Acerca de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es un término que se usa para hablar de problemas crónicos de inflamación en los intestinos. Incluye dos enfermedades principales: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.
La EII se caracteriza por inflamación de larga duración en el aparato digestivo, que puede dañar los intestinos. Es una enfermedad autoinmune: el sistema de defensas del cuerpo ataca por error los tejidos sanos del aparato digestivo.
La enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del aparato digestivo. La colitis ulcerosa afecta sobre todo el intestino grueso (colon). A veces es difícil distinguir entre estas dos enfermedades solo con los síntomas y las pruebas. En esos casos, se puede diagnosticar colitis indeterminada.
Aún no se conoce la causa exacta de la EII. Factores como la edad, el origen étnico, la genética y factores del ambiente pueden influir en su desarrollo.
Las causas de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) se deben a una combinación de factores genéticos y ambientales.
- Factores genéticos: Estudios previos han identificado muchas variantes genéticas que aumentan el riesgo de EII. Estos factores pueden afectar las respuestas del sistema inmunitario y la integridad de la barrera intestinal.
- Desencadenantes ambientales: Se cree que un desequilibrio de la microbiota intestinal (las bacterias que viven en el intestino), llamado disbiosis, debido a factores del ambiente, participa en el desarrollo de la EII. Estos desencadenantes incluyen la dieta, infecciones y la exposición a ciertas sustancias químicas.
Los factores de riesgo de la EII incluyen:
- Edad: La EII suele comenzar antes de los 30 años, pero puede aparecer a cualquier edad.
- Antecedentes familiares: Las personas con un padre, hermano o hijo con EII tienen mayor riesgo.
- Factores ambientales: Reacciones a cosas del entorno, como bacterias o sustancias químicas, pueden causar inflamación difícil de controlar en el sistema digestivo.
- Dieta y estilo de vida: Aunque son factores de riesgo menos frecuentes para la EII, consumir más ácidos grasos poliinsaturados puede causar problemas de salud digestiva. Un estilo de vida sedentario y fumar también afectan la salud intestinal.
Es importante saber que estos factores pueden afectar de forma distinta a cada persona. Siempre es recomendable consultar con su profesional de la salud para recibir orientación y consejos personalizados.
Síntomas comunes de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII):
- Dolor de abdomen
- Diarrea
- Pérdida de peso
A medida que la EII avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas. Estos varían entre personas y pueden incluir:
- Sangrado por el recto
- Cansancio o falta de energía
- Pérdida del apetito
- Náuseas y vómitos
- Sarpullido en la piel
- Problemas en las articulaciones (dolor articular y artritis)
- Anemia (baja de glóbulos rojos)
- Desnutrición
- Obstrucción intestinal (bloqueo del intestino)
- Fístula (conexión anormal entre órganos)
- Infección
En algunos casos, también pueden presentarse problemas fuera del intestino, como enfermedad crónica del hígado y problemas en los ojos. Es importante saber que los síntomas pueden aparecer y desaparecer por temporadas.
Si presenta alguno de estos síntomas o sospeja que puede tener EII, consulte a un profesional de la salud para una evaluación. Un profesional puede darle un diagnóstico adecuado y orientarle sobre las opciones de tratamiento apropiadas.
Para diagnosticar la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y saber en qué etapa está o qué tan grave es, pueden hacerle varios exámenes y procedimientos. Estos incluyen:
- Endoscopia: es la prueba principal para estudiar la EII. Es un examen con un tubo delgado y una cámara. La colonoscopia se usa a menudo para revisar el colon y el recto y buscar inflamación y úlceras, tanto en la colitis ulcerosa como en la enfermedad de Crohn.
- Biopsia: durante una endoscopia, pueden tomar pequeñas muestras de tejido de la pared del colon para mirarlas al microscopio. A veces toman varias muestras de distintas partes del intestino para lograr un diagnóstico más preciso.
- Estudios de imagen: resonancia magnética (RM), ecografía (ultrasonido), radiografía y tomografía computarizada (TC). Sirven para ver cambios en el intestino y detectar complicaciones, como abscesos (bolsas de pus), fístulas (conexiones anormales) u obstrucciones del intestino.
- Prueba de calprotectina en heces: mide la cantidad de calprotectina, un marcador de inflamación, en las heces. Ayuda a valorar la actividad de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
- Análisis de sangre: pueden incluir marcadores de inflamación, como la proteína C reactiva (PCR) o la velocidad de sedimentación globular (VSG).
Estos exámenes y procedimientos brindan información útil para diagnosticar la EII y determinar su etapa o gravedad. Sin embargo, es importante que consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados y para interpretar estos resultados.
Los objetivos del tratamiento para la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) incluyen:
- Eliminar los síntomas: El objetivo principal es reducir o quitar síntomas como dolor abdominal, diarrea y sangrado rectal. Esto se logra con medicamentos y terapias que bajan la inflamación en los intestinos.
- Lograr la cicatrización de la mucosa: La mucosa es el revestimiento interno del intestino. Los avances recientes resaltan la importancia de sanar esa capa. Para esto se usan medicamentos como terapias biológicas e inmunomoduladores.
- Prevenir complicaciones: El tratamiento busca prevenir complicaciones como estrechamientos (estenosis), fístulas (conexiones anormales entre órganos) y abscesos (acumulaciones de pus). Los medicamentos que bajan la inflamación o suprimen el sistema inmunitario ayudan a prevenirlas.
- Mejorar la calidad de vida: El tratamiento busca mejorar su vida diaria al reducir los síntomas, minimizar los brotes y disminuir la necesidad de hospitalización o cirugía.
Para lograr estos objetivos, se recomiendan varios enfoques:
- Medicamentos: Los medicamentos más usados para la EII incluyen:
- Aminosalicilatos (5-ASA)
- Corticosteroides (esteroides)
- Inmunomoduladores (como azatioprina o metotrexato)
- Terapias biológicas (como agentes contra el factor de necrosis tumoral [TNF, anti‑TNF]). Estos medicamentos actúan al bajar la inflamación o modular el sistema inmunitario.
- Terapias:
- Cambios en la alimentación, como dietas bajas en residuos o bajas en FODMAP (ciertos carbohidratos que fermentan), pueden ayudar a manejar los síntomas. En algunos casos, se puede recomendar nutrición enteral (dieta líquida) para inducir la remisión (cuando la enfermedad está inactiva).
- Terapias psicológicas como la terapia cognitivo-conductual pueden ayudar con estrategias para afrontar la enfermedad.
- Procedimientos terapéuticos:
- Procedimientos endoscópicos como la colonoscopia o la sigmoidoscopia se usan para evaluar la actividad de la enfermedad y vigilar la respuesta al tratamiento.
- En algunos casos, pueden ser necesarias cirugías para manejar complicaciones o mejorar la calidad de vida.
- Cambios en hábitos de salud: Las modificaciones del estilo de vida pueden apoyar el bienestar general y quizá reducir los brotes. Incluyen:
- Técnicas para manejar el estrés
- Ejercicio regular
- Dejar de fumar
Es importante saber que los planes de tratamiento deben ser individuales según la gravedad de la enfermedad, la respuesta a los medicamentos y sus preferencias. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis en su caso. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.