Causas y factores de riesgo de la hepatitis B crónica
La hepatitis B crónica ocurre cuando el virus de la hepatitis B (VHB) entra en el cuerpo. El virus se puede transmitir de varias formas:
- Nacimiento: cuando una madre con hepatitis B pasa el virus a su bebé durante el parto.
- Contacto sexual: tener relaciones sexuales con una pareja que tiene hepatitis B.
- Compartir agujas o jeringas: usar agujas o jeringas contaminadas, como en el consumo de drogas.
- Compartir objetos personales: compartir artículos como cepillos de dientes o afeitadoras con alguien que tiene hepatitis B.
- Contacto directo con llagas abiertas o sangre: tocar llagas, heridas o sangre de una persona con hepatitis B.
- Contacto accidental con sangre infectada: entrar en contacto por accidente con sangre de una persona con hepatitis B, por ejemplo, con un instrumento médico punzante.
Cuando una persona da positivo al VHB por más de seis meses después de su primera prueba positiva, los médicos la consideran hepatitis B crónica. Las defensas del cuerpo no pueden eliminar por completo el virus, por eso permanece en la sangre y en el hígado.
La edad a la que una persona se contagia también influye en si la hepatitis B se vuelve crónica. Mientras más joven es la persona al contagiarse, mayor es el riesgo de que la infección se haga crónica. Por ejemplo, cerca de 9 de cada 10 bebés que se contagian con hepatitis B luego desarrollan hepatitis B crónica. En cambio, la mayoría de los niños mayores y las personas adultas que se contagian se recuperan y no tienen síntomas a largo plazo. De cada 100 personas adultas que contraen el virus, 5 a 10 desarrollarán una infección crónica.
Es importante saber que la hepatitis B crónica puede causar complicaciones como daño al hígado, fallo del hígado y mayor riesgo de cáncer de hígado. Hay medicamentos aprobados que ayudan a controlar el virus y a reducir el riesgo de una enfermedad del hígado más grave, pero hoy no existe una cura completa para la hepatitis B crónica.
Factores de riesgo no modificables para la hepatitis B crónica (de larga duración):
- Edad: Los niños pequeños y las personas adultas mayores tienen más riesgo de que una infección por hepatitis B se vuelva crónica.
- Sexo asignado al nacer: Las personas cuyo sexo asignado al nacer es masculino pueden tener un riesgo más alto de desarrollar hepatitis B crónica.
- Genética: La predisposición genética es otro factor que no se puede cambiar. Tener familiares con cáncer de hígado o con hepatitis B crónica puede aumentar el riesgo de tener la enfermedad.
- Recibir quimioterapia para el cáncer.
- Personas inmunodeprimidas (con el sistema inmunitario debilitado).
Es importante saber que estos factores no se pueden cambiar ni controlar. Sin embargo, hay otros factores de riesgo modificables que sí se pueden abordar.
Existen varios factores de riesgo modificables que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar hepatitis B crónica. Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar o controlar con decisiones de salud. Veamos estos factores:
- Consumo de alcohol: Beber alcohol en exceso aumenta el riesgo de hepatitis B crónica. Además de dañar el hígado cuando se bebe mucho, el alcohol debilita el sistema inmunitario y dificulta que el cuerpo combata infecciones, incluida la hepatitis B. Es importante limitar el consumo de alcohol para reducir el riesgo de complicaciones.
- Consumo de tabaco: Fumar tabaco es otro factor de riesgo modificable para la hepatitis B crónica. Fumar debilita el sistema inmunitario y puede dificultar la defensa del cuerpo contra infecciones. Dejar de fumar ayuda a reducir el riesgo de complicaciones.
- Obesidad: La obesidad, que a menudo se mide como tener un índice de masa corporal (IMC) alto, también es un factor de riesgo modificable. El IMC es una medida de la grasa corporal basada en la estatura y el peso. Un IMC alto indica exceso de peso, lo que puede causar enfermedad del hígado graso. Esto aumenta el riesgo de que la infección por hepatitis B se vuelva hepatitis B crónica.
Además de los factores que hacen que la infección por hepatitis B progrese a hepatitis B crónica, también hay factores de riesgo modificables para adquirir la infección desde el principio. Estos incluyen:
- Prácticas sexuales sin protección (por ejemplo, no usar condón): la hepatitis B puede transmitirse por contacto sexual.
- Uso de drogas inyectables: la hepatitis B puede transmitirse por agujas o jeringas no esterilizadas o compartidas.
Es importante saber que estos factores de riesgo modificables no causan de forma directa la hepatitis B crónica, pero pueden contribuir a que progrese a enfermedad crónica y aumentar la probabilidad de complicaciones. Si usted atiende estos factores con cambios en su estilo de vida, como reducir el consumo de alcohol, dejar de fumar y mantener un peso saludable, puede disminuir el riesgo de daño al hígado y mejorar su salud en general.
Para prevenir o bajar las probabilidades de tener hepatitis B crónica, usted puede tomar estas acciones para reducir el riesgo de infección por hepatitis B:
- Vacúnese: La vacuna contra la hepatitis B es la forma más efectiva de prevenir la infección. Se recomienda para todos los bebés, los niños y adolescentes menores de 19 años que no estén vacunados, los adultos de 19 a 59 años y los adultos de 60 años o más que se consideran de alto riesgo. Si cree que pudo haber estado en contacto con la hepatitis B, hable con un médico sobre ponerse una dosis de la vacuna contra la hepatitis B.
- Tenga relaciones sexuales seguras: Use métodos de barrera, como condones, durante las relaciones sexuales para reducir el riesgo de transmisión.
- No comparta agujas, jeringas ni equipo médico: La hepatitis B se puede transmitir al compartir agujas, jeringas y equipo médico. Nunca comparta estos artículos.
- No comparta artículos personales: Objetos como rasuradoras y cepillos de dientes también pueden transmitir la hepatitis B. Es mejor no compartirlos.
- Mantenga una buena higiene: Lávese muy bien las manos con agua y jabón después de cualquier posible contacto con sangre u otros líquidos corporales.
- Use agujas estériles para tatuajes, perforaciones y acupuntura.
- Cubra todas las heridas y cortes.
Recuerde: estas acciones pueden ayudar a reducir el riesgo de infección por hepatitis B y de hepatitis B crónica. Siempre es buena idea consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.