Diagnóstico del reflujo ácido (acidez estomacal) en niños
El reflujo ácido en niños, también llamado reflujo gastroesofágico (RGE), ocurre cuando el contenido del estómago regresa al esófago. El esófago es un tubo muscular que conecta la garganta con el estómago. Esto causa irritación y molestia.
Para diagnosticar el reflujo en niños, los médicos revisan los síntomas y los antecedentes médicos del niño. También pueden hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos. Esto ayuda a confirmar el diagnóstico y a saber el tipo y la gravedad del reflujo. Los especialistas que pueden participar incluyen gastroenterólogos, cirujanos u otros profesionales de la salud.
Exámenes, pruebas y procedimientos que se usan para diagnosticar el reflujo en niños:
- Endoscopia digestiva alta: Se usa un tubo flexible con una cámara para ver el esófago y el estómago. Permite revisar si hay inflamación o daño por el ácido.
- Monitorización del pH esofágico: Esta prueba mide los niveles de ácido en el esófago durante 24 horas. Se coloca un tubito delgado en el esófago para vigilar si hay demasiado ácido.
- Serie gastrointestinal alta: Es una radiografía que usa un líquido blanquecino llamado bario para mostrar la forma del esófago, el estómago y el intestino delgado. Puede revelar problemas de estructura u obstrucciones que estén causando reflujo.
Además, los médicos pueden hacer otras pruebas para descartar otras causas de los síntomas. Esto puede incluir pruebas de heces, orina, sangre o aliento para buscar infecciones, úlceras del estómago o intolerancias a alimentos.
Para determinar el tipo, la gravedad o la etapa del reflujo en niños e identificar factores relacionados, los médicos pueden usar otros exámenes y procedimientos como:
- Biopsia: Durante una endoscopia digestiva alta, el médico puede tomar una muestra pequeña de tejido (biopsia) del esófago o del estómago para estudiarla más a fondo.
- Monitorización del pH de 24 horas: Esta prueba usa un tubito delgado colocado en el esófago durante un día completo para seguir los niveles de ácido. Da información detallada sobre los patrones de ácido con el tiempo.
- Monitorización de pH esofágico inalámbrica Bravo: Se coloca una cápsula pequeña en el esófago durante una endoscopia. Mide los niveles de ácido y envía los datos sin cables a un receptor que el paciente lleva puesto. Permite un seguimiento más prolongado sin un tubo por la nariz.
- Manometría esofágica: Esta prueba mide los movimientos de los músculos del esófago para ver si hay problemas que puedan causar reflujo.
Estas pruebas ayudan a los médicos a entender qué tan grave es el reflujo de su hijo y a crear un plan de tratamiento que se ajuste a sus necesidades. Si cree que su hijo podría tener reflujo, es importante consultar a un médico para un diagnóstico preciso y consejos sobre cómo manejar la condición.