Acerca de la hernia umbilical
Una hernia umbilical es cuando la pared abdominal detrás del ombligo se debilita o se daña y aparece un bulto o hinchazón en el ombligo. Ocurre cuando las capas de la pared abdominal no se cierran por completo, lo que deja un punto débil alrededor del ombligo. Esto permite que el intestino u otros tejidos del abdomen se salgan y formen un bulto.
Las hernias umbilicales son comunes en bebés. Por lo general no duelen ni causan molestia. En la mayoría de los casos, las hernias umbilicales en bebés se cierran solas para los 2 años. Sin embargo, si una hernia umbilical no se cierra para los 4 años, puede necesitar tratamiento. En adultos, las hernias umbilicales pueden aparecer más tarde y a menudo se deben a la presión por toser o por hacer esfuerzo al evacuar. El tratamiento de las hernias umbilicales suele ser una cirugía.
Las hernias umbilicales ocurren por una zona débil en la pared del abdomen (la capa de músculos y tejidos) detrás del ombligo. Varios factores aumentan el riesgo de tener una hernia umbilical, como:
- Edad: Los bebés, en especial los que nacen prematuros, tienen más riesgo que los adultos. Los bebés y niños pequeños son más propensos por cómo se desarrolla la pared del abdomen.
- Obesidad: Niños y adultos con sobrepeso u obesidad tienen un riesgo mucho mayor que quienes tienen un peso saludable.
- Tos: Toser con fuerza por mucho tiempo aumenta el riesgo porque sube la presión sobre la pared del abdomen.
- Embarazo: Las personas embarazadas tienen más riesgo de hernia umbilical, y varios embarazos aumentan aún más ese riesgo. Los cambios en los músculos del abdomen durante el embarazo pueden contribuir a que aparezcan hernias umbilicales.
El síntoma más común de una hernia umbilical es un bulto o masa cerca del ombligo. Este bulto puede notarse más cuando la persona tose, se ríe o hace esfuerzo, como al ir al baño. El tamaño puede variar: puede ser tan pequeño como una uva o tan grande como una toronja.
A medida que la hernia umbilical avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Molestia o dolor: En la mayoría de los casos, las hernias umbilicales no duelen. Sin embargo, en adultos pueden causar molestia y ser muy dolorosas. El dolor puede ir de leve a intenso.
- Presión alrededor del ombligo: Las personas con hernia umbilical pueden sentir presión o pesadez en esa zona.
- Hinchazón o dolor al tocar: El bulto puede hincharse, doler al tocarlo o cambiar de color. Esto puede indicar una situación más seria que necesita tratamiento médico.
- Dolor intenso: En casos poco comunes, una hernia umbilical puede causar dolor intenso. Debe tomarse en serio y requiere atención médica de inmediato.
- Vómitos: Si la hernia umbilical causa complicaciones, como flujo de sangre reducido o un bloqueo del intestino, puede provocar vómitos.
Es importante saber que durante el embarazo, una hernia umbilical puede no causar ningún síntoma. Sin embargo, si aparecen síntomas, pueden incluir un bulto o hinchazón alrededor del ombligo, presión en esa zona y dolor o dolor al tocar.
Si usted o alguien que conoce presenta cualquiera de estos síntomas relacionados con una hernia umbilical, busque atención médica para recibir un diagnóstico correcto y conocer las opciones de tratamiento adecuadas.
Para diagnosticar una hernia umbilical, los proveedores de atención médica suelen usar una combinación de examen físico y pruebas médicas, como:
- Examen físico: El proveedor hará un examen para ver si hay una hernia umbilical. Revisará con cuidado el área alrededor del ombligo para buscar un bulto o una protuberancia.
- Prueba de empuje: Durante el examen, el proveedor puede intentar empujar con cuidado la hernia de regreso al abdomen. Si vuelve con facilidad, se llama “reducible” (se puede regresar). Si no vuelve o queda atrapada en su lugar, se llama “atrapada” (incarcerada).
- Ultrasonido: El proveedor puede pedir un ultrasonido del abdomen para ver mejor la hernia umbilical. Esta prueba no invasiva usa ondas sonoras para crear imágenes del abdomen y ayuda a saber el tamaño y la ubicación de la hernia.
- Radiografía: En algunos casos, el proveedor puede pedir una radiografía para descartar complicaciones de la hernia umbilical. La radiografía puede mostrar si hay riesgo de bloqueo (obstrucción) u otros problemas.
- Análisis de sangre: El proveedor puede pedir análisis de sangre para buscar infección o falta de flujo de sangre (isquemia) cuando hay preocupación por complicaciones, sobre todo si parte del contenido de la hernia está atrapado o estrangulado.
Las metas del tratamiento de la hernia umbilical son aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
A veces, cuando la hernia umbilical es pequeña, no molesta y es reducible (se puede empujar de regreso), se puede aconsejar “observar y esperar”.
En otros casos, el tratamiento puede incluir cirugía para aliviar el encarcelamiento (cuando el contenido de la hernia queda atrapado) y para cerrar el orificio herniario (el agujero en la pared del abdomen).
- Alivio temprano del encarcelamiento: Esta cirugía busca liberar cualquier contenido de la hernia que esté atrapado. Se pueden usar varios enfoques, como por laparoscopia o por laparotomía. La reparación laparoscópica de la hernia es menos invasiva: se hacen cortes pequeños y se introduce una cámara para ver el interior del abdomen. El equipo quirúrgico coloca con cuidado el tejido abultado de regreso a través del agujero en la pared del abdomen.
- Cierre del orificio herniario: Una vez que se alivia el encarcelamiento, el siguiente paso es cerrar el agujero en la pared del abdomen. Algunos métodos incluyen cerrar con suturas (puntos) simples o usar una malla (una red especial) para reforzar el área. La meta es coser el agujero de forma segura y fortalecer la pared del abdomen.
Estos tratamientos suelen hacerse en una sola etapa; es decir, ambos pasos (aliviar el encarcelamiento y cerrar el orificio herniario) se realizan en una sola operación. En algunos casos, puede ser necesaria una laparotomía (cirugía abierta) en lugar de la laparoscopia. La elección del procedimiento depende de factores como las características de cada persona y la preferencia del equipo quirúrgico.
La mayoría de las hernias umbilicales se quedan del mismo tamaño o crecen poco a poco con el tiempo. Hay una situación especial en bebés. Las hernias umbilicales pequeñas que aparecen antes de los 6 meses suelen desaparecer antes de su primer cumpleaños. Incluso las hernias más grandes pueden irse antes de los 3 o 4 años.
Las complicaciones por hernias umbilicales rara vez ocurren en los niños. Sin embargo, puede haber complicaciones tanto en niños como en adultos si la hernia se atora (incarcerada). Esto significa que los intestinos no se pueden devolver a través de la pared abdominal y quizá no reciban suficiente sangre. Esto puede causar dolor y hasta provocar muerte del tejido, lo que puede causar una infección peligrosa o incluso la muerte. Si el intestino se obstruye o se estrangula, se necesita cirugía de emergencia.
Síntomas de una hernia umbilical estrangulada (apretada, con poca sangre):
- Fiebre
- Estreñimiento
- Dolor muy fuerte en el abdomen y dolor al tocar
- Náusea y vómitos
- Un bulto que sobresale en el abdomen
- Enrojecimiento o cambio de color
Cada situación es única. Por eso, consulte siempre con su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados sobre la evolución natural de una hernia umbilical, las posibles complicaciones y las opciones de tratamiento adecuadas.