Complicaciones de la hepatitis

Descripción general

La hepatitis es una inflamación del hígado. Puede ser causada por una infección por virus o por otros factores como hepatitis autoinmunitaria, medicamentos, drogas, toxinas y alcohol. Hay distintos tipos de hepatitis viral: A, B, C, D y E. Los síntomas varían según sea hepatitis aguda (de inicio reciente) o crónica (de larga duración).

La hepatitis puede causar varias complicaciones si no se trata. Estas complicaciones pueden afectar de forma seria al hígado y a su salud en general. Sin embargo, el diagnóstico y el tratamiento tempranos pueden ayudar a prevenirlas o controlarlas. A continuación, algunas complicaciones comunes y maneras de prevenirlas o tratarlas:

  • Cirrosis: La cirrosis es una afección en la que el hígado se va deteriorando y no puede funcionar bien. Tejido de cicatriz reemplaza el tejido sano y bloquea en parte el paso de sangre por el hígado. A medida que empeora, el hígado empieza a fallar. Para prevenir la cirrosis, reciba tratamiento temprano para la hepatitis y siga las indicaciones de su profesional de la salud. Evite el alcohol y mantenga un estilo de vida saludable para evitar más daño al hígado.
  • Insuficiencia hepática aguda: Puede presentarse tanto en hepatitis viral como no viral.
  • Insuficiencia hepática crónica (también llamada enfermedad hepática en etapa terminal): Ocurre cuando el hígado ya no puede hacer sus funciones importantes ni reemplazar células dañadas. Puede avanzar durante meses, años o incluso décadas. Si tiene daño grave del hígado o cirrosis por hepatitis C crónica, puede tener riesgo de insuficiencia hepática incluso después de recibir tratamiento para la hepatitis C. En casos de insuficiencia hepática, puede ser necesario un trasplante de hígado.
  • Cáncer de hígado: La hepatitis B o C crónica aumenta el riesgo de cáncer de hígado. La vigilancia regular con análisis de sangre y estudios de imagen como ecografías puede ayudar a detectarlo en una etapa temprana. La detección temprana mejora las posibilidades de un tratamiento exitoso.
  • Ascitis: La ascitis es acumulación de líquido en el abdomen. Puede ocurrir como complicación de la enfermedad hepática crónica, incluida la cirrosis por hepatitis. Para manejarla, su profesional puede recomendar cambios en la alimentación, como reducir la sal, y recetar diuréticos (medicamentos que ayudan a eliminar el exceso de líquido del cuerpo).
  • Hipertensión portal: La hipertensión portal es presión alta en las venas que entran al hígado. Es otra complicación de la enfermedad hepática crónica, como la cirrosis. El tratamiento puede incluir medicamentos para bajar la presión en esas venas o procedimientos para redirigir el flujo de sangre.
  • Insuficiencia renal: La hepatitis crónica puede aumentar el riesgo de insuficiencia renal. Esto puede deberse a menor flujo de sangre a los riñones o a daño relacionado con el sistema inmunitario. Controlar la hepatitis y mantener una buena salud general es clave para prevenir daño en los riñones.

Cada persona es diferente. Consulte a un profesional de la salud para recibir consejos y opciones de tratamiento según su condición y su historia clínica.

La prevención es clave para evitar complicaciones por la hepatitis. Vacúnese contra la hepatitis B, practique sexo seguro, no comparta agujas ni otros implementos para consumir drogas, y hágase chequeos regulares. Estos pasos ayudan a prevenir la hepatitis y sus posibles complicaciones.

Si le han diagnosticado hepatitis o sospecha que puede tenerla, consulte a su profesional de la salud para un diagnóstico correcto, opciones de tratamiento y orientación sobre cómo manejar su afección de forma eficaz.