Información sobre la infección por cólera
El cólera es una enfermedad repentina que causa diarrea acuosa. Se debe a una infección del intestino (un tubo largo en su cuerpo que ayuda a digerir los alimentos y absorber nutrientes) por la bacteria Vibrio cholerae.
Aunque algunas personas pueden tener síntomas leves o ningún síntoma, el cólera puede ser grave. Alrededor de 1 de cada 10 personas que tienen cólera tendrá síntomas graves, como diarrea acuosa, vómitos y calambres en las piernas. Esta pérdida rápida de líquidos puede causar deshidratación (cuando el cuerpo no tiene suficiente agua) y choque (una afección grave en la que el cuerpo no recibe suficiente flujo de sangre y oxígeno). Sin tratamiento, la muerte puede ocurrir en pocas horas.
Las personas se contagian con más frecuencia al consumir alimentos o agua contaminados en lugares con saneamiento deficiente y poca higiene.
La infección por cólera la causa la bacteria Vibrio cholerae, que produce una toxina (una sustancia dañina que puede enfermarle) llamada toxina del cólera. Esta toxina interfiere con el flujo normal de sodio y cloruro en el intestino delgado y se pega a las paredes del intestino. Como resultado, el cuerpo libera mucha agua, lo que causa diarrea y pérdida rápida de líquidos y sales. Las fuentes principales de infección por cólera incluyen beber agua contaminada o comer alimentos preparados con esa agua, así como comer mariscos crudos o poco cocidos y frutas y verduras crudas.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Los factores no modificables para la infección por cólera incluyen:
- Tipo de sangre: Las personas con tipo de sangre O tienen más probabilidad de presentar enfermedad grave por una respuesta más fuerte a la toxina del cólera.
- Factores genéticos
Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden cambiar o influir. Los factores modificables para la infección por cólera incluyen:
- Condiciones poco higiénicas: El cólera es más común en lugares con poca higiene y agua contaminada.
- Contacto cercano con personas infectadas: Estar cerca de personas con cólera aumenta el riesgo de infección.
- Niveles bajos de ácido en el estómago: La bacteria del cólera no sobrevive en ambientes con mucho ácido.
- Consumo de mariscos contaminados: Comer mariscos de aguas contaminadas con la bacteria del cólera aumenta el riesgo. Sin embargo, seguir medidas adecuadas de seguridad alimentaria puede ayudar a reducir este riesgo.
Es importante saber que la vacunación contra el cólera también puede ayudar a bajar el riesgo de infección. Sin embargo, no se han estudiado a fondo los factores específicos que contribuyen a la enfermedad por cólera en personas vacunadas. Hable con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre cómo manejar y prevenir la infección por cólera.
Los síntomas tempranos más comunes de la infección por cólera incluyen:
- Diarrea que empieza de repente
- Náuseas
- Vómitos
A medida que la infección avanza o se vuelve más grave, pueden presentarse:
- Deshidratación de leve a grave: puede causar cansancio, cambios de ánimo, ojos hundidos, boca seca, piel arrugada, sed intensa, menos orina, ritmo cardíaco irregular y presión arterial baja.
- Calambres musculares intensos: la deshidratación puede causar un desequilibrio de electrolitos (minerales del cuerpo fuera de equilibrio), lo que produce calambres musculares intensos.
- Choque: un desequilibrio de electrolitos puede llegar a causar un choque, una condición que pone en riesgo la vida y requiere atención médica inmediata.
Es importante saber que la mayoría de las personas con cólera no tienen síntomas o solo presentan síntomas leves a moderados. Además, los niños y las niñas con cólera suelen tener los mismos síntomas que las personas adultas, pero también pueden presentar mucho sueño, fiebre, convulsiones (ataques) o coma. Recuerde buscar atención médica para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Para diagnosticar una infección por cólera, se suelen hacer los siguientes exámenes y procedimientos:
- Examen físico: El profesional de la salud le hará un examen físico para buscar señales de un problema de salud.
- Pruebas de laboratorio: Se analizan muestras de sangre, orina o tejidos del cuerpo para ayudar a hacer el diagnóstico. Las pruebas que se pidan dependerán de sus síntomas y de las enfermedades que se estén considerando. En el cólera, los resultados pueden mostrar: niveles anormales de sales y minerales en la sangre; acidosis (demasiado ácido en la sangre); deshidratación; fiebre; calcio bajo (hipocalcemia); glucosa baja (hipoglucemia); potasio bajo (hipopotasemia); sodio bajo (hiponatremia); y acidosis láctica (acumulación de ácido).
- Cultivo de heces: El diagnóstico definitivo de cólera se basa en una muestra de heces o en una muestra tomada con un hisopo del recto.
- Estudios de imagen: Pueden incluir rayos X o resonancia magnética (RM) para entender mejor qué tan extendida está la infección.
Estas recomendaciones pueden variar según cada caso. Por eso, es muy importante consultar a su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Las metas del tratamiento para una infección por cólera son:
- Reponer rápido los líquidos y las sales perdidas: La meta principal es reemplazar los líquidos y las sales minerales que se pierden con la diarrea. Esto se logra con terapia de rehidratación, por la boca o por una vena. La solución de rehidratación oral (SRO) es una mezcla de azúcar y sales. Se toma en grandes cantidades para reponer los líquidos del cuerpo. En casos graves, puede ser necesario pasar líquidos por una vena.
- Disminuir la gravedad y el contagio: Se usan antibióticos para acortar el tiempo y la gravedad de la infección y para evitar que se contagie a otras personas. Los antibióticos eficaces contra el cólera incluyen doxiciclina, azitromicina y tetraciclina. Estos medicamentos actúan contra la bacteria del cólera y ayudan a reducir los síntomas y la cantidad de heces.
- Cambios en hábitos de salud: Además del tratamiento médico, algunos cambios ayudan en el manejo del cólera. Incluyen buena higiene, como lavarse las manos con agua limpia y jabón con frecuencia, evitar alimentos y agua contaminados y desechar las heces (evacuaciones) de forma segura.
Es importante saber que la dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte a su proveedor de atención médica sobre la dosis para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más efectos secundarios.