- Modificaciones en la dieta: trabajar con un dietista registrado puede ayudar a identificar alimentos que desencadenan síntomas y a crear un plan de alimentación personalizado.
- Manejo del estrés: encontrar formas saludables de manejar el estrés, como hacer ejercicio, meditar o ir a terapia, puede ayudar a reducir los brotes.
- Descanso adecuado: dormir y descansar lo suficiente ayuda al cuerpo a sanar.
Cuidados de apoyo:
- Hidratación: beber suficientes líquidos para prevenir la deshidratación causada por la diarrea.
- Apoyo nutricional: en casos graves, cuando comer es difícil, pueden necesitarse suplementos nutricionales o alimentación por vía intravenosa.
Recuerde: es esencial trabajar de cerca con su profesional de la salud para crear un plan de tratamiento individual para manejar su EII y sus brotes. Ellos pueden guiarle sobre ajustes de medicamentos, recomendaciones de dieta y otras estrategias para ayudarle a sentirse mejor durante un brote. Cuidarse y dar prioridad a su salud es clave al manejar la EII.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.
Si presenta cualquiera de los siguientes signos de alarma de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), comuníquese con su profesional de la salud o busque ayuda médica:
- Cambios en las evacuaciones: Si nota cambios en sus evacuaciones, como diarrea frecuente o estreñimiento, puede ser un signo de EII. Es importante consultar para saber la causa y el tratamiento adecuado.
- Dolor abdominal: El dolor abdominal persistente, en especial si es intenso o viene con otros síntomas, debe comentarse con su profesional de la salud. Ellos pueden determinar si se relaciona con la EII u otro problema de salud.
- Pérdida de peso sin explicación: Si baja de peso sin proponérselo, puede ser un signo de EII. Este síntoma debe ser evaluado.
- Sangre o moco en las heces: La presencia de sangre o moco en las heces puede ser un signo de EII, en especial de colitis ulcerosa. Si lo nota, hable con su profesional de la salud.
- Fatiga: El cansancio constante o sentirse muy agotado todo el tiempo puede ser un síntoma de EII. Si tiene fatiga excesiva junto con otros síntomas digestivos, busque una evaluación médica.
- Otros síntomas digestivos: Hinchazón del abdomen, gases, cólicos o molestias frecuentes de estómago que no se quitan y afectan su vida diaria deben comentarse con su profesional de la salud. Estos síntomas pueden presentarse tanto en la EII como en otros problemas del aparato digestivo.
- Vómitos: Si tiene vómitos persistentes junto con otros síntomas digestivos, consulte para una evaluación.
- Cambios en la forma o la frecuencia de las heces: Cambios marcados en la forma, como heces muy delgadas, o cambios en la frecuencia de las evacuaciones deben comentarse con su profesional de la salud.
- Sensación de no vaciar bien el intestino: Si siente que su intestino no se vacía por completo después de evacuar o tiene la necesidad constante de ir al baño, puede ser un signo de EII y debe ser evaluado.
- Sangre en las heces: Sangre muy oscura o muy roja en las heces puede ser una señal de alarma de EII y debe motivarle a buscar atención médica.
Recuerde: estos síntomas también pueden presentarse en otras afecciones, incluido el cáncer colorrectal. Consultar regularmente con su profesional de la salud y comentar cualquier cambio o síntoma es importante para vigilar cómo evoluciona su afección y recibir la atención adecuada.