Acerca del sangrado gastrointestinal
El sangrado gastrointestinal (GI) es cualquier sangrado que empieza en el tracto gastrointestinal, es decir, en el aparato digestivo. El sangrado gastrointestinal no es una enfermedad en sí, sino una señal de otra enfermedad o condición.
Hay dos tipos: agudo y crónico. El sangrado agudo empieza de pronto y puede ser fuerte. El sangrado crónico suele ser leve y puede durar mucho tiempo o aparecer y desaparecer.
Las causas varían. Pueden incluir problemas del aparato digestivo, enfermedades que afectan todo el cuerpo, o efectos secundarios de medicamentos.
Es muy importante buscar atención médica si presenta síntomas de sangrado gastrointestinal, para encontrar la causa y el tratamiento adecuados.
El sangrado gastrointestinal puede ocurrir por varias causas. Algunas causas comunes son:
- Úlceras pépticas: son llagas abiertas que se forman en el revestimiento del estómago o en la parte alta del intestino delgado.
- Gastritis (inflamación del revestimiento del estómago): puede causar sangrado.
- Várices esofágicas: son venas agrandadas en la parte baja del esófago, a menudo en personas con enfermedad del hígado.
- Diverticulosis: se pueden formar pequeñas bolsas en el revestimiento del colon; si se inflaman o se infectan, pueden sangrar.
- Cáncer colorrectal: los tumores en el colon o el recto pueden causar sangrado.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Entre ellos están:
- Edad: la edad avanzada se relaciona con un mayor riesgo de sangrado.
- Problemas de salud preexistentes: algunas enfermedades, como la del hígado o la enfermedad renal crónica, pueden contribuir al sangrado gastrointestinal.
Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar o controlar. Entre ellos están:
- Consumo de alcohol: el uso excesivo de alcohol puede irritar y dañar el revestimiento del aparato digestivo y aumentar el riesgo de sangrado.
- Medicamentos: el uso de ciertos medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) o los anticoagulantes (medicinas que hacen más lenta la coagulación de la sangre), puede aumentar el riesgo de sangrado gastrointestinal.
- Presión arterial alta (hipertensión): si no está bien controlada, puede contribuir al sangrado gastrointestinal.
Es importante saber que estos factores pueden sumarse entre sí y a la edad, y así aumentar más el riesgo. Hable con su proveedor de atención médica para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes del sangrado gastrointestinal (sangrado en el estómago o intestinos) incluyen:
- Heces negras o como alquitrán
- Sangre roja brillante en el vómito
- Retorcijones en el abdomen
- Sangre oscura o roja brillante mezclada con las heces
- Mareo o sensación de desmayo
- Sentirse cansado
- Piel pálida
- Falta de aire
Si el sangrado gastrointestinal avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Vómito que parece café molido
- Debilidad
- Señales de sangrado fuerte: bajada de la presión arterial, orinar muy poco o nada, pulso rápido, pérdida del conocimiento (desmayo) (requiere atención médica inmediata)
- Anemia (bajo nivel de glóbulos rojos)
- Pérdida de sangre oculta (sangrado que no se ve)
Es importante saber que estos síntomas pueden variar según la persona y el lugar del sangrado. Si presenta alguno de estos síntomas, busque atención médica para una evaluación y diagnóstico adecuados.
Para diagnosticar un sangrado gastrointestinal (sangrado en el aparato digestivo), su equipo de salud puede hacer estos exámenes y procedimientos:
- Análisis de sangre: ayudan a saber si hay o no anemia o coagulopatía por consumo (un problema en el que la sangre no coagula bien).
- Prueba de sangre oculta en heces: detecta sangre escondida en las heces.
- Endoscopia: procedimientos como endoscopia del esófago, estómago y duodeno (esofagogastroduodenoscopia), colonoscopia, enteroscopia por empuje y endoscopia con cápsula de video. Se usan para ver por dentro el aparato digestivo e identificar de dónde viene el sangrado.
- Gammagrafía: la gammagrafía con glóbulos rojos marcados con 99mTc ayuda a localizar el sitio del sangrado.
- SPECT-TC: la tomografía por emisión de fotón único (SPECT) de glóbulos rojos marcados con 99mTc, combinada con tomografía computarizada (TC), puede dar información más detallada sobre el origen del sangrado.
- TC y RM: la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) pueden mostrar el aparato digestivo e identificar posibles fuentes de sangrado.
Para determinar el grado o la gravedad del sangrado gastrointestinal, también se pueden hacer:
- Angiografía: consiste en inyectar medio de contraste (un tinte especial que ayuda a ver mejor) en los vasos sanguíneos para identificar vasos anómalos o zonas con sangrado activo.
- Estudios radiográficos con contraste: usan medio de contraste para ver el intestino delgado y encontrar anomalías.
- Enteroscopia intraoperatoria: permite ver directamente el intestino delgado durante una cirugía para ubicar y tratar el origen del sangrado.
Es importante saber que el momento y la elección de estos estudios pueden variar entre centros de salud. Hable con su médico para recibir consejos personalizados sobre los estudios para el sangrado gastrointestinal.
Las metas del tratamiento del sangrado gastrointestinal son:
- Asegurar la estabilidad hemodinámica (mantener estables la presión arterial y el pulso). Esto puede incluir transfusiones de sangre según sea necesario y, en algunos casos, revertir parcialmente un RIN alto (Relación Internacional Normalizada, resultado de una prueba de coagulación) para bajar el riesgo de sangrado y estabilizar su condición.
- Diagnosticar la causa del sangrado. Procedimientos como la endoscopia digestiva alta (EDA, un estudio con cámara para ver por dentro su sistema digestivo), la colonoscopia (procedimiento con cámara para revisar su colon) y la endoscopia con cápsula de video ayudan a encontrar el origen del sangrado y guiar el tratamiento.
- Controlar los episodios de sangrado. Detener el sangrado de forma rápida y eficaz es clave para evitar complicaciones como daño en las articulaciones (donde se unen dos huesos) o anemia. Esto puede incluir tratamientos endoscópicos de malformaciones arteriovenosas (usar una cámara y herramientas para reparar vasos sanguíneos anormales) o administrar concentrados de factores de coagulación (medicinas que ayudan a que la sangre forme coágulos para detener el sangrado).
- Reducir la probabilidad de volver a sangrar. Los avances en la endoscopia gastrointestinal ayudan a bajar los episodios de resangrado y a disminuir la necesidad de realizar una embolización (bloquear el flujo de sangre hacia ciertas áreas del cuerpo) o una cirugía.
- Atender las condiciones de salud de fondo. Es importante ajustar los medicamentos antitrombóticos (medicinas que evitan que se formen coágulos) o los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) que pueden contribuir al sangrado gastrointestinal, para el manejo a largo plazo.
Es importante saber que los tipos de medicamentos, terapias, procedimientos o cambios de hábitos pueden variar según su caso. Hable con su proveedor de atención médica para recibir consejos personalizados.