Sobre la disentería

Descripción general
La disentería es una infección del intestino que causa diarrea fuerte con sangre o moco. Puede deberse a bacterias o a parásitos, a menudo por mala higiene o falta de saneamiento. Los síntomas también pueden incluir cólicos o calambres de estómago, náuseas, vómitos y fiebre. En Estados Unidos, la mayoría de los casos son leves y mejoran en pocos días. Sin embargo, algunas personas pueden tener síntomas más graves y complicaciones. Es importante mantener buena higiene y un saneamiento adecuado para evitar que la disentería se propague. Si tiene síntomas graves, consulte a un profesional de la salud para recibir diagnóstico y tratamiento adecuados.
Causas y factores de riesgo

La disentería es una infección intestinal que causa diarrea con sangre o moco. Sus causas más comunes son infecciones por bacterias o parásitos, a menudo por mala higiene o por saneamiento deficiente.

Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. En la disentería incluyen:

  • Edad: a mayor edad, mayor riesgo.
  • Predisposición genética: tener familiares que hayan tenido disentería o infecciones relacionadas puede aumentar el riesgo.

Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar o influir. En la disentería incluyen:

  • Prácticas de higiene deficientes: no lavarse bien las manos después de usar el baño o antes de manipular alimentos aumenta el riesgo.
  • Viajar a zonas de alto riesgo: viajar a regiones con alta frecuencia de disentería aumenta el riesgo.
  • Agua y alimentos contaminados.
  • Contacto sexual.

Estos factores pueden variar según el tipo y la causa de la disentería. Mantener una buena higiene y evitar beber agua o comer alimentos contaminados es clave para prevenirla. Si le preocupa su riesgo, lo mejor es hablar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la disentería incluyen:

  • Diarrea que puede tener sangre o moco
  • Dolor abdominal o cólicos
  • Náuseas y vómitos

A medida que la disentería avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Fiebre
  • Deshidratación
  • Diarrea más frecuente y más intensa
  • Falta de apetito
  • Cansancio y debilidad

Es importante saber que la gravedad y cómo avanza la disentería pueden variar según la causa principal (que a veces no da señales claras) y factores individuales. Si usted presenta cualquier síntoma de disentería, se recomienda consultar a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la disentería, los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Historia clínica: El profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas y viajes recientes para ayudar a encontrar la causa.
  • Examen físico: Ayuda al profesional de la salud a evaluar su salud en general y a buscar señales de infección o inflamación.
  • Análisis de muestra de heces: Entregar una o más muestras de heces permite al profesional de la salud buscar bacterias, parásitos u otros gérmenes que pueden estar causando la disentería.

Si las pruebas iniciales no logran determinar la causa, o si hay sospecha de disentería amebiana (disentería causada por un organismo pequeño llamado ameba) o de un absceso en el hígado (una bolsa de pus en el hígado causada por una infección), se pueden recomendar exámenes y pruebas adicionales:

  • Colonoscopia: Este procedimiento usa un tubo flexible con una cámara para revisar el revestimiento interno de los intestinos y buscar cambios anormales.
  • Estudios de imagen: Se puede usar ultrasonido o endoscopia (un tubo delgado con cámara) para ver los intestinos e identificar problemas en su estructura.

Se pueden hacer más pruebas para ayudar a guiar las decisiones de tratamiento. Consulte con su profesional de la salud para recibir orientación personalizada sobre los procedimientos de diagnóstico para la disentería.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la disentería son aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y eliminar la infección. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

  • Medicamentos:
  • Antibióticos: Se recetan para atacar el microorganismo específico que causa la infección, como Shigella o Entamoeba. Los antibióticos ayudan a eliminar la infección y a reducir los síntomas.
  • Terapias y procedimientos:
  • Rehidratación oral: Consiste en beber líquidos con el equilibrio adecuado de sales (electrolitos) y azúcares para reemplazar los líquidos perdidos y prevenir la deshidratación.
  • Reposición de líquidos por vía intravenosa: En casos graves de deshidratación, puede ser necesario recibir líquidos por una vena para recuperar una buena hidratación.
  • Cirugía: En casos poco frecuentes con complicaciones, como problemas intestinales o abscesos en el hígado por disentería amebiana, puede ser necesaria una cirugía para tratar estos problemas.
  • Cambios en hábitos de salud:
  • Prácticas de higiene: Mantener una buena higiene, como lavarse las manos con agua y jabón con regularidad, ayuda a evitar la propagación de la disentería.
  • Seguridad de alimentos y agua: Evitar alimentos y agua contaminados reduce el riesgo de adquirir disentería.

Es importante que el tratamiento sea individual según el tipo y la gravedad de la disentería. Se recomienda hablar con un profesional de la salud para un diagnóstico y tratamiento adecuados. La dosis de los medicamentos (cómo y cuándo se toman) puede verse afectada por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis en su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.